La decisión del Tribunal de Cuentas de declarar la nulidad absoluta de la designación de José César Díaz en la planta permanente de la Caja Popular de Ahorros no sólo abre un expediente administrativo y judicial de alto impacto institucional. También vuelve a exponer una pelea política que atraviesa al peronismo tucumano y que tiene como protagonistas al gobernador Osvaldo Jaldo y al diputado nacional Carlos Cisneros.
El organismo de control resolvió que la incorporación de Díaz, exinterventor de la Caja Popular, como Sub Gerente General Adscripto Nivel 3 presenta “vicios graves y concurrentes en sus elementos esenciales”. La medida quedó formalizada en el Acuerdo N° 1348, firmado el 29 de abril, donde además se ordenó abrir una comprobación sumaria y dar intervención al Ministerio Público Fiscal ante la posible comisión de delitos.
La resolución cuestionada había sido dictada en 2023 y permitió que Díaz, mientras conducía la intervención de la entidad crediticia, fuera incorporado a la planta permanente con funciones de asesor letrado y, al mismo tiempo, gozara de licencia por ejercicio de cargo político. Para el Tribunal de Cuentas, ese esquema resulta insanablemente nulo porque afectó la competencia, el procedimiento, la causa, la motivación, la finalidad y el objeto del acto administrativo.
El fallo administrativo apunta directamente contra la arquitectura legal que permitió ese nombramiento. Según el Tribunal, el entonces subinterventor Hugo Ledesma, hoy legislador, firmó una resolución sin que estuvieran acreditadas las condiciones para reemplazar al interventor titular. Pero el dato más sensible es que el beneficiario de ese acto era el propio Díaz, lo que para el organismo configuró un conflicto de interés que exigía una excusación que nunca se produjo.
La conclusión del Tribunal fue categórica: el acto no habría buscado cubrir una necesidad real de servicio, sino garantizarle al interventor un cargo de carrera dentro de la Caja Popular. En otras palabras, el organismo leyó la maniobra como una desviación de poder.
Una pulseada que golpea al cisnerismo y fortalece la estrategia de Jaldo
El caso tiene una dimensión administrativa, pero su trasfondo es político. Díaz responde a Carlos Cisneros, dirigente de la Asociación Bancaria y diputado nacional, quien mantiene desde hace tiempo una relación tensa con sectores del oficialismo provincial y un enfrentamiento abierto con las actuales autoridades del Tribunal de Cuentas.
En ese tablero, la resolución aparece como un nuevo golpe contra el armado del cisnerismo dentro de la Caja Popular. Díaz fue una figura clave en la conducción de la entidad y su salida de la intervención fue dispuesta en enero por el gobernador Osvaldo Jaldo, quien lo reemplazó por Guillermo Norry. Ese movimiento ya había sido leído como una señal política clara: el gobernador decidió avanzar sobre un espacio históricamente vinculado a Cisneros.
La nueva resolución del Tribunal profundiza ese desplazamiento. No sólo pone bajo revisión la incorporación de Díaz a la planta permanente, sino que además abre la puerta a investigar eventuales responsabilidades patrimoniales y administrativas. La comprobación sumaria deberá determinar, entre otros puntos, qué sueldos cobró, si hubo simultaneidad de ingresos, si existió perjuicio fiscal y qué responsabilidad pudieron haber tenido tanto Díaz como Ledesma.
El documento también introduce un elemento de enorme alcance: al aceptar un cargo en planta permanente, Díaz habría cesado automáticamente como interventor por aplicación del artículo 9° de la Constitución provincial, que prohíbe la acumulación de cargos públicos remunerados. Si esa interpretación avanza, los actos firmados por Díaz durante más de dos años podrían quedar bajo sospecha, aunque el propio Tribunal aclaró que deberán analizarse caso por caso para proteger derechos de terceros de buena fe.
Ese punto eleva la tensión institucional. Ya no se trata únicamente de revisar un nombramiento, sino de evaluar si una porción de la gestión de la Caja Popular quedó jurídicamente comprometida. En un contexto de pelea interna, el impacto político es inevitable: cada paso administrativo se lee también como parte de una disputa por poder, territorio y control de organismos estratégicos.
Para el entorno de Cisneros, la medida se inscribe en una nueva pulseada con los jueces del Tribunal de Cuentas, con quienes Díaz mantiene desde hace años una marcada enemistad institucional. Desde la Asociación Bancaria no descartaban emitir un comunicado, mientras que Díaz no respondió las consultas realizadas y Ledesma señaló que estaba analizando la resolución.
Chahla, en el medio de una disputa que incomoda al oficialismo
La pelea entre Jaldo y Cisneros tiene un tercer actor que queda en una posición particularmente delicada: Rossana Chahla. La intendenta de San Miguel de Tucumán sostiene su propio esquema de poder dentro del oficialismo, pero no puede mirar desde afuera una disputa que atraviesa al peronismo, al municipio capitalino y a sectores sindicales con fuerte capacidad territorial.
Chahla quedó en el medio de una tensión que no es menor. Por un lado, gobierna la capital con una relación institucional que necesita ser fluida con la Casa de Gobierno. Por otro, Cisneros conserva peso político, sindical y electoral, especialmente en espacios donde el peronismo busca sostener estructura y volumen. Cualquier movimiento brusco puede alterar equilibrios que la intendenta necesita preservar.
La interna por la Caja Popular no se reduce a un expediente técnico. Expone la profundidad de la fractura entre el jaldismo y el cisnerismo, y coloca a Chahla ante una disputa en la que cada gesto puede ser interpretado como un alineamiento. En ese escenario, la intendenta aparece obligada a administrar silencios, vínculos y señales políticas para no quedar atrapada entre dos polos de poder que hoy se miran con desconfianza.
La nulidad de la designación de Díaz, entonces, no sólo deja planteadas preguntas sobre legalidad administrativa, acumulación de cargos y posibles responsabilidades penales. También confirma que la disputa entre Jaldo y Cisneros sigue escalando y que, en esa pulseada, Chahla queda parada en el centro de una tensión que todavía promete nuevos capítulos.
