La investigación por la muerte de Mauricio Ulises Carrión, el joven motociclista de 23 años que perdió la vida el pasado 19 de octubre en San Miguel de Tucumán, sumó un nuevo y controvertido capítulo. La familia de la víctima puso en duda la confiabilidad de los análisis realizados al conductor de la camioneta que protagonizó el choque y anticipó que solicitará una contraprueba y un estudio de ADN sobre la muestra de sangre utilizada para determinar la presencia de alcohol. El planteo surge de una contradicción que los familiares consideran preocupante: mientras el examen toxicológico habría detectado consumo de cocaína, el resultado de alcoholemia fue negativo, a pesar de que una médica policial habría dejado constancia de signos compatibles con un estado de ebriedad.
Una muerte camino al trabajo y resultados que generan sospechas
Mauricio Carrión circulaba en motocicleta rumbo a su trabajo alrededor de las 7.15 del lunes 19 de octubre, cuando se produjo una violenta colisión con una camioneta Volkswagen Amarok en la intersección de las calles San Juan y Godoy Cruz, en la capital tucumana. El joven falleció en el lugar como consecuencia del impacto, mientras que el conductor del vehículo de mayor porte, identificado como Ignacio Agüero, de 24 años, resultó ileso.
A medida que avanzaron las actuaciones, los familiares comenzaron a cuestionar distintos aspectos del procedimiento policial y judicial. La principal controversia gira en torno a los estudios practicados a Agüero. Según sostiene la familia, el análisis toxicológico dio positivo por cocaína, mientras que el dosaje de alcohol en sangre arrojó un resultado negativo. La situación despertó sospechas porque, de acuerdo con lo denunciado, una profesional médica que examinó al conductor después del hecho habría registrado signos evidentes de ebriedad.
Eduardo Gaitán, abogado de la familia, adelantó que solicitarán una revisión de los análisis y una prueba genética para establecer si la sangre examinada corresponde efectivamente al conductor investigado. El letrado manifestó tener serias dudas sobre una posible manipulación de la muestra utilizada para determinar la alcoholemia y consideró indispensable verificar su autenticidad.
Por su parte, Alejandra Carrión, madre de Mauricio, cuestionó que los resultados de laboratorio no coincidieran con las observaciones clínicas que, según afirma, fueron registradas en el lugar del siniestro. Sin embargo, la diferencia entre una evaluación médica y un análisis de laboratorio no demuestra por sí misma una adulteración. Para establecer si existió alguna irregularidad será necesario examinar las condiciones de extracción, identificación, conservación, traslado y procesamiento de la muestra, además de revisar los informes originales.
Hasta el momento, no se difundió una resolución judicial que confirme la presunta manipulación denunciada por la familia.
Cuestionamientos a la Fiscalía y nuevas pruebas aportadas por familiares
Las críticas también alcanzan a la actuación del Ministerio Público Fiscal. Gaitán cuestionó que el fiscal Carlos Sale no haya solicitado una medida de prisión preventiva contra Agüero, al considerar que existían elementos suficientes para plantear riesgos de entorpecimiento de la investigación o de fuga. El abogado entiende que el caso debe analizarse bajo la figura de homicidio culposo agravado, teniendo en cuenta las circunstancias de conducción y los resultados toxicológicos denunciados.
El conductor recuperó la libertad después del hecho, una decisión que generó indignación entre los allegados de Mauricio. No obstante, la permanencia en libertad durante una investigación penal no implica una declaración de inocencia ni el cierre del proceso. La prisión preventiva requiere fundamentos legales específicos y su procedencia debe ser evaluada judicialmente.
Otro punto que despertó cuestionamientos fue la obtención de registros audiovisuales y testimonios. Luciana Carrión, tía de la víctima, relató que decidió recorrer personalmente la zona del siniestro porque, según manifestó, en las actuaciones policiales iniciales se había dejado constancia de que no existían cámaras disponibles. Durante esa búsqueda, vecinos se acercaron para ofrecer grabaciones de seguridad y aportar información sobre lo ocurrido.
Entre los posibles testigos también habría un niño de 11 años que presenció el choque mientras esperaba para ir a la escuela. Su familia manifestó disposición para colaborar con la investigación. El eventual testimonio del menor deberá incorporarse mediante los procedimientos adecuados para proteger sus derechos.
A las dudas sobre la obtención de imágenes se sumaron cuestionamientos de allegados de la víctima por presuntos errores en la identificación de la patente de la camioneta y referencias a la presencia de bebidas alcohólicas en el vehículo. Estas circunstancias fueron difundidas como denuncias familiares y todavía requieren corroboración documental.
Para la querella, resulta fundamental reconstruir la mecánica del choque, establecer la velocidad a la que circulaban los vehículos y determinar si existieron conductas imprudentes que pudieron provocar la muerte de Mauricio.
Una familia que exige justicia y respuestas sobre la investigación
Desde el fallecimiento del joven, familiares, amigos y vecinos de Yerba Buena impulsaron distintas manifestaciones públicas para reclamar el esclarecimiento del caso. La conmoción se profundizó porque Mauricio se dirigía a cumplir con su jornada laboral cuando ocurrió el siniestro, una circunstancia que sus seres queridos recuerdan al describir la vida que llevaba y los proyectos que quedaron truncados.
Alejandra Carrión expresó su indignación por la situación procesal de Agüero y cuestionó que, según su conocimiento, no se hubiera dispuesto al menos una restricción sobre su licencia de conducir. La madre del joven manifestó temor ante la posibilidad de que el investigado continúe manejando mientras se desarrolla la causa.
El reclamo familiar se concentra ahora en tres cuestiones: esclarecer las circunstancias de la colisión, determinar si las pruebas toxicológicas fueron obtenidas y procesadas correctamente y establecer las eventuales responsabilidades penales. La contraprueba anunciada y el posible análisis de ADN podrían aportar información relevante sobre la identidad y trazabilidad de la muestra, aunque su realización y alcance dependerán de las decisiones judiciales y de la disponibilidad de material adecuado.
También será necesario conocer la posición de la Fiscalía y de la defensa del conductor respecto de los cuestionamientos formulados, ya que las sospechas de la familia todavía no constituyen hechos judicialmente acreditados.
A más de dos semanas de la muerte de Mauricio Carrión, el caso continúa abierto y las preguntas se acumulan. La investigación deberá ofrecer respuestas respaldadas por pruebas científicas y actuaciones verificables, tanto para establecer cómo ocurrió el choque como para despejar cualquier duda sobre el tratamiento de las evidencias.
La familia reclama que ninguna irregularidad quede sin investigar y que la muerte de Mauricio no termine convertida en otro expediente sin respuestas.
