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Chikungunya en Tucumán: los casos siguen subiendo y ya son 346

Tucumán volvió a encender una luz de alerta sanitaria: el Ministerio de Salud Pública confirmó que la provincia ya registra 346 casos de chikungunya. La cifra marca un crecimiento sostenido en las últimas semanas y confirma que el virus encontró terreno fértil en distintos puntos del territorio provincial.

Aunque desde Salud remarcaron que no hay casos de dengue en la temporada actual, el avance del chikungunya obliga a mirar con atención el comportamiento del mosquito Aedes aegypti, el mismo vector que transmite dengue, zika y fiebre chikungunya.

Focos en Capital y El Manantial

Según el informe sanitario, los focos se concentran principalmente en zonas del sudeste y sudoeste de San Miguel de Tucumán, además de El Manantial. En esos sectores se intensificaron los controles, la búsqueda activa de pacientes con síntomas febriles y las tareas de eliminación de criaderos.

El dato que más preocupa es que cerca de la mitad de los casos seguirían activos, lo que implica posibilidad de transmisión si el mosquito entra en contacto con personas infectadas y luego pica a otras. Por eso, el Ministerio insiste en una estrategia combinada: vigilancia epidemiológica, operativos territoriales y participación de los vecinos.

Una enfermedad que paraliza

El chikungunya no suele pasar desapercibido. Sus síntomas más frecuentes son fiebre, dolor de cabeza, náuseas y, sobre todo, un dolor articular intenso que puede ser incapacitante. En muchos casos, los pacientes tienen dificultades para caminar, trabajar o incluso levantarse de la cama.

Ese cuadro explica por qué una parte importante de los casos fue detectada mediante búsqueda activa en los barrios. De acuerdo con datos oficiales, los equipos sanitarios realizaron más de 450 operativos territoriales y visitaron cerca de 13.000 domicilios. En ese relevamiento, se detectó presencia de larvas del mosquito vector en un 8% de las viviendas inspeccionadas.

La prevención vuelve a depender de lo básico

La suba de casos deja una advertencia clara: sin descacharrado no hay estrategia que alcance. El mosquito se reproduce en recipientes con agua acumulada, muchas veces dentro de las propias casas: baldes, floreros, botellas, cubiertas, bebederos de animales o canaletas tapadas.

El Estado debe reforzar controles, fumigaciones focalizadas y asistencia en los barrios con mayor circulación. Pero la batalla también se juega puerta adentro. Cada patio sin revisar puede convertirse en un criadero y cada recipiente abandonado puede alimentar el brote.

Tucumán ya conoce las consecuencias de subestimar al Aedes aegypti. Esta vez, el nombre que aparece con fuerza es chikungunya, pero la lección es la misma: cuando el mosquito avanza, la prevención llega tarde si no empieza en cada casa.

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