El precio del pan volverá a aumentar en Tucumán y el kilo podría alcanzar los $4.200, según anticipó el presidente del Centro de Industriales Panaderos de la provincia, Pablo Albertus. La actualización será del 5% y se aplicará después de 94 días durante los cuales el sector mantuvo sin cambios el valor sugerido del pan francés, pese a los incrementos que registraron los principales costos de producción. Con el nuevo ajuste, el kilo se ubicará entre $4.000 y $4.200, aunque cada establecimiento podrá fijar sus propios precios.
El anuncio llega en un momento particularmente delicado para las panaderías tucumanas, que enfrentan dificultades para afrontar el pago de servicios, adquirir materias primas y mantener sus estructuras de funcionamiento. Albertus advirtió que durante 2026 cerraron 72 establecimientos en la provincia, una cifra que refleja, según el dirigente empresarial, el deterioro de la rentabilidad y las complicaciones que atraviesan especialmente los pequeños comercios.
El gas y la electricidad, entre los principales motivos del aumento
El titular del Centro de Industriales Panaderos explicó que la decisión de actualizar los precios responde fundamentalmente al encarecimiento de la energía, uno de los componentes más importantes dentro de la estructura de gastos de la actividad. A las subas del gas y la electricidad se agregan los incrementos en combustibles, transporte, materias primas, materiales de embalaje y otros insumos indispensables para la elaboración y comercialización de los productos.
Durante los últimos tres meses, los industriales intentaron evitar una modificación del precio del pan francés mediante ajustes en otros artículos, como productos de galletería, pizzas y panificados especiales. Sin embargo, la acumulación de aumentos hizo que esa estrategia resultara insuficiente para sostener los márgenes de rentabilidad.
Albertus detalló que el precio de referencia surge de un relevamiento de costos realizado en panaderías de diferentes dimensiones, desde pequeños negocios familiares hasta establecimientos industriales. El resultado permite establecer un valor sugerido para el mercado provincial, pero no constituye una tarifa obligatoria para los comerciantes.
La intención de los empresarios es que este incremento sea el último de 2026 y que los valores puedan mantenerse hasta enero próximo. En ese momento se volverá a analizar la estructura de costos, teniendo en cuenta también las negociaciones salariales con los trabajadores del sector.
Preocupación por el cierre de panaderías tradicionales
Uno de los datos más preocupantes difundidos por Albertus es el cierre de 72 panaderías tucumanas durante este año. El dirigente señaló que los pequeños establecimientos, especialmente aquellos que trabajan con métodos tradicionales, son los más afectados por el aumento de los costos operativos.
Para ilustrar la situación, relató el caso de un panadero de 80 años que evalúa cerrar su negocio después de casi medio siglo de actividad. Se trata de un establecimiento de barrio que conserva hornos artesanales de mampostería, cuyo consumo de gas puede superar entre un 20% y un 40% al de los equipos rotativos modernos.
Este tipo de infraestructura, que durante décadas caracterizó a numerosas panaderías tradicionales, representa actualmente una desventaja económica frente a establecimientos con mayor capacidad de inversión y tecnología más eficiente.
La crisis también está modificando el perfil comercial de los negocios. Ante la necesidad de generar nuevas fuentes de ingresos, numerosas panaderías incorporaron servicios de cafetería, propuestas gastronómicas y productos especiales, incluyendo alternativas sin gluten y elaboraciones con mayor contenido proteico. La diversificación aparece como una herramienta para compensar la menor rentabilidad de los productos tradicionales y atraer nuevos consumidores.
Cuánto costarán el pan dulce y los productos navideños
Con las fiestas de fin de año cada vez más cerca, el sector panadero también comenzó a trabajar en propuestas comerciales que permitan mantener el consumo. Albertus anticipó que se encuentran en conversaciones con el Gobierno de Tucumán para desarrollar una canasta navideña accesible, integrada por cuatro o cinco productos que estarán disponibles en panaderías de la provincia.
En cuanto a los precios estimados, el pan dulce artesanal de medio kilo podría comercializarse entre $5.000 y $10.000, dependiendo de los ingredientes utilizados, la cantidad de frutas y las características de su elaboración. Los budines, por su parte, tendrán valores variables según su tamaño y composición.
El objetivo es ofrecer alternativas que resulten atractivas para las familias sin comprometer todavía más la rentabilidad de los comerciantes. Para los industriales panaderos, las ventas de noviembre y diciembre serán importantes en un contexto marcado por el aumento de los gastos fijos y las dificultades para sostener los establecimientos abiertos.
Mientras tanto, el nuevo incremento del pan representa otro impacto sobre el presupuesto cotidiano de los hogares tucumanos. Se trata de un alimento básico cuyo precio vuelve a superar una barrera significativa, en un escenario en el que comerciantes y consumidores enfrentan el mismo desafío: adaptarse a costos cada vez más elevados.
