El reinicio de las clases en Tucumán no fue uniforme este lunes. Aunque la actividad debía normalizarse luego de la suspensión dispuesta por las fuertes lluvias, más de 200 establecimientos no recibieron alumnos por las consecuencias del temporal en distintos puntos de la provincia.
El relevamiento oficial mostró un panorama dispar. Mientras una parte del sistema educativo logró volver a funcionar, otro grupo importante de escuelas siguió afectado por anegamientos, problemas de acceso, daños edilicios y falta de servicios básicos. En varios casos, además, los edificios continuaron cumpliendo una función social clave en medio de la emergencia.
Escuelas usadas como centros de evacuados y accesos intransitables
Uno de los principales motivos por los que no se retomaron las clases fue que varias escuelas siguieron albergando a familias damnificadas por las inundaciones. Esa situación se repitió especialmente en departamentos del sur y del este tucumano, donde el impacto de las lluvias había sido más severo.
A eso se sumó otro problema estructural: muchos caminos rurales permanecieron anegados o directamente intransitables. Esa dificultad no sólo impidió la llegada de los estudiantes, sino también la de docentes, directivos y personal auxiliar, por lo que en numerosas localidades del interior no estuvieron dadas las condiciones mínimas para retomar la actividad con normalidad.
Daños edilicios, falta de servicios y una vuelta parcial
El informe técnico también detectó aulas inundadas, filtraciones, fallas en instalaciones eléctricas, pozos sépticos colapsados y establecimientos sin agua potable o sin suministro eléctrico. En ese contexto, el regreso a clases quedó atado no sólo a la mejora del clima, sino también al avance de las tareas de reparación y acondicionamiento.
Dentro de ese cuadro, el nivel inicial apareció como uno de los sectores menos comprometidos. De las 121 escuelas de ese nivel, 118 estuvieron en condiciones de volver a funcionar y sólo tres, ubicadas en el sur provincial, siguieron alcanzadas por la suspensión. El dato dejó en claro que el sistema educativo comenzó a moverse otra vez, aunque todavía lejos de una normalidad plena.
Una jornada marcada por las secuelas de la tormenta
La decisión de no habilitar el regreso en más de 200 escuelas reflejó la magnitud del temporal que golpeó a Tucumán en los últimos días. El problema ya no pasó sólo por la suspensión preventiva que se había dispuesto la semana anterior, sino por las secuelas que dejaron las inundaciones en edificios, rutas, caminos vecinales y comunidades enteras.
De ese modo, la provincia atravesó un lunes con una vuelta a clases parcial, condicionada por la emergencia y por la necesidad de garantizar seguridad antes que apuro. En los hechos, la reanudación del ciclo lectivo fue desigual: hubo escuelas abiertas, pero también muchas otras que siguieron peleando contra el barro, el agua y los daños provocados por la tormenta.
