El inicio del ciclo lectivo 2026 en Alderetes dejó una postal de normalidad en las aulas, pero también reavivó una tensión que viene creciendo. En un contexto de conciliación obligatoria, el gobernador Osvaldo Jaldo insistió en que la Provincia no tiene margen para mejorar la oferta salarial y pidió no “poner a los chicos como escudo” en el conflicto.
Desde el Ejecutivo, además, se volvió a poner sobre la mesa la comparación entre el salario y la carga horaria: la ministra de Educación, Susana Montaldo, sostuvo que el sueldo “básico de cuatro horas de clase” está cerca del millón y remarcó que “no hay más plata” para seguir ofreciendo.
SADOP: “reducir la docencia a cuatro horas es desconocer la realidad”
La reacción más dura llegó desde SADOP Tucumán. El sindicato de docentes privados difundió un comunicado en el que rechazó las declaraciones oficiales y las calificó como “violencia institucional”, al considerar que buscan deslegitimar el reclamo salarial.
El gremio cuestionó de lleno la idea de que la tarea docente se limita al tiempo frente a curso y enumeró el trabajo que queda fuera del aula: planificación, corrección, capacitación y acompañamiento pedagógico. Además, advirtió que el salario real de un cargo “apenas alcanzaría los $870.000”, ubicando a los trabajadores por debajo de la línea de pobreza, y rechazó el “mito del doble cargo”, señalando que el segundo se paga con un porcentaje menor.
En el mismo posicionamiento, SADOP criticó el modo en que se convocan las negociaciones —al filo del inicio de clases y sin consenso— y anunció que impulsará dos iniciativas: una ley de Boleto Educativo Gratuito para estudiantes y docentes de todos los niveles y otra de Financiamiento Educativo para garantizar recursos estables.
Autoconvocados: “Jaldo es Milei” y alerta por un conflicto que escala
Desde el sector de Docentes Autoconvocados, la referente Raquel Grasino también cargó con fuerza contra el discurso del gobernador. Aseguró que las declaraciones forman parte de una estrategia para desacreditar los reclamos salariales y enmarcó el mensaje provincial en una línea de confrontación similar a la del Gobierno nacional.
Grasino fue más allá: afirmó que “Jaldo es Milei” y sostuvo que el rumbo político “trae un plan para destruir la educación pública, los derechos conquistados y los salarios”. En ese escenario, advirtió que el Ejecutivo teme que el conflicto se extienda y tome fuerza, como ya ocurre en otras provincias, y recordó el paro de no inicio realizado el lunes 2 de marzo como señal del malestar creciente.
