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Causa Vélez: pruebas e indicios ponen bajo la lupa a Carlos Cisneros

Lo que comenzó en marzo de 2024 como una denuncia por abuso sexual contra cuatro futbolistas de Vélez Sarsfield terminó convirtiéndose en una investigación judicial que amenaza con alcanzar a uno de los dirigentes políticos y sindicales más influyentes de Tucumán. El diputado nacional Carlos Cisneros, también referente de la Asociación Bancaria, se encuentra bajo investigación de la Justicia Federal por una presunta maniobra de captación y sometimiento de Lourdes Parache, la joven que denunció a los deportistas. El expediente analiza si personas vinculadas al legislador intervinieron para orientar su voluntad, construir una acusación y ejercer presión económica sobre los jugadores.

Una extensa investigación  reunió 38 pruebas e indicios extraídos de actuaciones judiciales, entre ellos conversaciones recuperadas mediante pericias informáticas, audios, declaraciones testimoniales, resoluciones y documentos públicos. El material permite reconstruir las intervenciones de personas relacionadas con Cisneros después del encuentro ocurrido en el hotel Hilton de San Miguel de Tucumán, durante la madrugada del 3 de marzo de 2024. Sin embargo, las 38 piezas no constituyen por sí mismas una declaración judicial de culpabilidad ni tienen todas el mismo valor probatorio.

El caso dio un giro determinante cuando el juez Augusto José Paz Almonacid sobreseyó, el 30 de diciembre de 2025, a Sebastián Sosa, Braian Cufré, Abiel Osorio y José Florentín Bobadilla. La resolución fue confirmada por el Tribunal de Impugnación y quedó firme después de que la Corte Suprema de Justicia de Tucumán se pronunciara el 11 de septiembre de 2026. A partir de las evidencias surgidas durante aquel proceso, el expediente fue remitido al fuero federal para investigar una hipótesis diferente: si existió una estructura de poder que intervino sobre la denunciante y utilizó el conflicto judicial para intentar obtener beneficios económicos.

Los mensajes que abrieron la hipótesis de una extorsión

Uno de los aspectos más comprometidos de la investigación está relacionado con las conversaciones mantenidas por Lourdes Parache durante los días posteriores al encuentro con los futbolistas. Según la reconstrucción periodística basada en el informe técnico 48.935 del Ministerio Público Fiscal, el 6 de marzo de 2024, varias horas antes de formalizar la denuncia, la joven ya intercambiaba mensajes en los que se mencionaba la posibilidad de alcanzar un acuerdo económico con representantes del club para evitar la exposición pública.

Entre los elementos difundidos también aparecen referencias a una suma de 50.000 dólares y conversaciones sobre la posibilidad de obtener dinero de los deportistas. Esos registros forman parte de los indicios analizados para determinar si existieron intentos de presión económica asociados a la denuncia penal. No obstante, corresponde distinguir las conversaciones registradas de la acreditación judicial de una extorsión consumada y de la responsabilidad concreta de cada persona investigada.

Otro punto relevante es la intervención temprana de personas vinculadas con la Caja Popular de Ahorros. De acuerdo con la reconstrucción, después de que Parache relatara lo sucedido a su superiora laboral, la información llegó a funcionarios de la institución y posteriormente al entorno de Cisneros. Allí aparece Federico Petraglia, empleado de la Caja Popular y allegado al diputado, cuya actuación es investigada por la Justicia Federal.

Los elementos difundidos indican que Petraglia habría intervenido en gestiones para obtener imágenes de seguridad del hotel y en la recomendación de que Parache se realizara un examen médico, aun cuando ella inicialmente manifestaba que no tenía intención de presentar una denuncia. La investigación busca establecer si esas gestiones respondieron a una asistencia legítima o formaron parte de una intervención destinada a condicionar sus decisiones.

La Caja Popular, los abogados y las sospechas de una estructura de poder

La segunda parte de la investigación apunta a las relaciones personales, laborales y profesionales que rodearon el caso. La Fiscalía Federal examina si existió un aprovechamiento de la posición laboral de Parache, quien trabajaba en la Caja Popular de Ahorros, para influir sobre su comportamiento y mantenerla subordinada a decisiones de terceros.

