La Municipalidad de San Miguel de Tucumán difundió como un avance que creció la cantidad de basurales erradicados en la Capital. Sin embargo, el propio informe oficial deja al descubierto un dato incómodo para la gestión de Rossana Chahla: en vez de bajar, el número total de focos de basura subió. En el trimestre agosto-octubre de 2025 se habían detectado 461 basurales; en el período noviembre-enero la cifra pasó a 473.
Es decir, la administración municipal muestra como logro que los basurales saneados crecieron de 211 a 224, pero al mismo tiempo reconoce que el total general también aumentó. Más aún, la cantidad de focos activos prácticamente no se movió: pasó de 250 a 249. El balance, por lo tanto, dista de la promesa de campaña que había instalado Chahla, cuando aseguró que iba a erradicar los basurales en 180 días.
Una promesa fuerte que chocó contra la realidad de los barrios
La intendenta había planteado durante la campaña y en su hoja de ruta de gestión la idea de dar un giro de 180 grados en 180 días, con la erradicación de los basurales como una de las metas centrales. Pero con el paso del tiempo, la propia documentación oficial fue corriendo la expectativa: en 2024 el municipio ya hablaba de un plan que proyectaba eliminar los basurales recién hacia 2030.
Ese corrimiento de plazos confirma que el objetivo original no se cumplió. Y también refuerza una de las críticas más persistentes contra la gestión: mientras el municipio pone el acento en mostrar operativos, maquinaria y reportes, en los barrios la problemática sigue vigente. De hecho, concejales opositores ya habían advertido hace tiempo que la periferia continuaba conviviendo con calles deterioradas y focos de basura intactos.
Sin cambios culturales visibles ni sanciones con impacto público
Otro punto débil de la estrategia oficial es que no alcanza con levantar basura si después el mismo basural vuelve a formarse. El propio informe ambiental admite que hay sectores donde las intervenciones se repiten decenas de veces en apenas tres meses, lo que demuestra que el saneamiento, por sí solo, no resuelve el problema de fondo.
Aunque el municipio menciona programas, tecnología y monitoreo, no logra mostrar en esta etapa un trabajo barrial sostenido de concientización que modifique conductas de manera duradera. Tampoco exhibe, en la comunicación de este último balance, resultados concretos y masivos de sanciones que funcionen como disuasión real. Así, la noticia oficial termina siendo engañosa: se anuncia que crecen los basurales erradicados, pero lo verdaderamente relevante es que la ciudad sigue acumulando más basurales que antes.
