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El enemigo de mi enemigo: Yedlin respaldó a Huesen y la interna peronista se metió en el conflicto de Graneros

La política tucumana dejó una de esas fotografías difíciles de imaginar fuera de una interna: Pablo Yedlin, uno de los principales referentes del espacio alineado con Juan Manzur, salió públicamente a respaldar a Gerardo Huesen después de los incidentes denunciados por el diputado de La Libertad Avanza en Graneros.

No hubo un acercamiento político entre ambos. Yedlin se encargó de remarcar que mantiene diferencias profundas con Huesen y con el espacio libertario. Pero, en la práctica, su pronunciamiento terminó sumando presión sobre un municipio alineado con Osvaldo Jaldo y colocando al manzurismo del mismo lado que la oposición en uno de los conflictos que más incomodó al oficialismo provincial durante los últimos días.

La vieja máxima de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” encontró así una particular versión tucumana. No porque Yedlin haya abandonado sus diferencias con La Libertad Avanza, sino porque la creciente disputa dentro del peronismo hizo que, esta vez, un dirigente manzurista coincidiera con los libertarios en un cuestionamiento que terminó impactando sobre el jaldismo.

Yedlin defendió a Huesen y habló de “patota”

El diputado nacional de Unión por la Patria se pronunció después de que Huesen denunciara amenazas y agresiones durante una recorrida por Graneros.

Yedlin fue explícito al condenar lo ocurrido. Habló de violencia ejercida desde “la cobardía del anonimato y la patota” y señaló que las diferencias políticas deben resolverse mediante el debate.

También se ocupó de marcar distancia de Huesen: recordó que no comparte sus posiciones, que lo enfrenta políticamente y que en el Congreso no vota en sintonía con La Libertad Avanza.

Justamente allí estuvo el dato político. Yedlin podía repudiar la violencia sin involucrarse en la disputa entre los libertarios y el oficialismo tucumano. Sin embargo, decidió hacerlo replicando un planteo de Lisandro Catalán, presidente de LLA en Tucumán, quien había reclamado que las autoridades provinciales tomaran cartas en el asunto.

La expresión utilizada por Yedlin también tuvo peso. Al hablar de una “patota”, su pronunciamiento quedó muy cerca de la caracterización utilizada por los libertarios, que denunciaron la actuación de personas vinculadas al entorno político de la Municipalidad.

Desde Graneros, sin embargo, rechazaron cualquier responsabilidad de la administración local en los incidentes. Además, vecinos realizaron denuncias contra Huesen y presentaron una versión diferente sobre cómo se originó el enfrentamiento.

Graneros, cerca de Jaldo y ahora bajo fuego cruzado

La otra pieza del tablero es Raquel Graneros.

La intendenta mantuvo durante los últimos meses una relación política e institucional cercana con el gobernador. En mayo, después de una reunión en Casa de Gobierno, destacó públicamente el “acompañamiento permanente” de Jaldo y afirmó que su administración trabajaba siguiendo los lineamientos del mandatario provincial.

También participó en actos oficiales junto al gobernador y, más recientemente, fue fotografiada utilizando una remera con el nombre de Jaldo durante un encuentro de la Liga Tucumana de Fútbol.

Por eso, el episodio ocurrido en Graneros no quedó reducido a una disputa municipal con La Libertad Avanza.

Cuando los libertarios apuntaron contra personas que consideran vinculadas al municipio y exigieron respuestas al Gobierno provincial, el problema comenzó a subir por la estructura política. Y cuando Yedlin se incorporó al repudio, la interna del peronismo terminó de entrar en escena.

El dirigente manzurista no acusó directamente a Jaldo de haber participado ni de ser responsable de las agresiones denunciadas. Tampoco responsabilizó personalmente a la intendenta. Pero su intervención fortaleció uno de los cuestionamientos que la oposición venía instalando sobre un municipio políticamente cercano al gobernador.

En una pelea peronista cada vez más expuesta, Graneros terminó ofreciendo una postal inesperada: un libertario denunciando violencia, un referente del manzurismo respaldando su derecho a hacer política sin agresiones y el jaldismo obligado a responder en un terreno donde recibió cuestionamientos desde afuera y también desde su propia familia política.

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