La participación de Rossana Chahla en el Bloomberg CityLab, en Madrid, expuso una contradicción política difícil de esquivar. Mientras la intendenta de San Miguel de Tucumán se mostró en un foro internacional dedicado a la innovación urbana, el cambio climático y la movilidad sostenible, en la capital tucumana los vecinos siguen reclamando por basurales, inundaciones, tránsito caótico, transporte deficiente y calles deterioradas.
El viaje fue presentado como una oportunidad para posicionar a la ciudad en una red global de cooperación y para destacar la incorporación al programa Youth Climate Action Fund. Sin embargo, el contraste con la realidad local encendió críticas en redes sociales. Para muchos vecinos, la presencia de Chahla en Madrid resultó innecesaria en un momento en el que la ciudad muestra problemas básicos sin resolver.
Una intendenta afuera mientras la ciudad reclama respuestas adentro
La discusión no pasa únicamente por si el traslado y la estadía fueron cubiertos por una invitación externa. El cuestionamiento de fondo es político: ¿era necesario que la intendenta viajara al exterior mientras San Miguel de Tucumán arrastra déficits urbanos tan evidentes?
En los barrios, la agenda no parece estar puesta en la inteligencia artificial ni en las ciudades del futuro, sino en cuestiones mucho más urgentes: calles que se rompen, canales repletos de basura, accesos deteriorados, demoras en el transporte y esquinas donde el tránsito se vuelve cada vez más peligroso. La ciudad que Chahla busca mostrar en escenarios internacionales no siempre coincide con la que padecen los vecinos todos los días.
Las capturas de redes sociales reflejan ese malestar. Usuarios cuestionaron el estado de las avenidas, rutas, accesos y calles; otros apuntaron contra los basurales y canales contaminados; también hubo reproches por el deterioro de entradas clave a la ciudad. La crítica común es clara: antes de hablar en foros globales, la Municipalidad debería ordenar lo que está a la vista en Tucumán.
Basurales, inundaciones y tránsito: los indicadores que golpean al municipio
La gestión municipal tiene una deuda evidente en materia ambiental. Los basurales a cielo abierto y los canales colapsados de residuos contradicen cualquier discurso de compromiso climático. Hablar de sostenibilidad urbana desde Madrid resulta irónico cuando en distintos puntos de la capital se repiten postales de contaminación, abandono y falta de mantenimiento.
Lo mismo ocurre con las inundaciones. Cada lluvia fuerte vuelve a dejar calles anegadas, vecinos afectados y barrios que denuncian falta de obras. La ciudad parece no tener una respuesta estructural ante un problema que se repite año tras año.
A eso se suma el tránsito irresuelto. San Miguel de Tucumán convive con embotellamientos, desorden vial, saturación en el microcentro y una movilidad urbana que no encuentra un rumbo claro. El transporte público, además, sigue siendo uno de los grandes dolores de cabeza: frecuencias irregulares, servicio cuestionado y usuarios que deben adaptarse a un sistema que no responde.
La foto internacional no reemplaza la gestión cotidiana
La presencia de Chahla en Bloomberg CityLab puede haber servido para una foto institucional y para sumar a la capital tucumana a una red de ciudades. Pero esa imagen no alcanza para tapar los problemas que los vecinos señalan todos los días.
En una ciudad con tantos frentes abiertos, el viaje aparece como un gesto desconectado de las urgencias locales. La intendenta eligió mostrarse en una vidriera internacional mientras en Tucumán persisten reclamos elementales que todavía no encuentran solución.
La agenda global puede ser útil si después se transforma en obras, planificación y resultados concretos. Pero cuando la ciudad sigue marcada por basurales, inundaciones, tránsito desbordado y transporte deficiente, el discurso de innovación urbana queda debilitado. Para muchos tucumanos, Chahla no necesitaba una cumbre en Madrid para conocer los desafíos de la capital: le bastaba con recorrer los barrios, mirar los canales, escuchar a los usuarios del colectivo y atender los reclamos que se multiplican en las redes.
