Pablo Macchiarola confirmó que buscará la reelección como intendente de Yerba Buena en 2027 y terminó de poner en marcha una competencia que promete ser mucho más compleja que la de hace cuatro años. La Ciudad Jardín, gobernada por espacios opositores al peronismo desde 2015, aparece esta vez atravesada por una pelea entre fuerzas que comparten electorado y que, si llegan separadas a las urnas, podrían terminar facilitando el principal objetivo del PJ: recuperar uno de los municipios más importantes de Tucumán.
Macchiarola pretende defender la gestión iniciada en 2023 y sostiene que las obras y los servicios municipales serán su principal carta electoral. Pero antes de discutir con el peronismo deberá enfrentar un problema dentro del universo opositor. La Libertad Avanza ya lanzó a Federico Pelli para la Intendencia y el sector de Mariano Campero mantiene una disputa cada vez más abierta con el armado provincial que conduce Lisandro Catalán.
La paradoja es evidente: mientras unos y otros plantean como objetivo terminar con el dominio del PJ en Tucumán, en Yerba Buena pueden competir entre sí por prácticamente el mismo electorado. El peronismo observa esa fractura y prepara su propio intento de regresar a un municipio que perdió hace más de una década.
Macchiarola contra Pelli: una pelea que divide el voto opositor
Macchiarola despejó cualquier incógnita sobre su futuro. Buscará un segundo mandato y lo hará desde Cambia Tucumán, el espacio local ligado a Campero, quien gobernó Yerba Buena durante dos períodos antes de llegar a la Cámara de Diputados.
El intendente también respalda a Campero para la Gobernación y presenta el modelo político desarrollado en Yerba Buena desde 2015 como una plataforma desde la cual disputar la Provincia.
El problema es que La Libertad Avanza tiene otros planes.
El espacio provincial encabezado por Catalán ratificó a Federico Pelli como su candidato para competir por la Municipalidad. El diputado nacional ya expresó públicamente su intención de presentarse y desde LLA sostienen que cumple con los requisitos necesarios para hacerlo.
La candidatura generó una dura reacción del camperismo. Campero cuestionó el domicilio de Pelli en Yerba Buena y Macchiarola directamente acusó a Catalán de promover la división opositora y beneficiar indirectamente al oficialismo provincial.
La discusión expone una ruptura que excede el municipio. Campero integra en el Congreso el bloque libertario, pero mantiene una batalla por el liderazgo de la oposición tucumana con Catalán. Esa disputa nacional y provincial tendrá en Yerba Buena uno de sus principales campos de batalla.
Si no existe un acuerdo, el escenario puede enfrentar a Macchiarola y Pelli por votantes que en las últimas elecciones se inclinaron mayoritariamente por opciones no peronistas.
Y no necesariamente serán los únicos. En los últimos meses también circularon dentro del universo opositor los nombres del concejal Álvaro Apud y del referente de CREO Sebastián Murga. A medida que se acerque el cierre de alianzas deberá determinarse si esos sectores convergen con alguno de los armados principales o mantienen alternativas propias.
El PJ quiere aprovechar una oportunidad que no tuvo durante una década
La fragmentación opositora es observada con atención desde el peronismo. Yerba Buena permanece fuera del control del PJ desde 2015, cuando Campero llegó por primera vez a la Intendencia. En 2023, Macchiarola logró mantener el municipio dentro del mismo espacio político.
Para Jaldo, recuperar la Ciudad Jardín tendría un valor que excede ampliamente la administración de un municipio. Sería un triunfo político en uno de los principales bastiones opositores de la provincia y permitiría ampliar territorialmente el poder del oficialismo.
El PJ también tiene nombres propios en danza.
Entre quienes vienen posicionándose aparece Raúl Ferrazzano, fiscal de Estado adjunto y ex legislador, que durante los últimos meses incrementó su presencia en discusiones vinculadas con Yerba Buena y protagonizó cruces políticos con la administración municipal.
También fueron mencionados Walter “Kabuby” Aráoz, cercano al ministro del Interior Darío Monteros, y Juan Casañas, vicepresidente del IDEP y ex candidato a intendente, como figuras que podrían integrar la discusión oficialista.
El desafío para el peronismo será exactamente el inverso al que enfrenta la oposición: evitar dispersarse.
Dirigentes del PJ local vienen hablando de la necesidad de construir una candidatura unificada. Si consiguieran ordenar sus aspiraciones detrás de un solo postulante mientras Macchiarola y Pelli compiten por separado, el tablero electoral podría resultar mucho más favorable para el oficialismo que en elecciones anteriores.
No significa que una división opositora garantice automáticamente un triunfo peronista. Yerba Buena conserva una tradición electoral adversa al PJ y Macchiarola contará con la ventaja política de disputar la elección desde la Intendencia. Pero una competencia entre dos o más opciones opositoras modificaría la matemática que permitió mantener unido durante años al electorado contrario al oficialismo provincial.
Una elección municipal atravesada por la pelea por la Gobernación
La disputa de Yerba Buena no puede separarse de la carrera por la Casa de Gobierno.
Macchiarola impulsa a Campero como candidato a gobernador. La Libertad Avanza tiene en Catalán a su principal figura provincial y busca instalar candidatos propios en los municipios. El PJ, mientras tanto, pretende recuperar territorios opositores para fortalecer el proyecto electoral de Jaldo.
Por eso, la pelea entre Macchiarola y Pelli es mucho más que una discusión por una intendencia.
Yerba Buena puede convertirse en una muestra a escala de lo que sucederá en toda la provincia: un peronismo que intentará llegar ordenado a las urnas frente a una oposición atravesada por diferencias entre radicales, libertarios y antiguos socios electorales.
Macchiarola ya advirtió sobre ese riesgo. Meses atrás acusó a Catalán de dividir a la oposición para favorecer al PJ. Ahora, con su candidatura a la reelección confirmada y Pelli lanzado desde La Libertad Avanza, aquella advertencia comienza a transformarse en un escenario concreto.
Todavía existe tiempo para acuerdos, alianzas o desistimientos. Pero, por ahora, la elección de Yerba Buena se encamina hacia una competencia fragmentada.
Y mientras Macchiarola, Pelli y los distintos sectores opositores discuten quién representa mejor el cambio político en Tucumán, el peronismo mira desde la vereda de enfrente una posibilidad que hace pocos años parecía mucho más lejana: volver a entrar a la Intendencia de la Ciudad Jardín.
