Un clima de tensión, preocupación y malestar se instaló entre los trabajadores del Programa de Coros y Orquestas del Ministerio de Educación de Tucumán, luego de que denunciaran despidos y reclamaran respuestas urgentes a las autoridades provinciales.
El conflicto se originó a partir de la Resolución 0949/5 del Ministerio de Educación, firmada el 5 de mayo de 2026, que según los trabajadores desvincula a una parte de los docentes que se desempeñaban en este espacio de formación artística. La medida generó un fuerte rechazo dentro del programa, cuyos integrantes advirtieron que los cesanteados venían sosteniendo desde hace años una tarea educativa, social y cultural en distintos puntos de la provincia.
A través de un comunicado, los trabajadores expresaron su “gran preocupación” por las medidas adoptadas por la cartera educativa y apuntaron directamente contra la ministra Susana Montaldo, a quien le exigieron una respuesta ante la situación. El reclamo no sólo se centra en la pérdida de fuentes laborales, sino también en el impacto que la decisión puede tener sobre la continuidad de un proyecto que funciona desde 2009.
La preocupación del sector se profundiza por el momento en que se produjo la medida. Según plantearon, los despidos fueron dispuestos a pocos días de conmemorarse el Día del Trabajador, lo que fue leído por los afectados como un “atropello” a sus derechos laborales.
Un programa con más de una década de trabajo territorial
El Programa de Coros y Orquestas tiene una trayectoria de 17 años en Tucumán y fue concebido como una herramienta de inclusión educativa a través de la música. Su despliegue alcanza a distintos puntos de la provincia, con una estructura que, según los propios trabajadores, comprende 10 orquestas y 9 coros.
Ese entramado no sólo representa una propuesta artística. Para muchas comunidades, se trata de un espacio de contención, aprendizaje, pertenencia y acompañamiento para niños, niñas y adolescentes. En ese sentido, los docentes remarcaron que el programa contiene a más de mil estudiantes, lo que dimensiona el alcance de la medida cuestionada.
La denuncia apunta a que los despidos afectan a profesionales que venían desarrollando su labor desde hace más de una década. Es decir, no se trata de incorporaciones recientes ni de tareas marginales, sino de docentes que sostuvieron durante años la formación musical de chicos y jóvenes en el sistema educativo provincial.
La música, en este caso, aparece como una herramienta pedagógica y social. Los coros y orquestas permiten que estudiantes accedan al aprendizaje de instrumentos, al trabajo colectivo, a la disciplina artística y a experiencias culturales que, en muchos casos, no podrían alcanzar por fuera de este tipo de políticas públicas.
Por eso, para los trabajadores, la desvinculación de docentes no puede ser leída únicamente como un ajuste administrativo. La medida pone en riesgo la capacidad operativa del programa, debilita equipos de trabajo ya constituidos y amenaza la continuidad de trayectorias educativas que llevan años construyéndose en escuelas y comunidades.
Reclamo por reincorporación y normalización legal
Frente a este escenario, los trabajadores plantearon dos pedidos centrales: la reincorporación de los docentes desvinculados y la normalización del marco legal y jurídico del programa. Ambos puntos revelan que el conflicto no se limita a los despidos, sino que también expone una situación de fragilidad institucional en torno a las condiciones bajo las cuales funciona este dispositivo educativo.
El reclamo por la normalización legal apunta a ordenar la situación laboral de quienes integran el programa y a dar previsibilidad a una política pública que, según sus trabajadores, sostiene una tarea de inclusión desde hace más de una década. En ese marco, la resolución ministerial fue interpretada como un golpe directo a la estabilidad del espacio.
La falta de certezas sobre el futuro inmediato genera inquietud entre docentes, estudiantes y familias. El programa articula una red de coros y orquestas que requiere continuidad pedagógica, planificación, ensayos, acompañamiento técnico y presencia docente sostenida. La salida de educadores con experiencia puede afectar no sólo la organización interna, sino también el vínculo construido con los alumnos.
El comunicado del sector busca instalar una advertencia de fondo: cada despido repercute más allá del trabajador afectado. También alcanza a los estudiantes que participan de los coros y orquestas, a las familias que encontraron allí un espacio de formación y a las comunidades donde el programa se convirtió en una referencia educativa y cultural.
La resolución del Ministerio de Educación abre así un conflicto que combina cuestiones laborales, institucionales y sociales. Los trabajadores exigen que la ministra Montaldo revise la medida y que se garantice la continuidad del programa en condiciones estables. Mientras tanto, la incertidumbre crece en torno a uno de los dispositivos de inclusión musical más extendidos de la provincia.
