La interna del peronismo tucumano sumó un nuevo capítulo. Esta vez, el cruce tuvo como protagonistas al secretario de Energía de la Provincia, Martín Viola, y al diputado nacional Pablo Yedlin, uno de los dirigentes más identificados con el espacio del exgobernador Juan Manzur. El funcionario de Osvaldo Jaldo salió con dureza a responder las críticas del parlamentario y lo desafió a definir públicamente si acompañará o no una tarifa eléctrica diferencial para Tucumán.
La discusión se produjo después de que Yedlin cuestionara al gobernador y a los diputados del Bloque Independencia por haber acompañado en el Congreso modificaciones al régimen de subsidios de Zona Fría, en medio de las negociaciones con la Nación para implementar beneficios energéticos destinados a las provincias del Norte.
Lejos de limitarse a una discusión técnica sobre tarifas, el intercambio volvió a exhibir la tensión política entre la Casa de Gobierno y el sector referenciado en Manzur, en un escenario en el que las diferencias internas del oficialismo tucumano comienzan a hacerse cada vez más públicas.
Viola llevó la discusión al terreno político
El secretario de Energía rechazó los cuestionamientos de Yedlin y buscó trasladar la presión hacia la posición que adoptará el diputado cuando la discusión llegue nuevamente al Congreso.
“El diputado Pablo Yedlin debería dejar las chicanas y hablar claro: ¿votará a favor de una tarifa diferencial para los tucumanos o votará en contra?”, planteó Viola.
El funcionario provincial endureció todavía más su respuesta al sostener que una cosa es criticar desde las redes sociales y otra asumir una posición cuando llega el momento de votar.
“Porque para criticar desde las redes sociales sobran valientes. Lo que falta es hacerse cargo cuando llega la hora de votar”, lanzó.
La réplica representa un nuevo ataque político desde la estructura del Gobierno provincial hacia uno de los principales referentes legislativos del manzurismo. Viola no solamente defendió la negociación energética impulsada por Jaldo, sino que intentó colocar a Yedlin ante una disyuntiva incómoda: acompañar la estrategia del gobernador o quedar expuesto como opositor a un beneficio para los usuarios tucumanos.
Yedlin había cuestionado la negociación de Jaldo con la Nación
El cruce se originó luego de que Yedlin cuestionara la posición asumida por el Bloque Independencia en la Cámara de Diputados.
Según planteó el legislador, los diputados alineados con Jaldo votaron a favor de reducir beneficios correspondientes al régimen de Zona Fría a pedido del gobernador.
Yedlin también puso bajo sospecha la negociación con el Gobierno nacional al advertir que la administración de Javier Milei busca conseguir el respaldo de las provincias del Norte para modificar el esquema actual a cambio de avanzar con una tarifa diferencial destinada a las regiones que soportan altas temperaturas.
El diputado sostuvo además que los gobernadores no deberían procurar beneficios para sus provincias mediante la reducción de subsidios que actualmente alcanzan a usuarios de otras zonas del país.
El cuestionamiento tuvo un destinatario político evidente: Jaldo y su estrategia de negociación con la Casa Rosada.
La disputa entre jaldismo y manzurismo vuelve a quedar expuesta
La respuesta de Viola profundizó una confrontación que ya excede la cuestión energética.
Desde el entorno de la Casa de Gobierno se buscó presentar el debate como una elección entre defender los intereses de Tucumán o rechazarlos. “Si realmente defiende a los tucumanos, que acompañe el beneficio. Y si va a votar en contra, que tenga el coraje de decirlo públicamente y explicarles a los tucumanos por qué”, afirmó el secretario de Energía.
Incluso calificó como una “desvergüenza política absoluta” la posibilidad de que Yedlin rechace un beneficio para la provincia y luego cuestione el costo de las tarifas.
“Que ponga la cara y diga de qué lado está”, remató Viola.
El tono elegido difícilmente pueda interpretarse solamente como una diferencia de criterios sobre política energética. El intercambio muestra nuevamente la distancia entre dos sectores que comparten origen justicialista pero que mantienen estrategias políticas cada vez más diferenciadas.
Por un lado, Jaldo profundiza su perfil de gestión y negociación directa con la Nación, respaldado por funcionarios provinciales y por el Bloque Independencia. Por otro, dirigentes vinculados al manzurismo, como Yedlin, mantienen una posición más crítica frente a los acuerdos con el Gobierno nacional.
La discusión por las tarifas terminó así funcionando como escenario para otra batalla dentro del peronismo tucumano. Y, esta vez, el mensaje desde la Casa de Gobierno fue explícito: ante las críticas del manzurismo, el jaldismo está dispuesto a responder públicamente y llevar la disputa hasta el terreno electoral y político.
