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El PJ repite fórmulas y métodos: ¿cómo espera conseguir resultados distintos?

Osvaldo Jaldo decidió acelerar los tiempos políticos. En El Cadillal, ante legisladores, funcionarios, intendentes y dirigentes del peronismo, dejó dos definiciones centrales: las elecciones provinciales serán en mayo de 2027 y Miguel Acevedo volverá a ser su compañero de fórmula.

El mensaje buscó clausurar los ruidos internos que se habían generado por el cambio de apoderados del PJ y por el malestar del propio vicegobernador, quien había admitido públicamente que no le gustaron las formas utilizadas por el gobernador. La foto del almuerzo, con unos 400 asistentes y 35 legisladores presentes, tuvo un objetivo claro: mostrar unidad, disciplina y volumen territorial.

Pero también dejó una señal más profunda: el oficialismo no parece dispuesto a revisar demasiado su esquema de poder. La respuesta ante la tensión interna fue repetir la fórmula. Ante los cuestionamientos por los modos, más verticalismo. Ante el avance de La Libertad Avanza, más cierre de filas.

La Capital también aparece atada al mismo dispositivo

La lógica no se limita a la Provincia. En San Miguel de Tucumán, el peronismo también parece inclinarse por sostener el mismo dispositivo que le permitió recuperar la Capital en 2023, cuando Rossana Chahla venció a Beatriz Ávila por apenas 6.205 votos en el escrutinio definitivo.

Aquella victoria fue importante para el PJ porque le permitió volver a gobernar la ciudad después de años de predominio alfarista. Sin embargo, el triunfo ajustado también dejó una advertencia: la Capital no fue ganada por una ola irresistible, sino por una combinación de estructura, periferia, corte de boleta y una candidatura empujada desde Casa de Gobierno.

Desde entonces, la gestión municipal tuvo que enfrentar problemas sensibles: transporte, estado de las calles, ordenamiento urbano, obras hídricas y reclamos vecinales. Incluso la propia Municipalidad anunció este año cambios en áreas clave del gabinete para “dar otra impronta” y responder a demandas concretas de los vecinos. Es decir: si hubo necesidad de oxigenar la gestión, repetir sin revisión puede convertirse en un riesgo político.

Unidad no siempre es renovación

El peronismo tucumano habla de unidad, pero la unidad no necesariamente equivale a renovación. Jaldo quiere repetir con Acevedo en la Provincia. Chahla aparece como pieza central del armado capitalino. Los ministros, legisladores, interventores y dirigentes territoriales vuelven a ubicarse alrededor de la misma mesa de conducción.

La pregunta, entonces, es inevitable: si se repiten los nombres, los métodos y las formas de conducción, ¿cómo se pueden esperar resultados distintos?

La Libertad Avanza ya obligó al PJ a reconocer que la disputa no se juega sólo en comunas, municipios y secciones electorales, sino también en el territorio digital. Pero el desafío para el oficialismo no es únicamente militar en redes. También es demostrar que puede ofrecer algo más que continuidad administrativa, rosca interna y orden vertical.

Jaldo logró una foto de poder en El Cadillal. Ordenó a los propios, anticipó la campaña y dejó en claro que no piensa esperar al final del Mundial para poner en marcha la maquinaria electoral. Sin embargo, la postal también mostró el límite del esquema: el PJ tucumano se prepara para enfrentar una elección nueva con una receta conocida.

Y cuando la política insiste en los mismos nombres, las mismas fórmulas y los mismos reflejos, el riesgo no es sólo perder sorpresa. El riesgo es que la sociedad escuche una promesa de futuro, pero vea apenas la repetición del pasado.

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