Durante el Foro Económico del NOA 2026, un grupo de especialistas presentó un diagnóstico crítico sobre la situación de Tucumán y advirtió que la provincia arrastra un proceso de retroceso político, institucional y económico que ya impacta sobre su competitividad. El planteo fue expuesto en el marco del Proyecto Aconquija, una iniciativa que reunió a 30 expertos para analizar el presente provincial y proponer reformas.
La preocupación central no pasó solo por los indicadores económicos. También hubo fuertes cuestionamientos al funcionamiento del sistema político, al crecimiento del gasto público y a una estructura tributaria que, según los expositores, desalienta la producción y limita el desarrollo del sector privado.
La política, en el centro de las críticas
Uno de los ejes más duros del debate fue la calidad democrática. Los especialistas señalaron que el uso de acoples profundizó la fragmentación electoral, debilitó a la oposición y terminó favoreciendo una concentración de poder que, con el paso del tiempo, alteró el equilibrio institucional en la provincia.
En esa línea, se advirtió que Tucumán fue perdiendo dinamismo no solo por razones económicas, sino también por un esquema político que redujo los incentivos para la competencia y consolidó reglas de juego cuestionadas. La reforma electoral apareció así como una de las demandas más urgentes surgidas del encuentro.
Más gasto, menos inversión y una presión impositiva que asfixia
El frente económico también dejó señales de alarma. Durante las exposiciones se remarcó que en las últimas dos décadas creció el peso del gasto público sobre el producto, pero sin una mejora equivalente en la calidad de los servicios ni en la inversión. Por el contrario, se marcó que la obra pública perdió participación mientras avanzó el gasto corriente dentro de la estructura estatal.
A eso se sumó una crítica directa al esquema tributario local, especialmente al impuesto sobre los Ingresos Brutos, al que definieron como distorsivo y perjudicial para la cadena productiva. La conclusión fue clara: con una carga fiscal elevada y un Estado más pesado, Tucumán pierde capacidad para atraer inversiones, generar empleo y recuperar protagonismo regional.
El desafío de romper la parálisis
Además del diagnóstico técnico, el debate dejó una advertencia sobre el clima dirigencial de la provincia. Se señaló que el miedo, la fragmentación y la falta de visión compartida también forman parte del problema, porque impiden construir consensos para impulsar transformaciones de fondo.
La radiografía presentada en el FENOA no fue solo una enumeración de problemas. Fue, sobre todo, un llamado de atención sobre una provincia que sigue acumulando señales de agotamiento en su sistema político y en su modelo económico. El mensaje de fondo fue que sin cambios institucionales, sin alivio impositivo y sin una dirigencia dispuesta a salir de la lógica defensiva, Tucumán corre el riesgo de profundizar una crisis que ya dejó de ser episódica para volverse estructural.
