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La otra cara del 27,9%: más de 513.000 tucumanos necesitan asistencia alimentaria

El Gobierno de Tucumán destacó que la pobreza en el Gran Tucumán-Tafí Viejo se ubicó en el 27,9% durante el primer semestre de 2026 y remarcó que el indicador quedó por debajo del 30,8% registrado un año antes.

El dato es correcto.

Pero hay otra cifra oficial que resulta indispensable para completar la fotografía social de la provincia: 513.020 tucumanos reciben actualmente algún tipo de asistencia alimentaria del Estado provincial.

El número fue informado por el propio ministro de Desarrollo Social, Federico Masso, al explicar el alcance de los programas destinados a sostener a las familias de menores ingresos.

Son más de medio millón de personas que reciben alimentos, comen en establecimientos educativos, asisten a comedores y cocinas comunitarias, concurren a Centros de Desarrollo Infantil o reciben módulos alimentarios a través de municipios y comunas.

La disminución interanual de la pobreza y semejante nivel de asistencia pueden coexistir estadísticamente. Pero son dos datos que deben analizarse juntos para entender la situación social de Tucumán.

Más de medio millón bajo alguna forma de asistencia alimentaria

La dimensión de la política alimentaria provincial es considerable.

Según detalló Masso, el sistema alcanza a 513.020 personas en toda la provincia.

Dentro de esa red aparecen niños que reciben desayuno y almuerzo en comedores escolares, familias que concurren a cocinas comunitarias y comedores infantiles, beneficiarios de los Centros de Desarrollo Infantil y personas que reciben módulos alimentarios distribuidos mediante los 18 municipios y las 93 comunas rurales.

A esto se suma la Tarjeta Alimentaria Independencia, que alcanza a 109.620 familias y demanda una inversión provincial de aproximadamente $5.650 millones mensuales.

El propio ministro sostuvo que, sumando las diferentes políticas alimentarias, la inversión supera los $16.500 millones mensuales.

La pobreza bajó frente a 2025, pero aumentó respecto del semestre anterior

También hay otro elemento que permite observar los números desde una perspectiva más amplia. Cuando el Gobierno afirma que la pobreza bajó, utiliza la comparación interanual.

En el primer semestre de 2025, el índice de pobreza del Gran Tucumán-Tafí Viejo era del 30,8%. En el primer semestre de 2026 fue del 27,9%.

La reducción interanual fue, por lo tanto, de 2,9 puntos porcentuales. Sin embargo, si la comparación se realiza contra el período inmediatamente anterior, el comportamiento cambia.

Durante el segundo semestre de 2025, la pobreza había descendido hasta el 23,6%. En los primeros seis meses de 2026 volvió a subir al 27,9%. Es decir que en apenas un semestre aumentó 4,3 puntos porcentuales.

Según los últimos datos difundidos, aproximadamente 261.000 personas viven actualmente debajo de la línea de pobreza en el Gran Tucumán-Tafí Viejo, mientras que unas 41.000 están debajo de la línea de indigencia.

Por eso ambas comparaciones son verdaderas al mismo tiempo: Tucumán tiene menos pobreza que un año atrás, pero más pobreza que seis meses atrás. Elegir solamente una de esas referencias produce una fotografía incompleta.

La asistencia también explica por qué algunas familias superan las líneas estadísticas

Existe además una cuestión metodológica que resulta central. Recibir asistencia alimentaria no significa automáticamente que una persona sea considerada pobre por el INDEC.

De hecho, determinadas transferencias estatales pueden contribuir a que un hogar alcance los recursos necesarios para superar una línea de indigencia o pobreza. El propio Masso explicó que la Tarjeta Alimentaria Independencia tiene entre sus objetivos permitir que hogares vulnerables superen el valor de la canasta básica alimentaria.

Eso significa que parte de la mejora de determinados indicadores puede coexistir precisamente con una fuerte intervención estatal destinada a sostener los ingresos y la alimentación de miles de familias.

Por eso, el dato del 27,9% describe una parte de la realidad económica, pero no permite por sí mismo medir autonomía económica, dependencia de programas sociales, calidad del empleo o capacidad de las familias para sostener su alimentación sin asistencia pública.

Más que cifras contradictorias, son distintas dimensiones de una misma realidad social. Y probablemente el dato más relevante para medir la evolución futura no sea solamente cuántas personas quedan estadísticamente por encima o por debajo de una línea de ingresos.

También será necesario observar cuántas familias pueden cubrir por sus propios medios algo tan elemental como la comida de todos los días.

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