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Las lluvias complican la zafra en Tucumán: la molienda cayó un 18% y la industria busca recuperar el ritmo

La zafra sucroalcoholera 2026 atraviesa una etapa decisiva en Tucumán, marcada por las persistentes lluvias que durante octubre dificultaron las tareas de cosecha y redujeron considerablemente el ritmo de molienda de los ingenios. Según datos difundidos por el Centro Azucarero Argentino (CAA), el procesamiento diario de caña en la provincia pasó de un promedio de 109.500 toneladas en septiembre a 89.600 toneladas durante octubre, lo que representa una disminución cercana al 18%. A pesar de este escenario, los industriales mantienen expectativas de recuperación debido a la disponibilidad de materia prima y los buenos rendimientos registrados en los cañaverales.

El presidente del CAA, Jorge Feijóo, explicó que las complicaciones climáticas no se limitaron a las últimas semanas, sino que comenzaron incluso antes del inicio de la campaña. Las precipitaciones alteraron el calendario de trabajo y dificultaron tanto el ingreso de maquinaria a los campos como el transporte de caña hacia las fábricas. Esta situación repercutió en la producción de azúcar y especialmente en la elaboración de alcohol, cuya recuperación dependerá del aprovechamiento de los días restantes de zafra y de las posteriores tareas de destilación.

La molienda cayó casi 20.000 toneladas diarias durante octubre

Los números reflejan el impacto que tuvo el clima sobre la principal actividad agroindustrial tucumana. La diferencia entre septiembre y octubre alcanza las 19.900 toneladas diarias de caña procesada, una reducción significativa para una industria que necesita aprovechar cada jornada de condiciones favorables antes del cierre de la campaña.

En las provincias de Salta y Jujuy, la disminución fue menor. Según Feijóo, el promedio diario pasó de 48.000 a 43.200 toneladas, lo que representa una caída del 10%. Esta diferencia muestra que las dificultades climáticas afectaron de manera desigual a las distintas regiones productoras del norte argentino.

A nivel nacional, la molienda llegó a registrar desde agosto un atraso acumulado de aproximadamente 2,2 millones de toneladas respecto del mismo momento de 2025. Sin embargo, durante los últimos días esa brecha comenzó a reducirse, una señal que los industriales interpretan como alentadora.

La comparación con el año pasado presenta una particularidad: a esta altura de octubre de 2025, ocho ingenios tucumanos ya habían finalizado sus actividades, mientras que durante la actual campaña las fábricas continúan intentando procesar la materia prima disponible.

El sector confía en recuperar la producción antes del cierre de la campaña

Pese a los inconvenientes, la industria mantiene perspectivas favorables sobre el volumen potencial de producción. Feijóo destacó que existe suficiente caña disponible y que los rendimientos agrícolas fueron elevados, dos factores que podrían contribuir a compensar parte de las pérdidas de tiempo si las lluvias disminuyen.

La posibilidad de extender las operaciones durante noviembre también forma parte de las expectativas del sector. Semanas atrás, desde el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT) habían advertido que las interrupciones provocadas por el clima podían prolongar la campaña hasta fines de ese mes e incluso los primeros días de diciembre.

No obstante, el resultado final dependerá de la evolución de las condiciones meteorológicas. La presencia de caña en los campos no garantiza por sí sola que toda la producción pueda ser cosechada, ya que las dificultades de acceso y las interrupciones operativas pueden limitar la capacidad de procesamiento.

El abastecimiento de azúcar está asegurado, pero el alcohol presenta demoras

Uno de los aspectos que genera tranquilidad entre los industriales es la disponibilidad de azúcar para el mercado interno. Desde el Centro Azucarero Argentino aseguraron que el volumen de producción alcanzado permite garantizar el abastecimiento nacional, por lo que las complicaciones de octubre no representan, según la entidad, un riesgo inmediato de faltantes.

La situación es diferente en el segmento del alcohol, donde se registraron retrasos vinculados con la menor actividad de los ingenios. Sin embargo, Feijóo señaló que las existencias de melaza, uno de los principales insumos utilizados en la destilación, permitirían sostener las operaciones posteriores y recuperar parte del volumen pendiente.

El desafío para las próximas semanas será aprovechar las ventanas de buen tiempo para intensificar la cosecha, normalizar el transporte de materia prima y elevar nuevamente la actividad industrial.

De esta manera, la zafra 2026 se encamina hacia su tramo final con un escenario de contrastes: una campaña que cuenta con buenos rendimientos y disponibilidad de caña, pero cuyo desarrollo estuvo condicionado por precipitaciones que alteraron los tiempos habituales de producción. El comportamiento del clima durante noviembre será determinante para establecer cuánto podrá recuperar la industria y qué volumen de materia prima quedará finalmente sin procesar.

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