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La crisis en el Concejo de Yerba Buena escaló con la internación de Garolera y un pedido de restricción contra Aráoz

La tensión política en Yerba Buena sumó un nuevo capítulo luego de que la concejala Gabriela Garolera debiera ser internada tras sufrir una descompensación en su domicilio. El episodio se produjo en medio de un clima de fuerte conflictividad dentro del Concejo Deliberante y pocas horas antes de una nueva sesión.

En ese contexto, la edil avanzó también ante la Justicia con un pedido de restricción o medida perimetral contra su par Walter “Kabuby” Aráoz. La presentación se inscribe en una denuncia más amplia por presuntos hechos de violencia política, institucional y psicológica, que Garolera asegura venir padeciendo desde hace tiempo.

La concejala vincula el hostigamiento con un proyecto sensible

Según la denuncia que impulsó la edil, el enfrentamiento con Aráoz se profundizó a partir de la presentación de un proyecto para establecer exámenes toxicológicos obligatorios a funcionarios públicos. Garolera sostiene que esa iniciativa generó fuertes reacciones dentro del cuerpo y que desde entonces se agravaron los cruces, los malos tratos y las descalificaciones.

Además, la concejala afirmó que el problema no se limita a un solo episodio, sino que forma parte de una secuencia de situaciones ocurridas en el ámbito legislativo desde el año pasado. En sus planteos públicos y judiciales, denunció intimidaciones, agravios y un clima de persecución política dentro del Concejo.

Aráoz niega las acusaciones y la interna suma otro frente

Del otro lado, Aráoz rechazó de manera categórica las acusaciones y aseguró que se trata de una maniobra política. El edil negó haber agredido o intimidado a Garolera y ya había anticipado que buscaría responder en la Justicia, en medio de una interna que también salpica a otros integrantes del cuerpo deliberativo.

Mientras tanto, desde la conducción del Concejo intentaron bajar el tono del conflicto, aunque reconocen que la relación entre los concejales viene deteriorada desde hace meses. La internación de Garolera, lejos de descomprimir la situación, terminó profundizando una crisis institucional que ya venía creciendo en Yerba Buena.

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