Tras el cruce del subsecretario de Gobierno municipal, Alejandro Sangenis, con concejales radicales y alfaristas por las críticas a la gestión de Rossana Chahla durante la sesión del jueves 16 de abril, quedó abierto otro flanco político: el funcionario habló como si fuera un actor ajeno a la vieja trama del poder tucumano, cuando en realidad carga con más de una década de cargos, candidaturas y alineamientos dentro del PJ provincial.
De la estructura de Toledo a la comuna
Antes de desembarcar en la Capital, Sangenis ya tenía un recorrido conocido en Yerba Buena. No sólo fue parte del esquema político del ex intendente Daniel Toledo, sino que además llegó a ser mencionado como ex jefe de Gabinete del toledismo. Más tarde pasó a conducir la delegación o comuna de la zona de Villa Carmela-Cebil Redondo, donde su nombre quedó ligado a reclamos vecinales por problemas de agua, basura e inseguridad.
Ese tramo de su trayectoria resulta especialmente incómodo para el discurso actual. En 2014 y 2015, mientras estaba al frente de esa administración comunal, vecinos de Villa Carmela protestaron y hasta pidieron su apartamiento por la falta de respuestas frente al desabastecimiento de agua. Es decir, Sangenis no aparece hoy desde afuera del sistema: ya ocupaba responsabilidades ejecutivas cuando en esa jurisdicción también se acumulaban cuestionamientos por servicios básicos.
Del alperovichismo al jaldismo
Su carrera política también muestra una continuidad dentro del peronismo tucumano. En 2015 lanzó su candidatura a concejal de Yerba Buena junto a Luciano Villegas, en un acto con Sisto Terán y Daniel Toledo, donde reivindicó su identificación con la conducción de José Alperovich. Años después, el escenario cambió, pero Sangenis siguió dentro del mismo tablero.
Para 2022 y 2023 ya aparecía como concejal de Yerba Buena articulando reuniones con Osvaldo Jaldo y, directamente, como uno de los postulantes peronistas a la intendencia de esa ciudad. En plena campaña llegó a definirse como “el candidato” de Jaldo en Yerba Buena. Ese dato no es menor: el dirigente que hoy cuestiona con dureza a opositores por el “desguace” municipal venía, al mismo tiempo, construyendo poder territorial propio y buscando ascender dentro de la estructura oficialista.
Del Concejo de Yerba Buena al gabinete de Chahla
El salto a la Municipalidad de San Miguel de Tucumán se formalizó recién el 9 de mayo de 2025, cuando Chahla lo designó subsecretario de Gobierno. Es decir, su incorporación al gabinete capitalino es reciente, pero su presencia en la política tucumana dista mucho de ser nueva. Llegó a esa oficina después de haber sido dirigente comunal, ex funcionario de Yerba Buena, concejal y candidato a intendente.
Por eso, sus últimas declaraciones contra Ana González, Carlos Ale, José María Canelada y Gustavo Cobos abren una contradicción política evidente. Sangenis intenta pararse como un acusador del pasado, pero sus antecedentes muestran que no es un recién llegado ni un observador externo. Por el contrario, forma parte desde hace años de la misma estructura política tucumana desde la que ahora reparte culpas. Su discurso puede servir para ordenar la tropa oficialista en la Capital, aunque también deja a la vista que quien denuncia el desgaste de la política tradicional viene caminando, desde hace tiempo, por sus mismos pasillos.
