Un hombre de 30 años resultó gravemente herido durante un tiroteo ocurrido en la madrugada del lunes en el barrio Blas Conrero, al sur de la Capital. El episodio se desató luego de un conflicto previo entre jóvenes y terminó con la víctima internada en estado crítico, mientras uno de los presuntos involucrados permanece prófugo.
De acuerdo con el relato de Ana Cristina Silva, suegra de uno de los participantes del enfrentamiento, todo comenzó cuando su hija Belén, de 23 años, se encontraba junto a su novio Matías, de 19, en una gomería ubicada a pocas cuadras de su casa. En ese momento apareció Juan, ex pareja de la joven, y comenzó a insultarlos. Según la mujer, el joven golpeó a Matías con una llave y luego extrajo un arma para efectuar varios disparos.
La situación no terminó allí. El conflicto continuó en inmediaciones del pasaje Martí al 1.100 y las vías del ferrocarril, donde vive Belén con su familia. Siempre según esa versión, Matías respondió a los disparos y, en medio de la balacera, intervino el hermano de Juan para intentar frenar el enfrentamiento. Fue entonces cuando recibió un tiro.
La víctima fue trasladada al Padilla y la Fiscalía intenta determinar quién disparó
El herido fue identificado como Orlando Maximiliano Cabral, de 30 años, quien sufrió un impacto de bala en la zona abdominal. Fue llevado en un vehículo particular al hospital Padilla, donde quedó internado en estado crítico.
La principal incógnita de la investigación pasa por establecer de qué arma salió el proyectil que hirió a Cabral. La familia de Matías sostiene que no está claro si la bala provino del arma de Juan o de la de su propio yerno, en medio de un intercambio de disparos que generó terror entre los vecinos.
La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal de Homicidios I, encabezada por Pedro Gallo. Durante la madrugada posterior al hecho, personal de la fiscalía y peritos del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales trabajaron en la escena para entrevistar testigos y recolectar rastros que permitan reconstruir la secuencia.
Hasta ahora, una de las hipótesis apunta a Matías como presunto autor del disparo que dejó a Cabral al borde de la muerte. El joven huyó luego del enfrentamiento y es intensamente buscado.
Denuncias por violencia previa y reclamos vecinales por la inseguridad
El caso también expuso un trasfondo de violencia previa. Belén aseguró que durante su relación con Juan sufrió agresiones, amenazas y hostigamientos constantes, tanto contra ella como contra sus hijos. Además, denunció que pese a haber realizado presentaciones ante la Policía, nunca obtuvo una respuesta efectiva.
Su madre, en tanto, reclamó que la investigación no se concentre sólo en Matías y afirmó que la familia del otro involucrado habría alterado la escena del hecho al recoger vainas servidas. También cuestionó la demora policial. Según sostuvo, tras llamar al 911, los efectivos tardaron más de una hora en llegar.
Los vecinos del barrio aprovecharon el episodio para insistir con una queja de vieja data: la inseguridad cotidiana. Denunciaron robos, circulación de personas armadas, falta de iluminación y una presencia policial insuficiente. Incluso algunos plantearon la posibilidad de reunir firmas para reclamar medidas estructurales que impidan el paso desde la zona de las vías hacia el barrio.
El tiroteo, así, no sólo dejó a un hombre en estado crítico y a un sospechoso prófugo, sino que volvió a poner en primer plano un problema más amplio: el hartazgo de una comunidad que asegura vivir rodeada por la violencia y sin respuestas concretas de las autoridades.
