El gobernador Osvaldo Jaldo y la intendenta Rossana Chahla inauguraron la puesta en valor y repavimentación de la intersección de avenida Papa Francisco y José Ingenieros, en el ingreso sureste de San Miguel de Tucumán. La obra fue presentada como una intervención estratégica para mejorar la conectividad, la seguridad vial y la integración urbana, pero la postal dejó una lectura política imposible de disimular: Jaldo y Chahla se muestran cada vez más cerca.
El acto reunió a funcionarios provinciales, municipales, legisladores, concejales y dirigentes gremiales, en una puesta en escena que buscó exhibir gestión y coordinación entre la Provincia y la Capital. Jaldo destacó que las arterias fueron “pavimentadas a nuevo”, con alumbrado público y mejoras en veredas, y remarcó que, pese a la crisis económica, el Gobierno provincial sostiene inversiones en infraestructura.
Chahla, por su parte, defendió el ritmo de ejecución de obras en la ciudad y afirmó que el municipio mantiene 59 frentes de trabajo simultáneos. También señaló que la intervención en la zona incluyó iluminación, semaforización, sendas peatonales y paisajismo, con impacto directo sobre unos 22.000 vecinos de distintos barrios.
La Capital, eje del nuevo pacto de poder
La obra sobre Papa Francisco y José Ingenieros no fue una inauguración aislada. Se inscribe en una secuencia de gestos políticos entre Jaldo y Chahla que viene acelerándose en las últimas semanas. Reuniones institucionales, recorridas conjuntas, planificación de obras hídricas, transporte y pavimento comenzaron a construir una imagen de sociedad política entre el gobernador y la intendenta capitalina.
Para Jaldo, la Capital es un distrito clave: allí La Libertad Avanza mostró crecimiento electoral y allí se ordena buena parte de la disputa por 2027. Para Chahla, la cercanía con la Casa de Gobierno le permite mostrar capacidad de gestión, recursos, obra pública y respaldo político en medio de una ciudad exigente, con problemas históricos de pavimento, cloacas, transporte y drenaje pluvial.
El mensaje que ambos buscan instalar es claro: la Provincia y el municipio trabajan juntos mientras la Nación ajusta recursos y mientras la interna peronista amenaza con desbordarse. En ese marco, Jaldo elogió públicamente la planificación urbana de Chahla, y la intendenta devolvió la señal al destacar la articulación con el Ejecutivo provincial.
Cisneros, Yedlin y la sospecha de una traición
Pero esa cercanía tiene costo interno. En el peronismo tucumano, especialmente en los sectores más duros frente al gobierno nacional de Javier Milei, la foto de Jaldo y Chahla empieza a ser leída con desconfianza. Carlos Cisneros y Pablo Yedlin vienen marcando diferencias con el jaldismo, tanto por el vínculo del gobernador con la Casa Rosada como por el armado de poder hacia 2027.
La tensión escaló después de que Chahla desplazara de la Municipalidad a Alejandro Sangenis, señalado como un dirigente cercano al cisnerismo. Ese movimiento fue interpretado como una señal de alineamiento con Jaldo y como un intento de quitarle influencia a Cisneros dentro del gabinete capitalino. Para el sector que orbitaba alrededor del diputado bancario, la intendenta dejó de ser una aliada propia para convertirse en una figura cada vez más integrada al dispositivo del gobernador.
Yedlin, por su parte, viene empujando una postura de mayor confrontación con Milei y cuestionando los acuerdos legislativos que acercaron al jaldismo al oficialismo nacional. Esa diferencia atraviesa también la interna local: mientras el ala antimileísta reclama una identidad peronista más dura, Jaldo insiste con una estrategia dialoguista, y Chahla parece haber elegido quedar del lado de la gobernabilidad provincial.
Por eso, la inauguración de una obra vial terminó funcionando como algo más que una mejora urbana. Fue una fotografía de poder. Jaldo y Chahla se mostraron juntos, hablaron de gestión y proyectaron continuidad. Del otro lado, Cisneros y Yedlin observan cómo la intendenta capitalina se corre del lugar donde alguna vez la ubicaron políticamente. En la jerga más áspera de la interna, ese desplazamiento ya empieza a sonar como una traición.
