Mientras Javier Milei mantiene una política de fuerte restricción sobre las transferencias discrecionales a las provincias, Tucumán volvió a aparecer entre las grandes ganadoras del reparto nacional. Sólo durante septiembre ingresaron a la provincia $16.122 millones en transferencias no automáticas. El monto convirtió a Tucumán en la segunda jurisdicción que más recursos recibió durante el mes, detrás de Buenos Aires, y representó el 10,1% de todo el dinero distribuido por Nación entre las provincias y la Ciudad de Buenos Aires.
El dato adquiere una dimensión política inevitable. Porque Osvaldo Jaldo dejó hace tiempo de comportarse como un gobernador opositor tradicional frente a la Casa Rosada. Desde el comienzo de la gestión libertaria cultivó una relación pragmática con Milei, acompañó iniciativas centrales del Gobierno nacional y aportó votos en el Congreso cuando el oficialismo los necesitó.
Y las cajas también parecen hablar.
Más de $16.000 millones en apenas un mes
Según datos elaborados por Politikón Chaco sobre información oficial de Presupuesto Abierto e INDEC, Tucumán recibió durante septiembre $16.122 millones en transferencias no automáticas. El incremento real frente al mismo mes del año anterior fue del 235,6%.
Para dimensionar el salto alcanza con observar otro número: casi el 43% de todos los recursos discrecionales que Tucumán recibió durante los primeros nueve meses de 2026 llegó solamente en septiembre. Entre enero y septiembre, la provincia acumuló $37.581 millones.
Una parte importante del último desembolso tuvo destinos específicos. Se contabilizaron $7.738 millones para obras de transporte de energía eléctrica, $2.989 millones para comedores escolares, $2.640 millones para programas vinculados con cobertura de salud y otros $2.754 millones destinados a diferentes actividades.
No se trata, por lo tanto, de dinero sin destino ni tampoco exclusivamente de Aportes del Tesoro Nacional. De hecho, Tucumán no recibió ATN durante los primeros nueve meses de este año. Pero la fotografía completa de la relación financiera entre Milei y Jaldo no empieza en 2026.
Y allí aparece una historia bastante más interesante.
Jaldo acompañó y Tucumán quedó arriba en el reparto
Durante 2025, Tucumán fue la provincia que más ATN recibió de todo el país: $35.000 millones. Si se toma la gestión de Javier Milei desde diciembre de 2023 hasta mayo de 2026, Tucumán acumuló $41.500 millones en Aportes del Tesoro Nacional y quedó, junto con Misiones, en el primer lugar del ranking nacional.
El episodio más contundente ocurrió en diciembre de 2025. En medio de las negociaciones del Gobierno nacional para conseguir respaldo político para el Presupuesto 2026 y otras reformas, la administración de Milei giró $20.000 millones en ATN a Tucumán.
Fue el mayor desembolso individual de este tipo realizado hasta entonces durante toda la presidencia libertaria. La coincidencia temporal abrió inmediatamente las especulaciones.
Jaldo controlaba un bloque de diputados nacionales que había roto con Unión por la Patria y que, desde entonces, comenzó a desempeñar un papel relevante para la Casa Rosada. No fue un acompañamiento ocasional.
Los legisladores alineados con el gobernador tucumano facilitaron el tratamiento de distintas iniciativas impulsadas por Milei y, en febrero de este año, fueron nuevamente importantes para que el oficialismo consiguiera el quórum necesario para debatir la reforma laboral.
Jaldo no escondió aquella decisión.
Respaldó públicamente la actuación de sus diputados y defendió la necesidad de acompañar medidas que, según su interpretación, podían contribuir a mejorar la situación económica del país.
El gobernador peronista encontró así una ubicación singular dentro del mapa político argentino: mantener su pertenencia formal al justicialismo tucumano mientras construye una de las relaciones más funcionales que Milei tiene entre los mandatarios provinciales.
¿Federalismo pragmático o premio a los aliados?
Sería incorrecto afirmar que los $16.122 millones enviados en septiembre constituyen por sí mismos un pago político. También sería ingenuo analizar los recursos nacionales ignorando completamente la política.
Los fondos no automáticos, precisamente, tienen una característica que los distingue de la coparticipación: su distribución depende de decisiones del Poder Ejecutivo Nacional.
Y los ATN son todavía más sensibles. Aunque fueron concebidos para atender emergencias y desequilibrios financieros provinciales, históricamente distintos gobiernos nacionales los utilizaron como una herramienta de negociación con los gobernadores.
Milei no inventó esa práctica. Pero tampoco parece haberla abandonado.
Cuando necesitó construir mayorías en un Congreso donde La Libertad Avanza no tenía números propios, los gobernadores dialoguistas adquirieron un valor político considerable. Jaldo fue uno de ellos.
Sus diputados dieron votos, facilitaron quórum y colaboraron con algunas de las reformas más importantes impulsadas por la Casa Rosada. Tucumán, paralelamente, terminó encabezando durante buena parte de la gestión libertaria el ranking de provincias beneficiadas con ATN.
La secuencia no demuestra un intercambio explícito de votos por recursos. No existe evidencia pública que permita hacer semejante afirmación.
Pero muestra con claridad una relación de conveniencia mutua. Milei necesita gobernadores capaces de aportar legisladores. Jaldo necesita recursos nacionales y obras para Tucumán.
Uno tiene votos. El otro tiene la lapicera.
Y mientras otros gobernadores mantienen enfrentamientos públicos con la Casa Rosada y observan cómo se reducen las transferencias discrecionales, el gobernador tucumano encontró una fórmula bastante más rentable: discutir poco, negociar mucho y acompañar cuando los votos cuentan.
Por eso quizás la definición de “aliado” ya empieza a quedarse corta.
En la Argentina de Milei, Osvaldo Jaldo se convirtió en uno de los gobernadores peronistas más confiables para la Casa Rosada.
Y cuando llega el momento de repartir algunos de los recursos que Nación administra discrecionalmente, Tucumán suele aparecer demasiado seguido en los primeros puestos como para que la relación pase inadvertida.
¿Jaldo es el mimado de Milei?
Los números no alcanzan para probar favoritismo político. Pero ayudan bastante a explicar por qué la pregunta ya dejó de resultar exagerada.
