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Tucumán frente al avance narco: suben los homicidios y crece la alarma por el tráfico de drogas

Los índices de seguridad registrados durante el primer semestre del año dejaron señales contradictorias en Tucumán. Mientras los delitos contra la propiedad mostraron una baja de entre el 15% y el 20%, los homicidios crecieron un 16% en comparación con el mismo período del año pasado.

El aumento de los hechos violentos aparece vinculado a un fenómeno que preocupa cada vez más a los investigadores: el avance del narcotráfico en el NOA y su impacto directo en la provincia. La violencia en la calle, las balaceras registradas en zonas céntricas y los crímenes ligados a disputas por drogas exponen un escenario cada vez más complejo.

Según un experimentado investigador policial, los ataques ocurridos en pleno centro muestran que algunos límites sociales comenzaron a perder fuerza. “El lugar dejó de generar actos inhibitorios, es decir, un freno”, sostuvo al analizar el crecimiento de la violencia urbana.

Entre los móviles de los homicidios, también se detectaron subas sensibles. Se duplicaron los casos de personas asesinadas durante robos o intentos de robo, episodios muchas veces definidos erróneamente como “justicia por mano propia”. Además, los femicidios pasaron de tres casos en el primer semestre del año pasado a cuatro en 2026.

Tucumán, en el centro del mapa narco del NOA

Uno de los datos más preocupantes surge de los decomisos de droga. Durante los primeros seis meses del año, en Tucumán se secuestraron 1.530 kilos de estupefacientes, contra 930 kilos incautados en igual período del año anterior. Esto representa un incremento cercano al 65%.

La cifra contrasta con lo ocurrido a nivel regional, donde los decomisos cayeron casi un 11%. En Tucumán, hasta el viernes, se habían incautado 830 kilos de cocaína, un aumento superior al 16%, y 672 kilos de marihuana, lo que implica una suba del 145% respecto del mismo período de 2025.

El dato cobra mayor relevancia porque, en abril y junio, las autoridades secuestraron en Tucumán más cocaína que en Salta y Jujuy, provincias fronterizas con Bolivia y consideradas históricamente como las principales puertas de ingreso de esa droga al país.

A esto se suma otro fenómeno: el NOA empieza a perfilarse como una zona de producción de marihuana. Sin embargo, hasta ahora no se conoció en la región una investigación que haya permitido desbaratar una organización dedicada al cultivo a gran escala.

Los especialistas advierten que un mayor volumen de droga secuestrada no siempre significa mejores controles. En muchos casos, puede ser una señal de que hay más tráfico circulando. De hecho, estiman que apenas se decomisa alrededor del 30% de la droga que se mueve por las rutas.

Reclaman una respuesta coordinada entre Provincia, Nación y la región

El avance narco no llega solo. En Tucumán, durante el primer semestre, se duplicaron los crímenes vinculados a cuestiones de droga; se detectó una organización que proveía armas a bandas internacionales; se descubrieron maniobras de lavado de activos, una de ellas vinculada al Comando Vermelho; y apareció un grupo que habría realizado tareas logísticas para transportar 470 kilos de cocaína.

En la Provincia existe una decisión política de enfrentar el narcotráfico, pero distintos sectores advierten que Tucumán no puede hacerlo en soledad. La falta de planificación nacional, los recortes presupuestarios, la escasa inversión y la ausencia de un diagnóstico integral complican el abordaje de un problema que ya excede las fronteras provinciales.

Hace poco más de 40 días, los gobernadores del NOA le solicitaron a la ministra de Seguridad de la Nación la implementación de un sistema de radares para detectar vuelos narcos. Poco después, el secuestro de 470 kilos de cocaína reforzó la sospecha de que parte del tráfico se realiza por vía aérea.

La posibilidad de que Tucumán se transforme en un centro de acopio de estupefacientes gana fuerza y obliga a una reacción coordinada de todos los poderes del Estado. Legisladores como José Cano y Gerónimo Vargas Aignasse coinciden en que se deben fortalecer las tareas de inteligencia criminal, contar con especialistas que analicen las organizaciones y sus vínculos, y crear equipos preparados para seguir la evolución patrimonial y financiera de los sospechosos.

La clave, según los especialistas, no pasa por inventar una estrategia nueva, sino por aplicar herramientas que ya dieron resultados en otros lugares. Inteligencia criminal, control financiero, cooperación entre jurisdicciones y mayor presencia federal aparecen como ejes indispensables para frenar el deterioro de los índices de violencia e inseguridad en Tucumán.

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