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Zafra SA entró en default y busca reestructurar una deuda superior a los $10.500 millones

Zafra SA, una de las empresas tucumanas de mayor trayectoria en el negocio de la maquinaria agrícola, atraviesa una profunda crisis financiera y comenzó un proceso de reestructuración para intentar sostener sus operaciones, preservar su infraestructura y proteger los puestos de trabajo.

La firma informó que no pudo afrontar con recursos propios un vencimiento correspondiente a sus obligaciones negociables. La situación activó la intervención de las sociedades de garantía recíproca que habían avalado la emisión de los títulos.

Según los registros financieros difundidos, la compañía mantiene compromisos por más de $10.500 millones con bancos, entidades financieras y sociedades de garantía. Además, acumula más de un centenar de cheques rechazados por un monto superior a los $1.200 millones.

Desde la empresa atribuyeron el incumplimiento a un deterioro progresivo de su actividad comercial, operativa y financiera. Entre las causas mencionaron la retracción del mercado agropecuario, el elevado costo del crédito, las condiciones climáticas adversas y la pérdida de la concesión oficial de John Deere en Tucumán y Salta.

El incumplimiento que encendió las alarmas

La empresa comunicó a la Comisión Nacional de Valores y a Bolsas y Mercados Argentinos que no pudo pagar en término el cuarto servicio de intereses y la segunda cuota de capital de una serie de obligaciones negociables destinadas a pequeñas y medianas empresas.

A partir del incumplimiento se puso en marcha el mecanismo previsto para que las entidades garantes afronten el pago de los bonos. Entre las sociedades que otorgaron avales figuran Garantizar SGR, Acindar Pymes SGR y Potenciar SGR.

Zafra sostuvo que el default no representa el origen del problema, sino la consecuencia de un proceso de deterioro que redujo su capacidad para generar fondos y administrar el capital de trabajo.

La firma tucumana enfrenta obligaciones con diferentes entidades, entre ellas los bancos Nación, Hipotecario, Industrial, BBVA, Galicia y Supervielle. La magnitud de los compromisos obliga ahora a negociar nuevas condiciones y plazos con los acreedores.

El objetivo declarado por el directorio es alcanzar una reestructuración ordenada que permita evitar un agravamiento de la situación y garantizar la continuidad de las actividades.

La ruptura con John Deere y una disputa judicial abierta

La crisis se profundizó después de que Industrias John Deere decidiera finalizar la concesión que Zafra mantenía para representar oficialmente a la marca en Tucumán y Salta.

La empresa provincial calificó la decisión como una cancelación unilateral y llevó el conflicto a la Justicia Federal. Solicitó que se declare la nulidad de la rescisión y reclamó una indemnización por los daños que asegura haber sufrido.

También promovió una medida cautelar para intentar conservar las condiciones operativas de la concesión y frenar la ejecución de instrumentos financieros vinculados con la relación comercial.

Zafra señaló que la ruptura afectó a una compañía con más de 46 años de actividad en el mercado argentino de maquinaria agrícola. Además, advirtió que las consecuencias alcanzaron a trabajadores, productores, proveedores, contratistas y entidades financieras.

Desde la firma indicaron que la pérdida de la representación impactó directamente en la generación de nuevos negocios y en el acceso al financiamiento. La resolución del litigio aparece así como uno de los factores que podrían condicionar el futuro de la compañía.

Negociaciones para sostener la actividad y preservar empleos

El directorio, encabezado por María Florencia López Osa, aseguró que mantiene conversaciones con bancos, inversores, sociedades de garantía y otros acreedores para reorganizar las obligaciones pendientes.

Pese a la crisis, la compañía afirmó que continúan funcionando los servicios de posventa, asistencia técnica y comercialización de maquinaria y soluciones para el sector agropecuario.

Zafra también planteó la necesidad de discutir la sustentabilidad del modelo de concesiones agrícolas en la Argentina. Según la empresa, los fabricantes imponen a sus representantes fuertes inversiones en talleres, infraestructura, tecnología, sistemas, repuestos, inventarios y capital de trabajo.

La firma consideró que ese esquema necesita un mayor equilibrio entre las responsabilidades asumidas por las marcas y las exigencias que deben afrontar los concesionarios.

Mientras avanza la negociación con sus acreedores y continúa la disputa con John Deere, Zafra enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia. El resultado de la reestructuración será decisivo para determinar si puede recuperar estabilidad, conservar su estructura operativa y evitar que la crisis afecte todavía más al empleo y a la cadena agroindustrial de la región.

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