La investigación por el brutal asesinato de María Azucena Migliorini, ocurrido en barrio Aeropuerto de Banda del Río Salí, sumó un nuevo acusado. Un adolescente de 17 años se presentó ante las autoridades y se convirtió en el sexto sospechoso procesado en la causa.
El joven fue acusado de homicidio triplemente agravado y, por disposición judicial, quedó alojado en el Instituto Cura Brochero por un plazo de cinco meses. Mientras tanto, los investigadores continúan reuniendo pruebas y no descartan que otras personas hayan participado del crimen.
La víctima, de 67 años, fue encontrada sin vida en su vivienda después de que sus familiares se preocuparan por no tener noticias de ella. Los informes periciales establecieron que había sido atada, golpeada y torturada antes de ser asesinada.
Una investigación que ya tiene seis sospechosos
El primero en quedar detenido fue Wilson Ángel Palacios, de 21 años. De acuerdo con la investigación, testigos lo habrían visto en las inmediaciones de la vivienda de Migliorini y manipulando el cierre del vehículo de la víctima.
Cuando fue requisado en una dependencia policial, los efectivos encontraron en su poder la llave del automóvil. Posteriormente, en una manifestación que fue considerada espontánea, el joven habría admitido que estuvo en el lugar, aunque negó haber participado directamente del homicidio.
En esa instancia mencionó a Eduardo Daniel “Chueco” Santucho, Elías Gerez, Marcos Omar Suárez y dos adolescentes de 17 años como presuntos involucrados. Tras una serie de procedimientos, cinco sospechosos quedaron a disposición de la Justicia, mientras que el último menor buscado terminó presentándose voluntariamente.
Los seis enfrentan una acusación por homicidio triplemente agravado por criminis causa, por el concurso premeditado de dos o más personas y por ensañamiento.
Las pruebas que analiza la Justicia
Los investigadores realizaron siete allanamientos en el marco de la causa. Durante los procedimientos secuestraron calzados cuyas plantillas serán comparadas con las huellas encontradas en la escena del crimen.
Además, en uno de los domicilios allanados se encontraron $500.000. La Justicia busca determinar si ese dinero pertenecía a Migliorini y si fue sustraído durante el ataque.
Una de las hipótesis investigativas indica que la mujer tenía dinero en efectivo porque planeaba iniciar obras de remodelación en su vivienda. Los pesquisas sospechan que al menos uno de los acusados conocía esa situación y que el grupo habría ingresado a la casa con la intención de apoderarse de esos fondos.
La principal línea investigativa sostiene que los atacantes habrían torturado a la víctima para obligarla a revelar dónde guardaba el dinero y que posteriormente la asesinaron para evitar ser identificados.
Las defensas cuestionan la acusación y buscan a más involucrados
Los abogados defensores cuestionaron la manera en la que algunos de sus representados fueron incorporados a la causa. El planteo apunta principalmente contra las manifestaciones realizadas por el primer detenido, debido a que se produjeron sin la presencia de un defensor ni de una autoridad judicial.
Mientras se discute la validez de esos elementos, la pesquisa continúa con el análisis de las pericias y del material secuestrado durante los allanamientos.
Para la Fiscalía, la causa todavía no está cerrada. Los investigadores sospechan que podrían existir más personas involucradas en el homicidio y esperan que las pruebas científicas permitan reconstruir con mayor precisión lo ocurrido.
Otro de los puntos centrales será determinar si alguno de los seis acusados decide declarar y aportar información. Hasta el momento, los sospechosos mantienen silencio sobre las circunstancias del crimen que conmocionó a Banda del Río Salí.
