En un contexto atravesado por la crisis económica, el deterioro social y el creciente malestar ciudadano, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, encabezó este lunes el Tedeum por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo y llamó a dejar atrás “la grieta” para construir consensos políticos y sociales.
La ceremonia se realizó en la Catedral de Nuestra Señora de la Encarnación, en San Miguel de Tucumán, con la presencia de funcionarios provinciales, legisladores, dirigentes y representantes de distintos sectores institucionales. Sin embargo, más allá del tono protocolar de la fecha patria, el mensaje estuvo inevitablemente atravesado por la delicada situación económica que golpea a miles de familias.
Jaldo apeló al discurso de la unidad nacional y pidió “estar juntos” para enfrentar las dificultades actuales. “Hoy no hay lugar para la grieta ni para las divisiones”, afirmó el mandatario, en momentos en que la provincia —como gran parte del país— enfrenta problemas de empleo, caída del consumo y reclamos sociales crecientes.
El gobernador buscó respaldarse en el peso histórico de Tucumán dentro del proceso independentista argentino, recordando la Batalla de 1812 y la Declaración de la Independencia de 1816. Pero el llamado a la unidad también dejó expuesta la preocupación oficial frente a un escenario social cada vez más complejo.
Una homilía con fuerte contenido social
El tramo más contundente de la jornada llegó desde el altar. El obispo auxiliar Roberto José Ferrari puso el foco en los sectores afectados por la crisis y lanzó un mensaje que resonó más allá del ámbito religioso.
“Hoy en nuestra Patria hay gritos que a algunos les molestan: el grito de los jubilados, de los universitarios, de las personas con discapacidad, de los enfermos y de quienes no ven un futuro”, expresó durante la homilía.
La referencia a los reclamos sociales marcó el tono crítico de la ceremonia y dejó en evidencia el malestar de amplios sectores frente al ajuste económico y la pérdida de poder adquisitivo.
Ferrari también cuestionó la lógica de confrontación permanente en la política argentina. “Podemos ser adversarios, pero nunca enemigos”, sostuvo, en un mensaje dirigido tanto a la dirigencia como a una sociedad atravesada por la polarización.
Actos patrios y tensión social
La intendenta Rossana Chahla acompañó el discurso institucional y defendió la necesidad de mantener cercanía con los vecinos y respuestas concretas frente a las demandas sociales.
Aunque el acto estuvo enmarcado en la conmemoración patria, la ceremonia terminó reflejando las tensiones de la actualidad argentina: pedidos de diálogo en medio de la crisis, llamados a la unidad frente al desgaste político y advertencias sobre una realidad social que continúa deteriorándose.
