La Libertad Avanza pretende llegar a 2027 presentándose como la fuerza capaz de terminar con décadas de política tradicional en Tucumán. Sin embargo, mientras endurece el discurso contra la “casta”, el armado que conduce Lisandro Catalán empieza a llenarse de nombres que difícilmente puedan presentarse como recién llegados a la actividad política.
La última incorporación es Claudio Viña.
El legislador anunció su llegada al espacio libertario y agradeció públicamente la invitación de Catalán. Aseguró que el desafío es “devolverle a Tucumán la dignidad social e institucional” que, según afirmó, fue arrebatada por años de gobiernos peronistas.
Pero Viña está lejos de representar una aparición novedosa dentro del escenario provincial.
Fue concejal por Fuerza Republicana, legislador, funcionario municipal durante la administración de Germán Alfaro y posteriormente construyó su propio espacio, Nueva Fuerza. En 2023 llegó nuevamente a la Legislatura dentro del universo opositor de Juntos por el Cambio.
Ahora será libertario.
Su hija Micaela Viña también se incorporó al armado de Catalán luego de haber competido como candidata a diputada nacional por Unidos por Tucumán en 2025.
El caso de los Viña no es una excepción. Es parte de una estrategia explícita de La Libertad Avanza para incorporar dirigentes con estructura, experiencia electoral y presencia territorial.
En otras palabras: para construir la “nueva política”, los libertarios tucumanos están recurriendo cada vez más a políticos provenientes de los viejos partidos.
De Fuerza Republicana y el PRO al nuevo uniforme libertario
La incorporación de Viña se suma a la de Nadima Pecci, otro nombre conocido de la política tucumana. Pecci fue durante años una de las figuras de Fuerza Republicana. Fue legisladora provincial por el bussismo e integró listas electorales del partido que conduce Ricardo Bussi.
En 2019, por ejemplo, ocupó el segundo lugar de la lista de candidatos a diputados nacionales de Fuerza Republicana. Luego rompió con Bussi en 2021, abandonó el bloque partidario en la Legislatura y posteriormente se acercó al universo de Juntos por el Cambio y al sector político identificado con Patricia Bullrich.
Ahora también integra el proyecto de Catalán.
Otro caso es José Macome. El dirigente desarrolló buena parte de su carrera en Yerba Buena, fue concejal, integró el espacio opositor vinculado a Juntos por el Cambio y llegó a la Legislatura provincial en 2023 a través de Compromiso PRO Tucumán.
En junio de 2024 dejó el PRO y conformó un bloque identificado con La Libertad Avanza. La relación, sin embargo, no duró demasiado.
En 2025, la conducción oficial de LLA Tucumán decidió apartarlo y llegó a acusarlo de incumplir los principios del partido. El comunicado libertario de aquel momento sostenía que buscaban construir una alternativa política “limpia y coherente”.
Un año después ocurrió algo llamativo: Catalán volvió a invitar a Macome. En junio de 2026 ambos dirigentes se reconciliaron políticamente y el legislador regresó al armado libertario.
Es difícil encontrar un ejemplo más gráfico de las contradicciones que aparecen cuando el discurso de renovación debe enfrentarse con la necesidad concreta de conseguir dirigentes, fiscales, votos y estructuras territoriales.
Quien un año antes había quedado afuera de LLA en nombre de la coherencia partidaria volvió a ser bienvenido cuando comenzó a acelerarse el armado para 2027.
Radicales, macristas y dirigentes de Juntos por el Cambio
El fenómeno tampoco termina allí. Catalán cerró acuerdos con dirigentes provenientes del PRO y con referentes que hasta hace poco integraban Juntos por el Cambio.
Alejandro Trapani, dirigente del PRO tucumano, se alineó con el espacio de Catalán y fue designado director regional de ANSES. Álvaro Apud, también proveniente del PRO, hoy actúa directamente desde las filas libertarias en Yerba Buena.
El intendente de Concepción, Alejandro Molinuevo, llegó al municipio desde el radicalismo y fue electo dentro de Juntos por el Cambio. Ahora se encuentra políticamente alineado con el armado de Catalán y ya confirmó que pretende competir en 2027 bajo el paraguas de La Libertad Avanza.
