Aunque el calendario electoral de Tucumán todavía no está definitivamente resuelto, el gobernador Osvaldo Jaldo parece haber entrado de lleno en modo campaña. A menos de nueve meses de una eventual elección provincial en mayo de 2027, el mandatario intensificó las reuniones con dirigentes, intendentes, legisladores y referentes territoriales para ordenar al peronismo y consolidar su armado político en toda la provincia.
Esta semana, Jaldo encabezó un encuentro con dirigentes del departamento Río Chico en Aguilares y luego continuó con reuniones políticas en Casa de Gobierno. El objetivo quedó explícito: reorganizar la estructura territorial del Partido Justicialista y avanzar en una estrategia para “provincializar las elecciones”.
La agenda no aparece como un movimiento aislado. Durante las últimas semanas, el oficialismo tucumano multiplicó encuentros partidarios, comenzó a acomodar las estructuras de la Capital y del interior y prácticamente puso en marcha una maquinaria electoral cuando todavía resta buena parte del mandato.
Reuniones, dirigentes y territorio: la campaña ya está en marcha
En Aguilares, el gobernador reunió a referentes peronistas de Río Chico con la intención de alinear al espacio y evitar divisiones de cara a 2027. Después, la actividad política continuó en Casa de Gobierno con legisladores e intendentes.
El mensaje hacia la dirigencia territorial es que la elección provincial deberá discutirse en clave tucumana, intentando separar la disputa local de lo que ocurra a nivel nacional.
Detrás del concepto de “provincializar”, el oficialismo busca poner en primer plano la figura de Jaldo, su administración y el peso territorial que conserva el PJ a través de intendencias, comunas y estructuras departamentales.
Pero la intensidad del operativo político comienza a borrar las fronteras entre gestión y campaña.
No se trata únicamente de algunas reuniones partidarias fuera del horario institucional. El propio gobernador encabeza buena parte del proceso de ordenamiento, mientras ministros, legisladores, intendentes y funcionarios participan de encuentros relacionados directamente con el armado electoral.
La escena se repite cada vez con mayor frecuencia y deja una pregunta inevitable: cuánto tiempo de la administración provincial comienza a dedicarse a garantizar el resultado electoral de 2027.
Una fórmula definida y una tropa que comenzó a ordenarse con meses de anticipación
El adelantamiento de los tiempos políticos tampoco comenzó esta semana.
El peronismo ya trabaja sobre la fórmula Osvaldo Jaldo-Miguel Acevedo para buscar la continuidad del oficialismo provincial. Paralelamente, se aceleraron las conversaciones con distintos sectores internos para reducir conflictos y ordenar las listas que competirán el próximo año.
El 24 de agosto, Jaldo, Acevedo y la intendenta Rossana Chahla participaron de un encuentro con dirigentes de la Capital que tuvo un contenido eminentemente electoral: acomodar la estructura, discutir internas y fijar criterios ante el futuro armado de las boletas.
A eso se sumaron reuniones del Consejo del PJ, movimientos de intendentes y legisladores y encuentros cada vez más frecuentes con referentes departamentales.
El gobernador, además, mantiene una participación directa en la discusión sobre las reglas bajo las cuales se votará. Defendió la continuidad de las PASO y su administración interviene en la discusión judicial que podría habilitar un adelantamiento de las elecciones provinciales.
Todo ocurre cuando 2026 todavía tiene cuatro meses por delante y la Provincia enfrenta problemas cotidianos que también demandan la presencia del Ejecutivo: inseguridad, infraestructura deteriorada, dificultades económicas y reclamos vinculados con los servicios públicos.
Gobernar y hacer campaña, una frontera cada vez más difícil de distinguir
Jaldo tiene un activo político importante para explotar. Una encuesta realizada en agosto por Hugo Haime & Asociados le atribuyó un 58% de aprobación a la gestión provincial. El oficialismo interpreta ese respaldo como una plataforma desde la cual construir la reelección.
Precisamente por eso, la estrategia parece orientada a transformar la gestión en el principal argumento de campaña y a desplegar tempranamente toda la estructura territorial del PJ.
El problema aparece cuando la construcción electoral comienza demasiado temprano y desde el propio centro del poder institucional.
Casa de Gobierno es escenario de reuniones con intendentes y legisladores que no sólo discuten administración, obras o necesidades municipales, sino también alineamientos políticos y estrategias para 2027. Las recorridas por el interior combinan anuncios oficiales con encuentros partidarios y armado territorial.
En ese contexto, la campaña deja de ser una actividad futura para convertirse en parte de la rutina del Gobierno.
Si finalmente las elecciones provinciales se realizan en mayo de 2027, todavía faltan alrededor de ocho meses. Es un período considerable para una administración que debería atravesar buena parte de su tercer año de mandato antes de ingresar formalmente en la disputa electoral.
Sin embargo, en Tucumán los tiempos parecen haberse acelerado.
Mientras la oposición todavía intenta definir candidatos, alianzas e internas, Jaldo ya ordena dirigentes, consolida la fórmula oficialista, recorre departamentos y transmite instrucciones electorales.
La elección es en 2027. La campaña del oficialismo, en los hechos, ya comenzó.
