Las nuevas boletas de electricidad volvieron a encender la alarma entre los usuarios tucumanos. Familias que aseguran haber mantenido consumos similares a los de meses anteriores recibieron facturas con montos difíciles de afrontar y, en algunos casos, cercanos a los $500.000.
El titular de la Federación de Organizaciones en Defensa de los Consumidores y Usuarios, José García, advirtió que cada vez más personas llegan a la entidad sin saber cómo cancelar el servicio. El dirigente calificó la situación como un “saqueo tarifario” y sostuvo que el valor de la electricidad comenzó a ocupar una parte desproporcionada de los ingresos familiares.
La preocupación no pasa solamente por el aumento porcentual anunciado para las tarifas. El problema aparece cuando la actualización se combina con consumos elevados, la pérdida de subsidios, cargos incorporados en la factura y salarios que avanzan muy por detrás del costo de los servicios.
Así, la electricidad dejó de ser un gasto más dentro del presupuesto doméstico. Para algunos hogares, pagar la boleta implica postergar alimentos, medicamentos, alquileres u otras obligaciones básicas.
Reclamos que se multiplican frente a facturas impagables
García afirmó que FODECUS recibe consultas de usuarios sorprendidos por la diferencia entre una factura y la siguiente. El reclamo más frecuente se repite: aun cuando las familias intentaron reducir el consumo, el monto final continúa creciendo.
El referente planteó que existen casos con boletas cercanas a los $500.000, una cifra que puede representar gran parte de un salario o incluso superar el ingreso mensual de jubilados y trabajadores informales.
Frente a esos montos, muchas familias buscan planes de pago, utilizan tarjetas de crédito o acumulan deuda. La financiación evita momentáneamente el corte del suministro, pero traslada el problema hacia los meses siguientes, cuando el usuario debe afrontar una nueva factura junto con las cuotas pendientes.
La situación también golpea a comercios y pequeños emprendimientos. Para los negocios, el costo de la energía se suma a los alquileres, los impuestos y la caída del consumo. En algunos casos, la alternativa termina siendo reducir horarios, trasladar el gasto a los precios o directamente evaluar el cierre.
Los usuarios cuestionan, además, la calidad del servicio. Consideran contradictorio afrontar boletas cada vez más altas mientras persisten interrupciones, problemas de tensión y demoras en la atención de los reclamos.
FODECUS cuestiona los aumentos y exige controles
Desde FODECUS apuntaron contra el esquema tarifario y reclamaron una intervención más firme de los organismos encargados de controlar el servicio. García sostuvo que no alcanza con explicar que una parte del incremento responde a decisiones nacionales o al traslado del costo de la energía.
Para los usuarios, la factura llega con un único monto y una sola fecha de vencimiento. Las discusiones sobre qué porcentaje corresponde a la generación, el transporte, la distribución o los impuestos no modifican la obligación concreta de pagar.
EDET había informado que la actualización del costo de abastecimiento eléctrico tendría un impacto promedio del 8,2% en las facturas residenciales. La distribuidora aclaró que esos recursos no forman parte de sus ingresos, sino que son trasladados directamente al usuario mediante el mecanismo conocido como “pass through”.
Sin embargo, las organizaciones de consumidores consideran que el debate debe ser más amplio. Reclaman revisar cada componente de la boleta, transparentar los cuadros tarifarios y determinar por qué algunos usuarios reciben saltos considerablemente superiores a los porcentajes generales anunciados.
También piden que el Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos Provinciales acelere la resolución de las denuncias. Cuando una persona detecta una facturación abultada o un consumo que no coincide con su historial, debe reclamar primero ante la empresa y luego presentar la documentación ante el organismo de control.
El procedimiento puede servir para detectar errores de lectura, consumos estimados o fallas en los medidores. No obstante, para quienes tienen una factura próxima a vencer, los tiempos administrativos suelen resultar demasiado extensos.
Financiar la deuda no resuelve el problema de fondo
EDET cuenta con alternativas para financiar facturas y realizar pagos parciales. Entre las posibilidades disponibles figura el pago inicial de un porcentaje del monto total y el financiamiento del saldo, con condiciones diferentes según la categoría del usuario.
Estas herramientas pueden evitar la suspensión inmediata del servicio, pero no solucionan el desequilibrio entre los ingresos y el costo de la electricidad. Una familia que no puede pagar la boleta completa este mes probablemente tendrá mayores dificultades cuando deba afrontar las cuotas y un nuevo período de consumo.
El problema de fondo es económico y social. Mientras las tarifas continúan actualizándose, numerosos tucumanos deben reorganizar sus gastos para conservar un servicio esencial. La luz ya no se paga con comodidad: se financia, se posterga o se cancela a costa de otras necesidades.
Las autoridades nacionales, provinciales, el organismo regulador y la distribuidora deberán ofrecer respuestas más claras. No basta con explicar el origen de cada aumento cuando el resultado final es una factura que el usuario no puede afrontar.
Detrás de cada boleta de $500.000 hay una familia, un jubilado o un comerciante obligado a decidir qué deuda dejar pendiente. Mientras no exista una solución integral, las facilidades de pago apenas permitirán administrar una crisis que seguirá repitiéndose con cada nueva factura.