También existe un acuerdo con CREO, el espacio de Sebastián Murga y Paula Omodeo. Incluso Mariano Campero, aunque mantiene una feroz disputa con Catalán y no integra la estructura partidaria provincial, muestra otro ejemplo de la capacidad del libertarismo para absorber dirigentes de fuerzas tradicionales.
Campero fue intendente radical de Yerba Buena y llegó a la Cámara de Diputados de la Nación en 2023 por Juntos por el Cambio. Después se convirtió en uno de los denominados “radicales con peluca”, se alejó del bloque de la UCR y finalmente terminó integrándose al bloque de La Libertad Avanza en el Congreso.
La paradoja es que la propia LLA Tucumán acusa actualmente a Campero de representar las prácticas de la “vieja política”.
La discusión, entonces, parece no ser tanto sobre el origen político de cada dirigente, sino sobre quién acepta alinearse con cada sector libertario. Porque cuando un dirigente proveniente de otra fuerza se acerca al adversario interno puede ser señalado como parte de la vieja política.
Cuando se incorpora al armado propio, pasa a ser presentado como una pieza necesaria para transformar Tucumán.
Catalán tampoco nació políticamente con Milei
La contradicción alcanza incluso al hombre que conduce La Libertad Avanza en Tucumán y que pretende disputar la Gobernación en 2027.
Lisandro Catalán tampoco desembarcó en la administración pública con Javier Milei. Su trayectoria nacional atravesó gobiernos de signos políticos muy diferentes. Trabajó junto a Guillermo Francos en el Banco Provincia durante la gestión de Daniel Scioli y participó de Fundación Acordar, el espacio que impulsaba la candidatura presidencial del entonces gobernador bonaerense.
Catalán incluso trabajó en la campaña presidencial de Scioli en 2015.
Después continuó su carrera estatal durante el gobierno de Mauricio Macri. En 2016 ingresó al Registro Nacional de Reincidencia, dentro del Ministerio de Justicia. Y su permanencia en el Estado no terminó con Cambiemos.
En 2020, durante la presidencia de Alberto Fernández, fue nombrado director del área y siguió desempeñando funciones bajo las gestiones de Marcela Losardo y Martín Soria. Finalmente, en 2023 se incorporó al proyecto presidencial de Javier Milei.
Scioli, Macri, Alberto Fernández y Milei aparecen así dentro de la trayectoria pública del hombre encargado de construir en Tucumán una fuerza que promete romper con la política de siempre.
Nada de esto invalida necesariamente a los dirigentes que se incorporan a LLA. Cambiar de partido, modificar posiciones ideológicas o construir nuevas alianzas forma parte de la actividad política.
Pero sí obliga a revisar el relato. Porque La Libertad Avanza no está construyendo desde cero en Tucumán.
Está sumando legisladores en funciones, ex concejales, ex legisladores, dirigentes radicales, referentes del PRO, antiguos integrantes de Fuerza Republicana y políticos que durante años participaron de Juntos por el Cambio.
La propia dirigencia libertaria admite cuál es la razón: necesita experiencia, organización territorial y estructura para competir contra el peronismo provincial en 2027.
El problema es que esa necesidad choca con el discurso. Desde LLA sostienen que reciben dirigentes de otros espacios siempre que quieran cambiar Tucumán y que no pretendan utilizar el partido para “reciclarse”.
Pero cada incorporación vuelve más difícil establecer dónde termina la ampliación política y dónde comienza precisamente ese reciclaje.
Viña pasó por Fuerza Republicana, la gestión de Alfaro y distintos armados opositores antes de llegar a LLA.
Pecci pasó por el bussismo y se acercó posteriormente al PRO.
Macome llegó desde Juntos por el Cambio y el PRO, fue expulsado del universo libertario y después reincorporado.
Molinuevo proviene de la UCR.
Apud y Trapani, del PRO.
Y Catalán, encargado de ordenar a todos ellos bajo la bandera libertaria, construyó buena parte de su carrera profesional dentro del Estado durante administraciones peronistas, macristas y kirchneristas antes de desembarcar junto a Milei.
La Libertad Avanza podrá argumentar que se trata de una convergencia detrás de nuevas ideas.
Sus adversarios podrán llamarlo reciclaje.
Lo concreto es que, mientras promete terminar con la vieja política tucumana, el partido de Milei se prepara para disputar el poder con una estructura cada vez más integrada por varios de sus viejos protagonistas.
