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Rodrigo Ibarra: desapareció a los 16 años, dejó un misterioso video y ahora Tucumán ofrece $20 millones para encontrarlo

Tenía 16 años, vivía en Lomas de Tafí, estudiaba en la escuela secundaria del sector 13 y, según recordaría su familia, era un adolescente cariñoso, responsable y muy cercano a sus seres queridos. El lunes 26 de febrero de 2018 salió de su casa para asistir a una clase de inglés y nunca regresó. Su nombre completo es Adrián Rodrigo Ibarra, aunque todos lo conocían simplemente como Rodrigo. Aquel día comenzó una búsqueda que conmovió a Tucumán y que, con el paso de los años, fue perdiendo presencia en los medios de comunicación sin que apareciera una respuesta definitiva sobre lo ocurrido.

Este martes 20 de octubre de 2026, su historia volvió a la agenda pública por una decisión del Gobierno provincial: mediante el Decreto N.º 2539/7 (MS), firmado el 15 de octubre y publicado en el Boletín Oficial N.º 31.306, el Poder Ejecutivo dispuso ofrecer una recompensa de veinte millones de pesos a quienes aporten información útil, cierta y verificable que permita encontrarlo.

La desaparición tuvo desde el comienzo una particularidad que despertó inquietud entre sus familiares. Rodrigo había dejado grabado un video de despedida que uno de sus hermanos encontró durante la noche del mismo lunes en que se perdió su rastro. En aquella filmación, difundida parcialmente por los medios, el adolescente decía: «No me busquen, no me van a encontrar». También pedía disculpas a sus padres y a su abuela, sin explicar claramente hacia dónde se dirigía ni qué pensaba hacer. Su madre, Lorena Gómez, denunció la desaparición ante la Policía y comenzó una búsqueda que rápidamente involucró a familiares, amigos, compañeros de colegio y vecinos de Lomas de Tafí.

Las primeras informaciones señalaban que Rodrigo había salido de su casa durante la mañana para concurrir a una clase de inglés. Una compañera lo habría visto posteriormente esperando el colectivo, mientras que otras publicaciones lo situaban en las inmediaciones de una parada de la línea 12, sobre calle Laprida, entre Marcos Paz y Santa Fe, en San Miguel de Tucumán. También circularon referencias sobre un posible desplazamiento hacia San Javier, aunque no se pudo verificar que hubiera llegado a ese lugar. Estas informaciones formaron parte de las primeras reconstrucciones periodísticas, pero la documentación pública disponible no permite establecer con absoluta certeza cuál fue su último recorrido.

La existencia del video llevó a considerar desde el principio la posibilidad de que Rodrigo hubiera decidido alejarse voluntariamente de su entorno. Su madre había mencionado en declaraciones periodísticas que meses antes había protagonizado una ausencia temporal de su hogar, pero nunca una desaparición tan prolongada. Sin embargo, que un adolescente haya expresado su deseo de marcharse no permite determinar qué ocurrió después ni demostrar que permaneció voluntariamente alejado durante todos estos años. Tampoco constituye una prueba de que haya sido víctima de un delito.

Esa incertidumbre fue precisamente la que atravesó a su familia, que durante las primeras semanas intentó contactarlo a través de amigos, conocidos y redes sociales. El 3 de abril de 2018 se organizó una marcha en la plaza Urquiza de San Miguel de Tucumán para reclamar por su aparición. Para entonces ya había transcurrido más de un mes sin noticias concretas y el caso comenzaba a instalarse como una de las desapariciones más desconcertantes de la provincia.

Las pistas que llevaron a Buenos Aires, Jujuy y Brasil

Con el correr del tiempo comenzaron a surgir supuestos avistamientos que renovaron las esperanzas de la familia, pero también multiplicaron la incertidumbre. En octubre de 2021, cuando habían transcurrido más de tres años desde la desaparición, su tía Melisa Gómez brindó una extensa entrevista en la que relató las dificultades de continuar buscando sin contar con información confiable. Según explicó, habían recibido llamadas de personas que aseguraban haber visto a Rodrigo en distintas provincias, especialmente en Jujuy, y también en Brasil, donde alguien sostuvo que trabajaba en una zona turística. Una conocida de la familia que residía en ese país se trasladó hasta el lugar señalado para intentar verificar la información, pero no encontró al joven. Otras versiones indicaban que podía encontrarse en situación de calle, aunque los familiares realizaron averiguaciones y comprobaron que las personas señaladas no eran Rodrigo. Ninguno de esos testimonios permitió establecer su paradero.

