Fernando Juri eligió hablar en clave nacional y el mensaje se sintió en la política de San Miguel de Tucumán. Al ratificar su respaldo a Osvaldo Jaldo y defender el rol del bloque Independencia en el Congreso, el presidente del Concejo Deliberante no sólo se alineó con la estrategia “pragmática” del gobernador: también marcó distancia con el sector municipal y con figuras del peronismo que están plantadas en vereda opuesta, como el diputado nacional Carlos Cisneros, de fuerte influencia sobre la intedente Rossana Chahla.
Un apoyo “nacional” con impacto local
En su pronunciamiento, Juri ponderó la hoja de ruta de Jaldo: negociar, incidir y asegurar recursos para sostener gestión. Presentó como ejemplo el desempeño del bloque Independencia en Diputados, al que adjudicó influencia para que avanzara la reforma laboral impulsada por Javier Milei y, a la vez, para “cuidar” intereses provinciales vinculados al azúcar y al bioetanol.
Ese encuadre —“Tucumán primero”, institucionalidad y acuerdos— es el manual jaldista aplicado al Congreso. Pero, dicho por el jefe del cuerpo deliberativo de la Capital, tiene otra lectura: Juri no habló como árbitro municipal, habló como actor político con pertenencia nítida.
Se despega de Chahla y también de Cisneros
Mientras Juri valida la línea de entendimiento con la Nación, dentro del universo municipal aparecieron críticas duras al alineamiento provincial con Milei, incluso desde un alto funcionario del gabinete capitalino. Es decir: aunque haya fotos de coordinación institucional, los discursos ya no caminan juntos.
La distancia con Cisneros, además, es explícita por los hechos: el diputado nacional votó en contra de la reforma laboral y la calificó como una quita de derechos, en contraste con el acompañamiento mayoritario que recibió el proyecto entre los representantes tucumanos y con el respaldo político que Juri le adjudicó al esquema de Jaldo en el Congreso.
En esa grieta, Juri queda ubicado del lado del “acuerdo” y Chahla —por entorno y señales— más cerca del “desmarque”. No hace falta un cruce directo: alcanza con que cada uno elija su foto nacional.
El Concejo como palanca: ¿aliado institucional u opositor encubierto?
La pregunta que se instala en el Palacio Municipal es simple: si Juri se consolida como vocero del jaldismo en la Capital, ¿hasta dónde acompañará a la intendenta cuando los intereses políticos no coincidan?
El Concejo Deliberante es mucho más que una escribanía: define ritmos, habilita o frena ordenanzas sensibles, y puede convertir cualquier debate técnico (transporte, planeamiento urbano, tributos, contrataciones) en una disputa política. Con ese poder en la mano, Juri puede mostrarse correcto en lo institucional y, al mismo tiempo, condicionar la agenda de gestión con una lógica propia.
Por eso, su respaldo a Jaldo en la discusión nacional no es un detalle: es una señal de alineamiento que lo despega de Chahla y de Cisneros, y lo posiciona como un eventual “opositor encubierto” puertas adentro del mapa municipal. En el peronismo tucumano, a veces la verdadera interna no se grita: se vota, se ordena… y se administra desde los lugares clave.
