El gobernador Osvaldo Jaldo eligió La Trinidad para dejar un mensaje político con destinatario opositor, pero con un efecto colateral incómodo dentro del propio oficialismo. “No les va a alcanzar con el TikTok”, lanzó durante el acto en el que habilitó la iluminación de la ruta provincial 329, en Chicligasta.
La frase fue dirigida, en principio, a los libertarios y a los dirigentes que buscan instalarse desde las redes sociales. Sin embargo, en Tucumán el comentario abrió una lectura inevitable: una de las principales figuras del peronismo provincial, la intendenta Rossana Chahla, construyó buena parte de su perfil público precisamente desde TikTok, Instagram y los videos virales de gestión.
El mensaje de Jaldo y el palo para la oposición
Durante el acto, Jaldo defendió la política territorial y contrastó la presencia en los pueblos con la exposición digital. “El pueblo con el voto es el que pone y saca autoridades y eso lo da la democracia. Por eso, a todos aquellos que quieran llegar a un cargo institucional no les va a alcanzar con el TikTok”, afirmó.
Luego endureció el tono: “Hay que venir a poner la cara. Hay que mirarle a los ojos a la gente. Hay que laburar por cada pueblo y cada ciudad de la provincia de Tucumán. TikTok a la China se van a ir a hacer”.
El escenario elegido tampoco fue casual. Antes del discurso, el mandatario había recorrido obras sobre avenida Belgrano, inaugurado seis cuadras de pavimento de hormigón en calle Colón y habilitado la nueva iluminación sobre la ruta 329. El mensaje buscó mostrar gestión, territorio y obra pública como respuesta política.
Catalán recogió el guante libertario
La respuesta desde La Libertad Avanza no tardó en llegar. Lisandro Catalán, presidente del espacio en Tucumán, cuestionó al gobernador y lo acusó de subestimar a los tucumanos.
“Nosotros mostramos la realidad que el poder quiere ocultar”, sostuvo el dirigente libertario, quien aseguró que en sus recorridas por el interior encuentra “calles y rutas destruidas, escuelas deterioradas y un interior completamente abandonado”.
Catalán intentó devolverle el golpe a Jaldo con una lectura más amplia: para la oposición, el problema no es TikTok, sino lo que las redes muestran. En esa línea, apuntó contra “40 años de peronismo”, “abandono” y “clientelismo”.
La ironía: Chahla, la aliada tiktokera
Pero el costado más incómodo del cruce no está sólo en la respuesta libertaria. Está puertas adentro del oficialismo. Porque si Jaldo quiso ridiculizar la política de TikTok, el espejo más cercano no está necesariamente en la oposición: está en la Capital.
Rossana Chahla, intendenta de San Miguel de Tucumán y figura central del peronismo tucumano, fue bautizada por medios nacionales como la “intendenta tiktoker”. Sus videos de recorridas, retos en la calle, supervisión de obras y escenas de gestión acumularon millones de reproducciones y la convirtieron en una dirigente con proyección propia.
La ironía es evidente: mientras Jaldo advierte que “no alcanza con TikTok”, una de sus principales socias de gestión convirtió justamente ese lenguaje en marca política. Incluso Chahla ya tuvo que enfrentar en la calle un reclamo que sintetiza el debate: “menos TikTok y más obras”.
La discusión, entonces, no parece ser redes sí o redes no. La pregunta de fondo es otra: cuándo TikTok es marketing vacío y cuándo es herramienta de comunicación política. Para Jaldo, cuando lo usa la oposición, no alcanza. Para Chahla, cuando muestra gestión municipal, puede ser una vidriera poderosa.
En año de tensiones, reacomodamientos y disputa por el relato, el gobernador lanzó una frase pensada para pegarle a los libertarios. Pero en Tucumán, donde la política suele tener doble lectura, el tiro también rozó a una aliada con corona digital.