Una de las pistas que más impactó a la familia fue una fotografía tomada en un subte de Buenos Aires, donde aparecía un muchacho cuyo aspecto físico resultaba muy parecido al del desaparecido. Melisa Gómez contó que la imagen le provocó una fuerte reacción emocional y que la habían remitido a los investigadores para intentar identificar a la persona mediante registros de cámaras de seguridad. También recordó haber recibido llamadas telefónicas en las que nadie respondía del otro lado, episodios que alimentaban la esperanza de que pudiera tratarse de Rodrigo intentando comunicarse. Sin embargo, tampoco esas situaciones consiguieron transformarse en una confirmación. En aquella entrevista, su tía explicó que la familia estaba dispuesta a respetar la decisión de Rodrigo si efectivamente había elegido vivir lejos de ellos, pero necesitaba una señal que permitiera saber que estaba bien. La búsqueda había dejado de ser solamente una investigación policial para convertirse en una espera permanente, marcada por fotografías, llamados, mensajes y versiones que aparecían y se desvanecían sin ofrecer respuestas.

La incertidumbre continuó durante los años siguientes. En junio de 2024, una entrevista radial a Sandra Pertierra, voluntaria de Missing Children Argentina, volvió a mencionar el caso de Rodrigo Ibarra al analizar las dificultades de búsqueda de niños y adolescentes desaparecidos. Su nombre seguía integrando los registros de personas buscadas, aunque ya casi no aparecía en las noticias policiales cotidianas. Actualmente, Missing Children Argentina mantiene publicada su ficha, con la fecha de desaparición del 26 de febrero de 2018, el lugar de residencia en Lomas de Tafí y una fotografía correspondiente a cuando tenía 16 años. La organización también consigna que nació el 18 de abril de 2001, por lo que actualmente tendría 25 años. El dato es importante porque la imagen que continúa circulando corresponde a un adolescente, mientras que cualquier búsqueda actual debe contemplar que su apariencia podría haber cambiado considerablemente durante los años transcurridos.

Una recompensa millonaria y una investigación que todavía busca respuestas

El decreto publicado este martes representa la novedad oficial más importante que pudo documentarse recientemente sobre el caso. La disposición establece que el Ministerio de Seguridad provincial ofrecerá una recompensa de veinte millones de pesos a quienes, sin haber intervenido en un eventual delito, proporcionen información que permita dar con el paradero de Adrián Rodrigo Ibarra o contribuya al esclarecimiento de su desaparición. La norma también establece que la identidad de quienes aporten datos será mantenida bajo reserva y que las comunicaciones podrán realizarse ante la autoridad judicial interviniente o el Ministerio de Seguridad. El expediente continúa bajo la órbita de la Fiscalía de Instrucción de Homicidios y Delitos Complejos, Secretaría de Delitos Complejos Subrogante, y el propio decreto reconoce que desde la desaparición se realizaron múltiples tareas investigativas sin conseguir localizarlo. No obstante, la resolución no detalla cuáles fueron las últimas medidas concretas, qué hipótesis permanecen vigentes ni si aparecieron elementos nuevos que motivaran el ofrecimiento económico.

La decisión abre interrogantes que merecen una actualización judicial precisa. ¿Qué resultado tuvieron las averiguaciones realizadas sobre la fotografía del subte de Buenos Aires? ¿Se pudieron identificar los orígenes de las llamadas que recibía la familia? ¿Fueron investigados formalmente los testimonios que ubicaban a Rodrigo en Brasil y Jujuy? ¿Se obtuvieron registros de cámaras que permitieran reconstruir el recorrido que realizó después de salir de su casa? ¿Qué otras medidas de búsqueda se llevaron adelante durante los últimos años? Y, sobre todo, ¿qué información concreta espera recibir ahora la Fiscalía mediante una recompensa de semejante magnitud? La documentación pública consultada no ofrece respuestas completas. Tampoco permite afirmar que existan personas imputadas, sospechosos identificados o pruebas de que Rodrigo haya sido víctima de un hecho delictivo. Lo que sí puede establecerse es que el caso continúa oficialmente registrado como una desaparición sin esclarecer y que el Estado provincial decidió destinar recursos económicos para obtener información que permita resolverla.

El paso del tiempo convirtió la historia de Rodrigo en una de esas desapariciones que alguna vez movilizaron a numerosos tucumanos y que después quedaron reducidas a una fotografía compartida ocasionalmente en las redes sociales. Su familia atravesó años de incertidumbre, falsas pistas y llamados que despertaban esperanzas para después desaparecer sin resultados. La nueva recompensa podría incentivar la aparición de información, pero no constituye por sí sola una prueba de que la investigación esté próxima a resolverse. Más de ocho años después de aquella mañana de febrero, Rodrigo ya no sería el adolescente que aparece en los primeros afiches de búsqueda, sino un joven de 25 años. Su familia continúa sin una respuesta que permita conocer qué ocurrió después de que salió de Lomas de Tafí.

En febrero de 2018, Rodrigo Ibarra dejó un video pidiendo que no lo buscaran. En octubre de 2026, el Estado tucumano ofrece veinte millones de pesos para encontrarlo. Entre aquellos dos momentos transcurrieron más de ocho años de incertidumbre y permanece una pregunta que ni las pistas, ni los testimonios, ni las investigaciones consiguieron responder: ¿dónde está Adrián Rodrigo Ibarra?

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