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Un padre y su hijo salieron a trabajar y terminaron atacados a puñaladas: la violencia que indigna al sur de la Capital

Lo que debía ser el comienzo de una jornada laboral terminó convertido en una escena brutal. Un padre y su hijo fueron asaltados en la zona sur de San Miguel de Tucumán cuando se dirigían a trabajar en bicicleta. No sólo les robaron sus rodados y pertenencias: los atacaron con armas blancas, los dejaron gravemente heridos y obligaron a una familia entera a pasar horas de angustia en el Hospital Padilla.

El hecho ocurrió alrededor de las 6.30 del sábado, en la zona de avenida Independencia y Coronel Zelaya, un punto por el que todos los días circulan trabajadores que salen temprano desde los barrios del sur hacia distintos sectores de la Capital. Las víctimas fueron identificadas como Juan Patricio Herrera, zapatero y conocido por su participación en actividades solidarias, y su hijo José Orlando Herrera.

Según la denuncia de la familia, ambos circulaban en bicicleta cuando fueron interceptados por un grupo de más de ocho delincuentes. Les cortaron el paso, los redujeron y les robaron dos bicicletas rodado 29 marca Nordic, de color rojo, además de una billetera con documentación personal.

Les robaron, pero también los quisieron destruir

La indignación no pasa solamente por el robo. Lo que conmueve y enfurece es la violencia innecesaria del ataque. Los asaltantes no se conformaron con quitarles las bicicletas, que para muchos trabajadores son su único medio de movilidad. También los agredieron con armas blancas y les provocaron heridas de extrema gravedad.

Juan Patricio Herrera sufrió cortes en distintas partes del cuerpo y del rostro. Su hijo, José Orlando, recibió una profunda herida en el cuello. La gravedad de las lesiones obligó a trasladarlos de urgencia al Hospital Padilla, donde permanecieron internados en estado delicado durante los primeros días.

Con el correr de las horas, Juan Patricio recibió el alta médica y continúa recuperándose en su domicilio. Su hijo, en cambio, permanece internado en terapia intermedia, bajo seguimiento médico, por la lesión sufrida en el cuello.

Una familia solidaria que ahora pide ayuda

El caso golpeó con fuerza entre familiares, amigos y vecinos porque una de las víctimas es conocida por su tarea solidaria. Allegados a Juan Patricio Herrera recordaron que dedica parte de su vida a ayudar a otros y que todos los años organiza festejos por el Día del Niño en Agua Salada, para que los chicos de la zona puedan tener una jornada de alegría.

Esa misma familia que suele tender una mano tuvo que salir ahora a pedir ayuda. Difundieron videos captados por cámaras de seguridad de la zona, donde se observaría a varios de los presuntos participantes del ataque. El objetivo es claro: que se identifique a todos los responsables y que el hecho no quede impune.

La bronca vecinal tiene un motivo evidente. Dos trabajadores salieron temprano, como tantos tucumanos, y fueron atacados por una banda que actuó con una ferocidad injustificable. No hubo provocación, no hubo enfrentamiento: hubo un asalto salvaje contra personas que simplemente iban a ganarse el día.

Allanamientos, secuestros y una causa grave

Tras la denuncia, la Policía avanzó con tareas investigativas y logró identificar a presuntos autores del ataque. También se estableció un domicilio vinculado a la causa, ubicado sobre avenida Independencia al 2700, en Barrio Sur.

Con orden judicial, los efectivos realizaron un allanamiento y secuestraron dos teléfonos celulares, prendas de vestir, una tijera, un cuchillo y otros elementos con manchas compatibles con sangre. Todo ese material será sometido a pericias para determinar si está vinculado al violento asalto.

La causa fue iniciada bajo una calificación grave: homicidio en grado de tentativa, debido a la magnitud de las heridas sufridas por las víctimas. Mientras tanto, la familia espera justicia y la zona sur vuelve a quedar atravesada por una sensación conocida: la de vecinos trabajadores que salen de madrugada sin saber si van a llegar a destino.

Lo ocurrido con Juan Patricio y José Orlando Herrera no puede ser tratado como un robo más. Fue un ataque brutal, cometido contra un padre y un hijo que iban a trabajar. Les quitaron sus bicicletas, sus pertenencias y casi les arrebatan la vida. La respuesta judicial y policial deberá estar a la altura de esa gravedad, porque la indignación social no nace sólo del hecho en sí, sino del hartazgo de una comunidad que siente que la violencia ya no reconoce límites.

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