En esa línea, los expedientes incorporan referencias a la abogada Patricia Neme, que intervino en la representación de la denunciante, y a otros profesionales vinculados con la institución y el entorno sindical de Cisneros. La investigación de El Tucumano describe coincidencias entre los abogados que representaron a Parache, a personas investigadas y a familiares del diputado en distintos procedimientos.

Entre los documentos mencionados aparecen dos escrituras consecutivas otorgadas el 30 de marzo de 2026 en una escribanía de Famaillá. Una correspondía a poderes concedidos por Parache y otra a poderes otorgados por las hijas de Cisneros, con coincidencia de profesionales designados. Esa circunstancia no demuestra por sí sola una conducta delictiva, pero fue incluida por el medio entre los vínculos que considera relevantes para reconstruir las relaciones del entorno.

También existen mensajes atribuidos a Parache que plantean dudas sobre el grado de autonomía con el que actuó durante el proceso. En noviembre de 2025, la joven expresó a personas de su círculo cercano que se sentía atrapada en una situación en la que debía obedecer órdenes y carecía de capacidad de decisión. Posteriormente rechazó esa interpretación y negó ser víctima de trata de personas.

Esta contradicción resulta central para el expediente federal. La Justicia deberá determinar si existió coacción, aprovechamiento de una relación de poder o alguna otra forma de sometimiento penalmente relevante. En el marco de la investigación también se mencionan posibles intervenciones sobre teléfonos, conversaciones y testimonios, aunque la responsabilidad de los involucrados todavía debe ser establecida judicialmente.

Cisneros, ante una decisión judicial que puede marcar su futuro político

El expediente federal se encuentra bajo la órbita del juez Guillermo Díaz Martínez, del Juzgado Federal N.º 2 de Tucumán, con intervención del fiscal Rafael Vehils Ruiz. Entre el 28 y el 30 de septiembre de 2026 fueron convocados a declaración indagatoria Federico Petraglia, Patricia Neme y Carlos Cisneros, quienes rechazaron las acusaciones.

Las defensas sostienen que Parache actuó con autonomía y que no existió una estructura dedicada a someterla. Cisneros también cuestionó la interpretación jurídica del supuesto sometimiento funcional, al considerar que no puede utilizarse como una categoría independiente para ampliar el alcance del delito de trata de personas. Por su parte, la joven negó ser víctima de esa conducta y solicitó el cierre de la investigación federal.

Hasta el último estado judicial conocido, ninguno de los tres investigados había sido procesado. La resolución pendiente deberá determinar si existen elementos suficientes para avanzar penalmente contra ellos, disponer una medida diferente o desvincularlos del expediente. El procesamiento, en caso de producirse, tampoco equivaldría a una condena.

Pero más allá del desenlace judicial, el caso plantea interrogantes institucionales de considerable gravedad. La investigación involucra a un diputado nacional, dirigentes y empleados de una entidad pública provincial y profesionales que participaron en una denuncia de enorme repercusión nacional. Si se comprobara que una estructura vinculada al poder político o sindical intervino para condicionar a una trabajadora y utilizar una causa penal como instrumento de presión económica, las consecuencias superarían ampliamente la responsabilidad individual de los acusados.

También será necesario determinar quién tomó las decisiones, qué conocimiento tuvo cada uno de los involucrados y si existieron mecanismos de coordinación para influir sobre el curso de la denuncia. El sobreseimiento de los futbolistas resolvió su situación en la causa original, pero no acredita automáticamente todos los delitos que ahora se investigan en el fuero federal.

La pregunta que queda abierta ya no es solamente qué ocurrió aquella madrugada en el hotel Hilton, sino qué sucedió después, quiénes intervinieron y con qué finalidad. Las conexiones que aparecen en las actuaciones judiciales ameritan respuestas precisas, especialmente cuando alcanzan a personas con responsabilidades públicas y capacidad de influencia institucional.

Por ahora, Carlos Cisneros conserva su presunción de inocencia y tiene derecho a ejercer plenamente su defensa. La Justicia deberá establecer si las sospechas tienen sustento suficiente para avanzar hacia un proceso penal. Lo que resulta indiscutible es que la causa Vélez dejó de ser exclusivamente un expediente vinculado con una denuncia contra futbolistas y abrió una investigación sobre el posible uso de relaciones de poder político, laboral y judicial para impulsar una maniobra extorsiva.

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