El pedido de la Justicia Federal para quedarse con la causa por la agresión que sufrió Federico Pelli no sólo produjo un movimiento en el expediente. También activó una lectura política inmediata en el entorno del diputado nacional: en el sector libertario el cambio de jurisdicción fue celebrado como una reivindicación propia, casi como la confirmación de una pelea que habían dado desde el primer momento.
La razón es simple. Antes de que el Juzgado Federal N° 2 reclamara formalmente las actuaciones, en el espacio de Pelli ya venían sosteniendo que el caso no debía quedar en manos de la Justicia provincial. El argumento formal era que el hecho ocurrió sobre una ruta nacional y que la víctima es un legislador nacional. Pero detrás de esa explicación jurídica asomó desde el inicio otra convicción, más política y más delicada: la sospecha de que en Tucumán no estaban dadas las condiciones de imparcialidad suficientes para investigar un episodio que salpica al poder territorial.
Por eso, más que un simple trámite procesal, el pase al fuero federal fue leído por los libertarios como un triunfo de su posición. No festejan sólo un cambio de ventanilla judicial; festejan que se haya impuesto su mirada sobre quién debía investigar y, sobre todo, sobre quién no debía hacerlo.
“Imparcialidad”, la palabra que dejó al descubierto el trasfondo
Si había dudas sobre el trasfondo político del planteo, las despejó el propio Lisandro Catalán. El presidente de La Libertad Avanza Tucumán había pedido días atrás que el caso Pelli pasara a la Justicia Federal y sostuvo que eso era “lo que corresponde procesalmente” y también “lo que garantiza imparcialidad”. La frase no fue menor. Cuando un dirigente reclama imparcialidad en otro fuero, lo que está diciendo, en los hechos, es que no confía plenamente en el que estaba actuando.
Catalán incluso fue más lejos. No sólo cuestionó que la agresión contra un diputado nacional se investigara en la órbita local, sino que también puso bajo sospecha el funcionamiento de la Justicia tucumana al asociarla con la estructura de poder construida por el peronismo en la provincia durante décadas. Ahí quedó planteado el verdadero eje de la discusión: para el oficialismo libertario en Tucumán, el expediente no debía quedar en un sistema judicial que consideran demasiado próximo al poder político local.
En ese contexto, el reclamo del fuero federal aparece como una doble jugada. Por un lado, procura blindar la investigación de cualquier sospecha de interferencia. Por el otro, le permite a La Libertad Avanza profundizar un discurso que ya viene explotando: el de una provincia donde política, territorio y justicia conviven en una cercanía incómoda.
La causa judicial y la batalla por el sentido
El dato no deja de ser llamativo porque la Justicia provincial ya había avanzado. Marcelo “Pichón” Segura fue imputado por lesiones graves agravadas por alevosía y el juez Raúl Ángel Robín Márquez dictó cuatro meses de prisión preventiva. Es decir, no puede decirse que el expediente estuviera paralizado ni que no se hubieran tomado medidas severas contra el acusado.
Sin embargo, eso no alcanzó para despejar la desconfianza del sector de Pelli. El reclamo federal persistió aun después de esa resolución. Eso demuestra que el cuestionamiento libertario no apuntaba sólo a la velocidad o a la firmeza de las decisiones, sino al marco institucional en el que se estaban tomando. Para el entorno del diputado, el problema nunca fue únicamente qué hacía la Justicia provincial, sino quién la integra, a qué relaciones de poder responde y qué garantías ofrece en un caso atravesado por la disputa política.
Así, el expediente dejó de ser apenas una investigación por una agresión y pasó a convertirse en otra escena de la pelea entre la Casa Rosada y el poder provincial. El festejo del sector de Pelli por la intervención federal, en ese sentido, funciona como una admisión política bastante transparente: sí, hay una desconfianza de fondo hacia la Justicia tucumana. Y el caso Segura terminó ofreciendo una oportunidad ideal para decirlo sin eufemismos.
