La denuncia por presunto lavado de activos y desvío de fondos en la Obra Social del Personal de Prensa de Tucumán abrió una interna que golpea de lleno al corazón de la Asociación de Prensa de Tucumán. En el centro de la escena aparece Oscar Gijena, secretario general de la APT y vicepresidente de la obra social, quien salió a defender la institución ante la acusación realizada por su propio hermano, el médico José Alberto Gijena.
El caso mezcla ingredientes explosivos: una denuncia federal, versiones cruzadas, acusaciones de maniobras económicas, reclamos por prestaciones médicas, un despido cuestionado y una conducción sindical que enfrenta una de sus crisis más delicadas.
Una denuncia que sacude a la obra social
José Alberto Gijena denunció penalmente al presidente de la obra social, Walter Salvador Alú, y al coordinador general Héctor Armando Heredia. Los acusó de presuntas maniobras vinculadas al desvío de fondos de la Osppt para beneficios personales, en perjuicio de la cobertura que deben recibir los afiliados.
Según su presentación, habría existido un esquema para recortar prestaciones de alto costo y reducir cirugías onerosas. El denunciante sostuvo que se le habría ofrecido una participación económica a cambio de intervenir en un plan de ahorro que afectaría coberturas médicas sensibles.
Desde la Fiscalía Federal N° 1 se indicó que la denuncia fue ratificada y que se pidieron informes a organismos nacionales, entre ellos la Unidad de Información Financiera. Sin embargo, el denunciante negó haber sido citado y aseguró que no conoce al fiscal a cargo de la investigación.
Oscar Gijena, el jefe político que salió al cruce
La respuesta institucional llegó desde la Asociación de Prensa de Tucumán y desde la propia obra social. Ambas rechazaron las acusaciones y las calificaron como falsas, sin sustento fáctico ni documental. Además, vincularon la denuncia con el despido del médico y con un juicio laboral iniciado por el ex empleado.
En ese marco apareció Oscar Gijena, titular de la APT y vicepresidente de la Osppt. Su intervención no fue menor: no sólo defendió a la institución, sino que desacreditó públicamente la denuncia de su hermano.
El dirigente sostuvo que la acusación “no se ajusta a la verdad” y relacionó la difusión del caso con el reclamo laboral de José Alberto Gijena. También habló de una “guerra comercial feroz” contra la obra social por parte de empresas prepagas, y planteó que el sistema atraviesa problemas de financiamiento similares a los del resto del sector salud.
El reinado bajo presión
La figura de Oscar Gijena queda ahora atravesada por una paradoja incómoda. Durante años se consolidó como una de las caras fuertes de Prensa en Tucumán, con influencia sindical e institucional. Pero la denuncia puso bajo la lupa no sólo a la obra social, sino también al modelo de conducción que la rodea.
El caso expone una pregunta de fondo: cuánto control real existe sobre una estructura que administra recursos sensibles y prestaciones esenciales para trabajadores y afiliados. Porque detrás de la disputa familiar y judicial hay beneficiarios que denuncian demoras, reclamos y dificultades para acceder a coberturas.
Oscar Gijena eligió cerrar filas y defender la gestión. Pero el expediente federal, los pedidos de informes y las versiones contradictorias abren una etapa de incertidumbre. El “reinado” en Prensa, hasta ahora sostenido por poder interno y control institucional, enfrenta una prueba distinta: la de la justicia, la transparencia y la confianza de sus propios afiliados.
