La bronca crece en La Madrid. En medio de un escenario todavía marcado por el agua, el barro y las dificultades para volver a la rutina, vecinos autoconvocados salieron otra vez a reclamar respuestas y pusieron el foco en lo que consideran una ausencia prolongada del Estado frente a un problema que arrastra años.
La protesta no sólo estuvo atravesada por la urgencia que dejaron las lluvias recientes. También expuso un malestar más profundo: el de una comunidad que asegura haber advertido desde hace tiempo sobre la necesidad de obras estructurales y que ahora cuestiona con dureza que, pese a los antecedentes y los pedidos formales, no se hayan tomado decisiones de fondo.
La acusación central: promesas, expedientes y ninguna solución definitiva
Entre las voces más firmes apareció la de Lidia González, integrante del grupo de vecinos autoconvocados, quien recordó que ya en 2017 se había presentado un plan hídrico elaborado por especialistas para prevenir nuevas inundaciones. Según planteó, ese proyecto fue elevado a la Legislatura, pero jamás se tradujo en acciones concretas.
Ese señalamiento resume el eje de las críticas al Gobierno: para los vecinos, no hubo continuidad ni voluntad política para transformar un diagnóstico conocido en una política de Estado. A eso se suma, remarcan, que antes del último temporal ya habían elevado cartas, expedientes y pedidos puntuales, sin obtener respuestas eficaces.
La sensación que domina en la comunidad es que las autoridades llegan tarde y con medidas insuficientes, mientras el problema se repite y agrava la vulnerabilidad de cientos de familias.
Obras parciales, miedo permanente y una advertencia vecinal
Durante la manifestación también surgieron cuestionamientos concretos sobre las intervenciones ejecutadas hasta ahora. Pedro Correa, otro de los vecinos, sostuvo que las obras realizadas no constituyen una salida definitiva y enumeró alternativas que, según afirmó, ya fueron acercadas a las autoridades para mitigar el ingreso del agua al pueblo.
En paralelo, la preocupación sigue latente por el estado del río y por la falta de defensas adecuadas. Con ese panorama, en La Madrid entienden que la emergencia no terminó y que el riesgo de nuevos episodios sigue presente cada vez que vuelve a llover.
Por eso, el mensaje que dejaron los autoconvocados fue tan político como social: no están dispuestos a aceptar que las inundaciones sean un destino inevitable ni a tolerar más demoras oficiales. El reclamo, esta vez, apunta de lleno a la responsabilidad del Gobierno y a la falta de decisiones de fondo para evitar que la historia vuelva a repetirse.
