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Otra vez la misma novela: paro docente, paritarias a las apuradas y el inicio de clases en duda en Tucumán

El calendario marca que el ciclo lectivo en Tucumán debe arrancar el lunes 2 de marzo. Pero, como casi todos los años, febrero se va y la educación queda colgando de una negociación contra reloj. ATEP confirmó que adherirá al paro nacional docente convocado por CTERA para ese mismo día y el comienzo de clases ya quedó bajo amenaza.

En el medio, los de siempre: familias sin certezas, escuelas que planifican “si se puede” y alumnos convertidos en rehenes de una pulseada que se estira hasta el último minuto.

Paro el día del arranque: “situación económica terrible” y reclamo para llegar a la canasta básica

Hugo Brito, secretario general de ATEP, ratificó que el gremio tucumano se sumará a la medida nacional prevista para el 2 de marzo. En Tucumán, aclaró, sería una huelga sin movilización, pero con impacto directo en las aulas: si se sostiene la decisión, ese lunes no habría inicio normal de clases.

El dirigente describió un cuadro social cada vez más áspero: dijo que hay docentes que no llegan a fin de mes y que la situación económica llega al punto de impedirles “hasta ir a trabajar” por no tener para el boleto. En ese marco, ATEP exige una recomposición salarial en torno al 11% —por la inflación acumulada entre noviembre y febrero— y una suma compensatoria para acercar los ingresos a la canasta básica. Según el gremio, la mayoría de los salarios docentes en la provincia siguen por debajo de la línea de pobreza.

Negociación en cuarto intermedio: la oferta del Gobierno, clave en 48 horas

El conflicto entró en una etapa decisiva: tras el primer encuentro paritario, el Gobierno provincial convocó a ATEP para este martes por la tarde con una respuesta formal a los pedidos salariales. En paralelo, el congreso del gremio quedó en cuarto intermedio hasta el miércoles a las 9, cuando los delegados evaluarán la propuesta y definirán los pasos a seguir.

En la mesa, además del porcentaje, ATEP planteó otro nudo clásico: el “achatamiento” de la pirámide salarial, con poca diferencia entre quien recién empieza y quien acumula años de antigüedad. Y también dejó flotando temores por reformas futuras (educación y jubilaciones) que, según Brito, podrían empeorar aún más el panorama.

Alumnos “de rehenes”: el costo de negociar tarde y mal, año tras año

La escena se repite: la paritaria llega cuando ya debería estar resuelta, el paro se anuncia con el ciclo lectivo encima y la incertidumbre cae sobre quienes menos poder tienen para influir: los chicos.

Cada jornada perdida no es sólo “un día sin clases”: es desorden para las familias, comedores escolares que se recalculan, aprendizajes que se postergan y una escuela que arranca con el freno de mano puesto. Mientras gremio y Gobierno juegan al límite, los estudiantes quedan en el medio, como variable de ajuste de una negociación que vuelve a administrarse como emergencia.

Si esta semana no aparece una salida concreta, Tucumán corre el riesgo de empezar el año lectivo como terminó el anterior: con conflicto, amenazas de nuevas medidas y la educación atrapada en la lógica de la última hora.

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