Aunque parten de terminales políticas opuestas y arrojan números muy distintos, las encuestas que comenzaron a circular en Tucumán coinciden en un punto central: la imagen del oficialismo provincial y capitalino dejó de ser un activo blindado. El estudio de Hugo Haime, difundido en abril sobre un trabajo de campo de marzo, ubica a Osvaldo Jaldo con 58% de aprobación de gestión; el relevamiento de Isasi-Burdman, realizado entre el 7 y el 12 de abril, lo muestra bastante más golpeado, con 41,6% de aprobación y 50,8% de desaprobación. En paralelo, la consultora CB Global Data también registró en abril un retroceso del gobernador en el ranking federal y una baja de 1,9 puntos en su imagen positiva respecto de marzo.
La erosión no se limita a la Casa de Gobierno. Rossana Chahla también aparece afectada por ese clima. En la medición de CB de abril, la intendenta descendió aunque conservó mejores índices que Jaldo, con 58,4% de imagen positiva. Pero en el sondeo de Isasi-Burdman el panorama se endurece: en un escenario electoral frente a Lisandro Catalán, Chahla queda muy relegada y además carga con una negatividad de 44,1%, un dato que indica que el desgaste también atraviesa al municipio capitalino.
Inundaciones, tragedia y gestión en crisis
El deterioro tiene anclaje en hechos muy concretos. Las inundaciones de marzo y abril reabrieron cuestionamientos por la falta de obras estructurales, y la protesta de vecinos de La Madrid terminó con denuncias de represión policial cuando reclamaban respuestas tras los anegamientos. Ese episodio impactó de lleno sobre la imagen del Gobierno provincial, porque dejó la sensación de un Estado que llegó tarde a la emergencia y respondió con fuerza cuando aparecieron los reclamos.
En la capital, la tragedia del niño que murió electrocutado en medio de calles anegadas agravó todavía más el malhumor social. El caso ocurrió tras el fuerte temporal del 5 de abril y se convirtió en uno de los hechos más duros del mes, no sólo por la conmoción pública sino porque expuso otra vez la precariedad urbana y los riesgos que quedan a la vista cada vez que colapsa la ciudad. En ese marco, cada episodio ya no se lee como un hecho aislado, sino como parte de una cadena de fallas de gestión.
BachIA, el malestar urbano y una caída que podría profundizarse
En ese contexto, anuncios como BachIA quedaron atravesados por una lectura política adversa. La Municipalidad presentó el 9 de abril esta herramienta de inteligencia artificial para detectar y geolocalizar baches, con un discurso centrado en la innovación y la eficiencia. Pero en una ciudad todavía sacudida por anegamientos, calles rotas y una muerte trágica ocurrida en plena emergencia, la iniciativa fue recibida por sectores críticos como una puesta en escena más cercana al marketing que a una respuesta de fondo sobre los problemas cotidianos.
Por eso, más allá de las diferencias metodológicas entre las consultoras, el dato político de estas semanas parece claro: Jaldo y Chahla empezaron a pagar costo por la sucesión de crisis, por la desconexión entre anuncios y realidad, y por una administración que ya no logra ordenar el humor social como hasta hace pocos meses. En la Casa de Gobierno y en el municipio miran con atención los relevamientos que todavía pueden difundirse hacia fin de abril, porque la tendencia conocida hasta ahora ya marca una curva descendente y nada indica, por el contrario, que el malestar se haya estabilizado.
