Carlos Cisneros ya no se mueve con sutilezas. En su última entrevista volvió a marcar distancia con Osvaldo Jaldo y dejó en claro que su objetivo político es discutirle poder al gobernador. No fue sólo una crítica aislada ni una queja por diferencias internas: fue una señal de pelea abierta dentro del peronismo tucumano.
Cuando cuestiona a Jaldo y al mismo tiempo sale a defender con fuerza a Rossana Chahla, Cisneros muestra que está jugando en dos planos. Por un lado, busca desgastar al actual conductor del oficialismo. Por otro, intenta levantar una figura propia para la próxima disputa de poder. En ese esquema, Chahla aparece como la dirigente elegida para enfrentar el armado del jaldismo.
La lectura política es bastante clara: Cisneros quiere desestabilizar a Jaldo dentro del peronismo y empezar a ordenar una alternativa para 2027. No se trata sólo de una discusión por cargos o lugares. Se trata de una pelea por la conducción.
Chahla, cada vez más ubicada como rival interna
Aunque Rossana Chahla no diga en público que está enfrentada con Jaldo, el movimiento de Cisneros la pone cada vez más en ese lugar. Cada vez que la presenta como una dirigente con futuro, cada vez que la despega de las críticas y cada vez que la muestra como una figura distinta al gobernador, la está empujando a convertirse en la referencia de un sector enfrentado con la Casa de Gobierno.
Ahí está uno de los puntos más delicados de esta etapa. Chahla mantiene un discurso institucional y evita romper de manera directa con Jaldo, pero el respaldo de Cisneros la corre hacia una posición opositora dentro del propio oficialismo. Aunque ella no lo diga, el sector que hoy la rodea ya la está usando como bandera de una interna que avanza.
Por eso la entrevista de Cisneros no puede leerse sólo como una defensa de la intendenta. En realidad, es parte de una construcción política. La está posicionando para lo que viene y la empieza a mostrar como la dirigente que puede disputar el poder en la provincia.
La fórmula que asoma: Chahla-Catalán
Lo más fuerte del mensaje es que Cisneros no sólo quiere instalar a Chahla. También dejó entrever que imagina un acuerdo con Lisandro Catalán. Es decir, empieza a tomar forma una idea política concreta: una fórmula Chahla-Catalán para 2027.
Ese dato cambia el escenario. Porque Catalán no es un dirigente cualquiera. Es una figura vinculada a La Libertad Avanza y al armado político de Javier Milei en Tucumán. Entonces, si Cisneros empuja esa combinación, lo que está haciendo es mucho más que una jugada interna en el peronismo: está abriendo un canal de entendimiento con un espacio que hoy compite por afuera y que ya demostró fuerza en la Capital.
Por eso también queda expuesto que Cisneros está más cerca de Milei de lo que muchos quieren admitir. No porque se haya pasado al mileísmo de manera formal, sino porque el acuerdo que empieza a insinuar con Catalán lo acerca a ese universo político. Y si esa fórmula realmente avanza, también quedará más claro que Chahla, aun sin decirlo, ya está siendo empujada a jugar como oposición a Jaldo.
