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Del kirchnerismo a Macri y de Juntos por el Cambio a Jaldo: Amaya volvió a cambiar de vereda y ahora cuestiona a los libertarios

Domingo Amaya volvió a subirse a un nuevo escenario político. Esta vez, desde su cargo como presidente del Ente Tucumán Turismo, salió a cuestionar al Gobierno nacional de Javier Milei y reivindicó el papel del Estado provincial bajo la conducción de Osvaldo Jaldo.

“No podemos mirar para otro lado cuando se abandona la cultura”, afirmó el funcionario durante la presentación de un encuentro internacional de arte urbano que se realizará en Concepción.

La frase podría pasar como una crítica más al gobierno libertario si no fuera por un detalle difícil de ignorar: quien la pronuncia es uno de los dirigentes tucumanos que más veces cambió de espacio, aliados y discurso durante las últimas dos décadas.

Amaya fue alperovichista y kirchnerista, después se convirtió en opositor, se sumó al frente que enfrentó al peronismo tucumano, integró el Gobierno de Mauricio Macri, permaneció durante años en Juntos por el Cambio y terminó regresando al oficialismo provincial de la mano de Jaldo.

Hoy, desde ese nuevo lugar, cuestiona al Gobierno nacional y elogia la decisión política de la administración tucumana.

Del homenaje a Néstor Kirchner al Gobierno de Mauricio Macri

La historia política reciente de Amaya está íntimamente ligada al peronismo tucumano.

Fue intendente de San Miguel de Tucumán durante 12 años, entre 2003 y 2015, período que coincidió con los tres mandatos consecutivos de José Alperovich como gobernador.

Su identificación con el kirchnerismo llegó a tener incluso una expresión concreta en las calles de la Capital.

En octubre de 2010, pocos días después de la muerte de Néstor Kirchner, Amaya impulsó personalmente el cambio de nombre de un tramo de la avenida Julio Argentino Roca para que pasara a llamarse avenida Néstor Kirchner.

En aquel momento justificó la iniciativa como “un acto de justicia” y promovió una sesión extraordinaria del Concejo Deliberante para avanzar rápidamente con el homenaje. Cinco años después, el escenario era completamente diferente. Amaya rompió con el oficialismo provincial, se enfrentó a Alperovich y se convirtió en compañero de fórmula del radical José Cano para disputar la Gobernación en 2015 por el Acuerdo para el Bicentenario.

Luego del triunfo presidencial de Mauricio Macri, dio otro paso.

El antiguo dirigente kirchnerista pasó a integrar el Gobierno de Cambiemos como secretario de Vivienda y Hábitat de la Nación y defendió públicamente varias de las políticas de aquella administración.

La transformación era tan evidente que el propio Amaya debió explicar públicamente su recorrido. En 2017 reconoció que había apostado al “cambio” y sostuvo que, después de la muerte de Kirchner, había perdido llegada al Gobierno nacional.

De opositor al peronismo a funcionario de Jaldo

La etapa macrista no fue pasajera. Amaya permaneció durante años dentro de Juntos por el Cambio y continuó participando de la construcción opositora en Tucumán. Fue diputado nacional por ese espacio y, todavía en 2022, aparecía entre los dirigentes que buscaban posicionarse como candidatos a gobernador dentro de la coalición.

Compartió durante años el mismo frente político en el que se movieron figuras como Germán Alfaro, Roberto Sánchez y José Cano, todos enfrentados al peronismo provincial. Pero el ciclo volvió a cerrarse.

Después de las elecciones de 2023, Amaya comenzó a acercarse nuevamente al oficialismo tucumano.

En febrero de 2024, Osvaldo Jaldo lo convocó para hacerse cargo del Ente Tucumán Turismo. El exintendente aceptó inmediatamente y regresó así al espacio político del que había salido casi una década antes.

El dirigente que había abandonado al peronismo para enfrentar electoralmente al oficialismo, que luego había sido funcionario macrista y diputado de Juntos por el Cambio, volvía ahora a ocupar un cargo dentro de una administración peronista.

“Me sumo a trabajar para mi provincia”, explicó entonces.

Ahora cuestiona a Milei y elogia a Jaldo

Desde su nueva ubicación política, Amaya encontró un nuevo adversario.  Durante la presentación de “Perla de Colores – Encuentro Internacional de Arte Urbano”, cuestionó la política cultural del Gobierno de Javier Milei y destacó la decisión de Jaldo de sostener actividades vinculadas con el arte, el turismo y la producción.

Sostuvo que el Gobierno nacional “no considera la cultura” como una herramienta de desarrollo humano y remarcó que Tucumán debe continuar financiando ese tipo de políticas públicas.

Al mismo tiempo, dedicó elogios al gobernador.

Aseguró que existe una decisión política de quien “conduce los destinos de la provincia” para acompañar esas actividades y destacó que ese respaldo motiva a los funcionarios a seguir trabajando.

El discurso encaja perfectamente con su rol actual como integrante del gabinete jaldista.

Lo que resulta más difícil es separar esas declaraciones de su propia trayectoria.

Porque cada nuevo posicionamiento de Amaya inevitablemente obliga a mirar hacia atrás.

Fue protagonista del alperovichismo durante más de una década. Reivindicó a Néstor Kirchner hasta impulsar que una de las principales avenidas de Tucumán llevara su nombre. Después se transformó en opositor al peronismo y terminó integrando el Gobierno de Mauricio Macri. Más tarde continuó dentro de Juntos por el Cambio y compartió espacio con dirigentes que buscaban terminar con décadas de dominio justicialista en Tucumán.

Finalmente regresó al mismo oficialismo provincial que había enfrentado. Ahora, convertido en funcionario de Jaldo, cuestiona a los libertarios y vuelve a reivindicar una fuerte presencia del Estado.

En política, cambiar de posición no constituye por sí mismo una irregularidad y los dirigentes pueden modificar sus ideas o alianzas con el paso del tiempo. En el caso de Amaya, sin embargo, la cantidad y profundidad de esos cambios ya forman parte de su propia identidad pública.

Del alperovichismo al antialperovichismo. Del kirchnerismo al macrismo. De Juntos por el Cambio al jaldismo. La última escala lo encuentra nuevamente dentro del peronismo y enfrentado al Gobierno nacional.

Hasta que llegue el próximo cambio de escenario.

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