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Caso Universitario: la defensa de las hermanas Ortiz busca instalar la legítima defensa

La estrategia de la defensa de Florencia y Carolina Ortiz ya comenzó a delinearse con claridad en la causa por la violenta agresión contra María Teresa Aranda, ocurrida durante un encuentro de hockey infantil en el club Universitario. Augusto Avellaneda, abogado de las dos mujeres procesadas, no negó que hayan existido lesiones, pero sostuvo que sus clientas actuaron en un contexto de defensa y que presentará “pruebas categóricas” para modificar el rumbo del expediente.

En declaraciones públicas, el letrado planteó que la versión de la víctima “está cargada de falacias” y buscó desacreditar uno de los puntos centrales de la acusación: que las hermanas Ortiz fueron al club con la intención de agredir a Aranda. Según el defensor, ambas asistieron al encuentro porque la hija de una de ellas les había pedido que estuvieran presentes y no por una publicación en redes sociales, como habría señalado la denunciante.

La postura de Avellaneda apunta a disputar desde el inicio la reconstrucción del hecho que sostiene el fiscal Mariano Fernández, que imputó a Florencia Ortiz por lesiones graves y dispuso para ella 20 días de prisión preventiva, mientras que Carolina continúa vinculada al proceso en libertad.

Una reconstrucción alternativa del episodio en el club

De acuerdo con la acusación fiscal, el hecho ocurrió el viernes 10 de abril, cuando Aranda acompañaba a la hija de su pareja, Lucas Pontoni, durante un partido entre Universitario e IPEF. En ese contexto, Florencia Ortiz, expareja de Pontoni, habría increpado al hombre y luego, junto con su hermana Carolina, se habría dirigido directamente hacia Aranda. La acusación sostiene que Carolina la tomó del cabello y que Florencia le arrojó agua hervida en el rostro, provocándole graves heridas, además de otros golpes.

Sin embargo, la defensa intenta instalar otra secuencia. Avellaneda afirmó que el conflicto comenzó cuando Florencia reclamó la devolución de un equipo de mate que, según dijo, formaba parte de bienes cuya restitución había sido ordenada judicialmente. En esa versión, Aranda reaccionó con insultos y Carolina intervino para intentar calmar la situación. Siempre según el abogado, fue entonces cuando la denunciante comenzó a golpear a Carolina y Florencia salió en su defensa, arrojándole el contenido del termo.

A partir de esa reconstrucción, el letrado adelantó que pedirá que, en todo caso, el accionar de su defendida sea interpretado como un exceso en la defensa de un tercero. Se trata de un planteo que busca morigerar la responsabilidad penal de la principal acusada y correr el eje de una agresión premeditada hacia una reacción surgida en medio de una pelea.

La disputa judicial se traslada ahora al terreno de la prueba

La ofensiva discursiva de la defensa no se limitó a la mecánica del ataque. Avellaneda también cuestionó que a Florencia Ortiz se la haya acusado por desobediencia judicial, al sostener que existía una resolución promovida por el propio Pontoni para que no se tomara en cuenta la medida de restricción, debido al vínculo permanente entre ambos por la crianza de una hija en común.

Del otro lado, el representante legal de Aranda, Patricio Fresia, rechazó de plano esa interpretación y remarcó que cualquier elemento que presente la defensa deberá ser confrontado con los testimonios de tres testigos presenciales. Además, insistió en la gravedad de las lesiones sufridas por su clienta, respaldadas -según señaló- por el informe forense, que da cuenta de quemaduras en el rostro y golpes en distintas partes del cuerpo.

Fresia también anticipó que se opondrá a cualquier intento de morigerar la situación procesal de Florencia Ortiz. Incluso mencionó supuestas amenazas enviadas por WhatsApp a la víctima tras la audiencia de formulación de cargos, como un argumento para sostener que la acusada no debe recuperar la libertad.

Con este escenario, la causa ingresa en una etapa en la que ya no solo se discute la gravedad del hecho, sino también el sentido jurídico de lo ocurrido. Mientras la querella y la fiscalía sostienen que hubo un ataque directo y brutal, la defensa intenta instalar que las imputadas reaccionaron ante una agresión previa. Por ahora, la distancia entre ambas versiones no hace más que alejar cualquier salida alternativa y anticipa una disputa judicial cada vez más intensa.

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