La sesión preparatoria del Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán, convocada para votar la renovación de la mesa de autoridades, terminó sin resolución: el cuerpo pasó a cuarto intermedio y la discusión se retomará el próximo martes a las 10.
El factor que detonó la postergación fue la ausencia del presidente del Concejo, Fernando Juri. Desde primera hora quedó al frente del Departamento Ejecutivo Municipal de manera interina, a partir de un decreto firmado por Secretaría General, tras el viaje de urgencia de la intendenta Rossana Chahla a Buenos Aires por motivos personales. Con ese escenario, el bloque del PJ pidió levantar el debate para esperar el regreso del titular del cuerpo.
Una mesa “consensuada”, pero con señales de Casa de Gobierno
En la previa, el esquema parecía encaminado: Juri continuaría en la presidencia, Ramiro Ortega mantendría la vicepresidencia primera y el cambio se produciría en la vicepresidencia segunda, con el reemplazo del radical Leandro Argañaraz por Gastón Gómez (Libres del Sur).
Puertas adentro del Concejo, sin embargo, la negociación por ese tercer lugar venía cargada de mensajes políticos. Según trascendió en el propio cuerpo, hubo gestiones para impulsar el nombre de Gómez, referenciado en el armado del ministro Federico Masso, en un movimiento leído como una señal de alineamientos que exceden lo estrictamente municipal.
El recelo del oficialismo municipal: Juri, entre Chahla y Jaldo
La postergación también reabrió interpretaciones sobre el delicado equilibrio de poder entre el Ejecutivo capitalino y la conducción del Concejo. En el oficialismo municipal miran con recelo la conformación de la mesa no sólo por el reparto de cargos, sino por el peso político de Juri y su sintonía con el gobernador Osvaldo Jaldo, un vínculo que el propio espacio del concejal explicitó en más de una oportunidad.
Con Chahla concentrada en la apertura de sesiones ordinarias del domingo y con un Concejo que define quién ordenará el debate durante 2026, el martes aparece como una nueva instancia para sellar (o recalibrar) acuerdos. No se discute sólo un organigrama: se define, en los hechos, cuánto margen de maniobra tendrá la intendenta en el recinto y qué tan permeable será la conducción legislativa a la gravitación provincial.
