Política

A un año de las elecciones, Chahla apura el bacheo para maquillar una ciudad con calles destruidas

La Municipalidad de San Miguel de Tucumán salió a acelerar el plan de pavimentación y bacheo en distintos puntos de la Capital, en medio de un deterioro vial que se volvió imposible de disimular. Calles rotas, avenidas con pozos, pérdidas de agua y desbordes cloacales forman parte del paisaje cotidiano de los vecinos, que desde hace meses reclaman soluciones de fondo.

El anuncio llega con el calendario electoral de 2027 cada vez más cerca y en un contexto incómodo para la gestión de Rossana Chahla: después de largos meses de quejas por el estado de la ciudad, el municipio busca mostrar presencia en la calle con cuadrillas, repavimentaciones y promesas de intervención en las arterias más transitadas.

El secretario de Obras Públicas municipal, Claudio Bravo, confirmó que la Municipalidad reorganizó su estrategia tras las lluvias del verano y que el objetivo es avanzar sobre los sectores más dañados. Sin embargo, el propio diagnóstico oficial expone la magnitud del problema: el pavimento ya estaba deteriorado y las tormentas no hicieron más que profundizar una crisis urbana previa.

Avenidas críticas y cuadrillas contrarreloj

Según explicó Bravo, la obra de avenida Mitre está prácticamente terminada y el próximo frente de trabajo será avenida Belgrano. También continúan las tareas en la primera etapa de avenida Roca, entre Colón y Canal Sur, para luego avanzar sobre avenida Benjamín Aráoz.

El municipio trabaja actualmente con cuatro cuadrillas de bacheo por administración y evalúa sumar una quinta para responder a los reclamos barriales. La promesa oficial es atender con mayor rapidez las emergencias surgidas a partir de los pedidos de los vecinos, especialmente en zonas periféricas.

Pero el operativo aparece más como una reacción de urgencia que como una planificación sostenida. Durante meses, los tucumanos convivieron con calles intransitables, pozos peligrosos y reparaciones provisorias que duraban poco. Ahora, con los tiempos políticos acercándose, la gestión capitalina intenta recuperar terreno en uno de los temas que más desgaste genera en la opinión pública.

La SAT, las cloacas y el problema de fondo

Uno de los puntos más sensibles es la coordinación con la Sociedad Aguas del Tucumán. Bravo admitió que no se puede intervenir de manera efectiva donde hay pérdidas de agua o desbordes cloacales, porque cualquier bacheo realizado en esas condiciones tiene poca duración.

La explicación técnica deja al descubierto otra falencia estructural: buena parte del deterioro no se resuelve solo con asfalto nuevo. Si antes no se reparan las pérdidas, las filtraciones y los problemas cloacales, las obras corren el riesgo de convertirse en parches de campaña, útiles para la foto pero insuficientes para transformar la realidad de los barrios.

El municipio también informó avances en obras de drenaje en zonas vulnerables a inundaciones, como el barrio 360 Viviendas, donde se ejecutan canales y modificaciones de alcantarillas. Se trata de intervenciones necesarias, aunque llegan después de años de reclamos por anegamientos, calles destruidas y falta de mantenimiento.

La Capital arrastra un problema urbano profundo, y la pregunta que sobrevuela el anuncio es inevitable: si la ciudad estaba tan deteriorada, ¿por qué la reacción llega recién ahora? A un año de la próxima pulseada electoral, Chahla busca mostrar gestión, pero el desafío será demostrar que no se trata apenas de maquillar con bacheo una ciudad que necesita soluciones de fondo.

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