La crisis en la atención de los afiliados al PAMI en Tucumán llegó a la Legislatura. El legislador peronista Gabriel Yedlin presentó un proyecto de declaración para advertir sobre la situación de los médicos de cabecera del organismo, en medio de denuncias por renuncias masivas, deterioro de las condiciones laborales y demoras cada vez más extensas para los jubilados.
El planteo apunta contra el desfinanciamiento del sistema prestacional y responsabiliza al Gobierno nacional por una política que, según el legislador, viene afectando tanto a los profesionales como a los beneficiarios.
En Tucumán, los médicos de cabecera cumplen un rol clave: son la primera puerta de entrada al sistema para miles de adultos mayores. De ellos dependen consultas, controles, recetas para medicamentos crónicos y derivaciones. Cuando ese primer eslabón se rompe, el impacto cae directamente sobre quienes menos margen tienen para esperar.
Jubilados que esperan meses
El proyecto advierte que la renuncia de profesionales está generando una sobrecarga sobre los médicos que siguen dentro del padrón. La consecuencia es concreta: turnos que se demoran durante meses y dificultades para renovar recetas de tratamientos permanentes.
Para un jubilado, esa demora no es un trámite más. Puede significar interrumpir una medicación, postergar un control o pagar de su bolsillo una consulta privada que muchas veces no está en condiciones de afrontar.
La situación se agrava en un contexto de pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones y aumento del gasto en salud. El reclamo legislativo sostiene que la baja en la cobertura, la actualización insuficiente de honorarios y la eliminación del pago por consulta médica deterioraron el vínculo entre el PAMI y sus prestadores.
Una crisis que no puede esperar
La discusión excede a los médicos. El problema de fondo es qué respuesta recibe la población más vulnerable cuando el sistema público y prestacional empieza a funcionar con demoras, renuncias y parches.
Yedlin planteó que la salud de jubilados y pensionados no puede ser utilizada como variable de ajuste. La frase resume el centro del conflicto: la crisis del PAMI no se mide sólo en balances, sino en abuelos que no consiguen turno, familias que hacen filas, tratamientos que se atrasan y profesionales que abandonan el sistema porque las condiciones dejaron de ser sostenibles.
El reclamo en la Legislatura busca instalar una advertencia política: si no hay una respuesta rápida de Nación, el deterioro del PAMI en Tucumán puede transformarse en un colapso silencioso, con miles de jubilados atrapados entre la burocracia, la falta de médicos y una cobertura cada vez más difícil de sostener.
