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Jaldo cerró filas detrás de Chahla: el temor a perder la Capital acelera la unidad del peronismo

Con las elecciones de 2027 cada vez más presentes en la agenda política, Osvaldo Jaldo comenzó a ordenar públicamente al peronismo tucumano y puso especial atención sobre el distrito que puede convertirse en uno de los principales campos de batalla: San Miguel de Tucumán. El gobernador reclamó que todo el PJ capitalino se encolumne detrás de Rossana Chahla y dejó prácticamente sin margen para una interna por la Intendencia.

El mensaje fue contundente. Chahla será la candidata del oficialismo para buscar la reelección y quien no acompañe su postulación, según planteó el propio mandatario, difícilmente podrá seguir considerándose parte del mismo espacio político.

La dureza de la definición expone algo más que una demostración de respaldo hacia la intendenta. También revela la importancia que la Casa de Gobierno le asigna a conservar la Capital y la necesidad de evitar cualquier dispersión interna que pueda poner en riesgo uno de los principales triunfos políticos obtenidos por el peronismo en 2023.

Todos detrás de Chahla y sin lugar para aventuras internas

Durante la inauguración del Mercado de la Ciudad, Jaldo aprovechó el lanzamiento de Chahla como candidata a la reelección para hablarle directamente a concejales, legisladores, funcionarios y dirigentes territoriales de San Miguel de Tucumán.

El gobernador pidió que todos trabajen junto a la intendenta durante los meses que quedan de gestión y dejó establecido que el objetivo político es que vuelva a imponerse en las urnas el 9 de mayo de 2027.

Pero fue todavía más lejos: afirmó que Chahla será la única candidata a intendenta por el Partido Justicialista y advirtió que quienes no estén acompañándola no podrán permanecer dentro del espacio.

La necesidad de cerrar filas no aparece de manera casual. La estructura peronista de la Capital arrastra tensiones, desconfianzas y diferencias internas que quedaron expuestas durante los últimos años. Chahla debió convivir con sectores que nunca terminaron de reconocerla como una dirigente surgida de las estructuras tradicionales del PJ y también atravesó cruces con referentes aliados al oficialismo provincial.

En 2025, además, surgieron reproches internos por el nivel de acompañamiento electoral que la gestión municipal habría aportado al oficialismo en los comicios nacionales.

Ahora Jaldo busca evitar que esas diferencias reaparezcan cuando llegue el momento de defender la Intendencia.

La Capital, una elección que el oficialismo no quiere poner en riesgo

Detrás del respaldo explícito a Chahla aparece una preocupación estratégica. San Miguel de Tucumán concentra una parte sustancial del electorado provincial y suele ser uno de los territorios más complejos para el peronismo.

La victoria conseguida en 2023 permitió al PJ recuperar el municipio después de años de administración opositora y convirtió a Chahla en una pieza central del esquema político oficialista.

Perder la Capital apenas cuatro años después significaría mucho más que resignar una intendencia. Representaría un golpe político para Jaldo, fortalecería a la oposición y podría condicionar el resultado provincial en una elección en la que también estará en juego la Gobernación.

Por eso, el gobernador procura eliminar desde temprano cualquier posibilidad de división.

El mensaje hacia la dirigencia capitalina tiene una doble lectura: respaldo total para Chahla, pero también disciplinamiento interno. El oficialismo provincial parece considerar que una competencia dentro del propio PJ podría abrir una oportunidad innecesaria para sus adversarios.

La consigna, entonces, es llegar unidos. Y hacerlo antes de que las disputas por candidaturas empiecen a erosionar el armado territorial.

Manzur también obliga a Jaldo a ordenar su propia tropa

La preocupación del gobernador no se limita a la Capital. En las últimas horas comenzaron a aparecer pintadas con la consigna “Juan Manzur gobernador 2027”, una señal que volvió a agitar la interna peronista y alimentó las versiones sobre una posible candidatura del ex mandatario provincial.

La respuesta del jaldismo apareció rápidamente. En distintos sectores surgieron paredes con la fórmula Osvaldo Jaldo-Miguel Acevedo, anticipando una pulseada que todavía no fue formalizada pero que ya comenzó a expresarse en el territorio.

Jaldo evitó cuestionar directamente las aspiraciones de Manzur y sostuvo que cualquier dirigente tiene derecho a competir. Sin embargo, acompañó esa postura con una frase dirigida hacia quienes todavía no definen públicamente sus intenciones: aseguró que su sector no especula ni espera el momento adecuado para decir qué quiere.

El gobernador intenta así consolidar dos frentes simultáneos. Por un lado, blindar a Chahla en San Miguel de Tucumán. Por otro, reafirmar su liderazgo provincial frente a cualquier intento de reorganización del manzurismo.

En ese escenario, el llamado a la unidad adquiere un sentido mucho más concreto. El oficialismo sabe que llegará a 2027 con desafíos externos, pero también con tensiones dentro de sus propias filas.

Y la Capital aparece como el territorio donde menos riesgos está dispuesto a asumir.

El respaldo anticipado y categórico a Chahla muestra que Jaldo no quiere repetir internas ni permitir fugas que puedan facilitar el crecimiento opositor. Antes de discutir nombres en otros municipios o incluso la fórmula provincial, decidió cerrar uno de los casilleros más sensibles del tablero electoral.

Porque para el jaldismo conservar San Miguel de Tucumán no será una elección más: será una prueba decisiva de poder.

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