El fuerte aumento del transporte fue el principal motor de la inflación en Tucumán durante julio. El Índice de Precios al Consumidor provincial avanzó 1,9% en el séptimo mes del año y la categoría “Transporte” encabezó ampliamente las subas, con un incremento del 13,5%. Detrás de ese salto aparece el reajuste del boleto de colectivo urbano e interurbano, con impacto directo sobre el bolsillo de miles de usuarios.
En San Miguel de Tucumán, la administración de Rossana Chahla quedó en el centro de la discusión por el encarecimiento del transporte público. El aumento de la tarifa no sólo modificó el gasto diario de quienes dependen del colectivo para trabajar, estudiar o realizar trámites, sino que terminó teniendo un peso determinante en el índice general de precios de la provincia.
El dato expone además una paradoja preocupante: mientras viajar se volvió mucho más caro, otros sectores comenzaron a registrar bajas de precios asociadas a una retracción del consumo. Indumentaria y calzado cayó 0,7%, mientras que restaurantes y hoteles mostraron una baja del 0,1%. Es decir, mientras el transporte presionó hacia arriba el costo de vida, los rubros vinculados al consumo discrecional mostraron señales de enfriamiento.
El transporte aumentó 13,5% y quedó muy por encima de la inflación general
El informe de la Dirección de Estadística de Tucumán fue contundente. En julio, la división que más subió fue “Transporte”, con un 13,5%, muy lejos del 1,9% que registró el nivel general.
La diferencia muestra hasta qué punto el reajuste tarifario incidió sobre el costo de vida de los tucumanos. Ningún otro rubro tuvo un movimiento de semejante magnitud durante el mes. “Otros bienes y servicios”, que ocupó el segundo lugar entre las categorías con mayores incrementos, avanzó apenas 3%.
El peso del transporte se vuelve todavía más visible cuando se observa la comparación interanual. En los últimos 12 meses, esa categoría acumuló un aumento del 63,2%, casi el doble de la inflación general de Tucumán, que fue del 33,6%.
Para una familia que utiliza diariamente el colectivo, el impacto no es teórico. Cada incremento tarifario se traslada de manera inmediata al presupuesto mensual y afecta especialmente a quienes no tienen alternativas de movilidad.
El boleto, así, dejó de ser solamente una discusión sobre el financiamiento del sistema de transporte para convertirse en un componente central del costo de vida.
Chahla quedó bajo la lupa por una tarifa que golpea todos los días
El aumento del boleto urbano coloca a la gestión de Chahla frente a uno de los aspectos más sensibles de la economía cotidiana.
A diferencia de otros incrementos que pueden evitarse o postergarse, el transporte representa un gasto difícil de recortar para trabajadores y estudiantes. Quien necesita viajar todos los días no puede dejar de hacerlo simplemente porque la tarifa aumentó.
Por eso, el impacto político y económico del reajuste es mayor.
El dato oficial de inflación termina mostrando que la decisión sobre el boleto tuvo consecuencias más amplias de las que refleja únicamente el precio de un pasaje. El salto del 13,5% en transporte fue lo suficientemente importante como para empujar hacia arriba todo el índice provincial.
Y ocurrió en un contexto en el que el consumo muestra señales claras de deterioro.
La caída del 0,7% en indumentaria y calzado no necesariamente representa una buena noticia para los consumidores. Por el contrario, puede leerse como una señal de que los comercios tienen menos margen para remarcar ante una demanda debilitada.
Algo similar ocurre con restaurantes y hoteles, que bajaron 0,1%. Las familias están reduciendo gastos que pueden postergar mientras destinan una proporción cada vez mayor de sus ingresos a cubrir servicios básicos, alimentos y transporte.
Más caro viajar, menos plata para consumir
La fotografía de julio muestra dos Tucumán que conviven al mismo tiempo.
Por un lado, una estructura de costos que sigue aumentando, impulsada especialmente por el transporte. Por otro, comerciantes que encuentran cada vez mayores dificultades para sostener sus ventas.
La Cámara Argentina de la Mediana Empresa registró durante julio una caída interanual del 3,8% en las ventas minoristas PyME. Entre los rubros más golpeados estuvieron textil e indumentaria, con una baja del 5,6%, y alimentos y bebidas, con una contracción del 5,4%.
El fenómeno termina cerrando un círculo difícil para las familias: aumentan los gastos inevitables y disminuye la capacidad para consumir.
En Tucumán, los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 1,4% durante julio, por debajo del índice general. Sin embargo, transporte se disparó más de nueve veces por encima de ese registro.
El contraste es significativo.
Mientras el Gobierno nacional intenta sostener el proceso de desaceleración inflacionaria, el aumento de una tarifa regulada terminó alterando el comportamiento del índice provincial.
Para la gestión de Chahla, el dato deja una señal incómoda. El boleto no sólo se convirtió en uno de los gastos que más sienten los vecinos cada vez que suben a un colectivo: en julio también se transformó en el principal factor que empujó hacia arriba el costo de vida de todos los tucumanos.
