La aparición reiterada de serpientes en las inmediaciones de la plaza René Favaloro, en barrio Parque Sur, encendió la alarma entre los vecinos y dejó al descubierto un problema que va más allá del miedo puntual: la falta de mantenimiento y control en un espacio público clave para la vida diaria del barrio. En una zona transitada por familias, niños y estudiantes, el avance de la maleza, las veredas dañadas y la ausencia de una intervención rápida alimentaron una situación que hoy preocupa a toda la comunidad.
Según relataron residentes del lugar, en las últimas semanas se registraron al menos seis episodios en el sector y en barrios aledaños. El temor crece porque no se trata de un descampado alejado, sino de un punto neurálgico donde funcionan jardines de infantes, una escuela primaria y una secundaria. Lo que debía ser un espacio de encuentro y recreación pasó a convertirse en un área de riesgo.
Vecinos tuvieron que hacer el trabajo que no hizo el municipio
La escena describe con crudeza el grado de desprotección: fueron los propios vecinos quienes colocaron cintas para cercar la zona y evitar que los chicos siguieran jugando cerca del lugar donde apareció una de las serpientes. La reacción comunitaria llegó antes que la respuesta oficial.
Ese dato no es menor. Mientras los frentistas intentaban controlar la situación con sus propios medios, la Municipalidad quedó en el centro de las críticas por la falta de presencia de las áreas que deberían ocuparse del estado de los espacios públicos. El reclamo no apunta sólo a la emergencia por las víboras, sino a la ausencia previa de tareas de prevención, limpieza y conservación urbana que podrían haber reducido el riesgo.
Los testimonios también vinculan la aparición de estos animales con las lluvias, las crecidas y los movimientos de suelo en sectores cercanos. Pero incluso si esas condiciones explican parte del problema, no alcanzan para justificar la pasividad municipal frente a un espacio que, por su uso cotidiano, requería seguimiento permanente.
La gestión de Chahla, bajo cuestionamiento por la falta de respuesta
La situación en Parque Sur vuelve a poner bajo la lupa a la gestión de Rossana Chahla. Cuando los vecinos deben improvisar medidas de seguridad porque el Estado no llega, el problema deja de ser exclusivamente ambiental y pasa a ser político. La falta de cuidados desde el área de Espacios Verdes aparece hoy como uno de los principales blancos de la bronca vecinal.
No hubo mordeduras reportadas hasta ahora, pero la sola sospecha de que algunas de las serpientes pudieran ser venenosas elevó el nivel de angustia entre quienes viven en la zona. En ese contexto, la ausencia de respuestas rápidas no hace más que profundizar la sensación de abandono.
Parque Sur no reclama explicaciones técnicas: reclama gestión. Porque cuando una plaza barrial se vuelve una amenaza para los chicos, lo que queda expuesto no es sólo la aparición de serpientes, sino el retroceso del cuidado urbano y la distancia entre el municipio y los problemas reales de los vecinos.
