La decisión de Osvaldo Jaldo de ratificar a Darío Monteros al frente del Ministerio del Interior no logró bajar la tensión política por la agresión al diputado nacional Federico Pelli. Por el contrario, la defensa cerrada del gobernador abrió un nuevo frente cuando el concejal de Yerba Buena Álvaro Apud salió a desmentirlo en un punto especialmente sensible: la existencia de una denuncia por amenazas contra el funcionario.
Jaldo había afirmado en conferencia de prensa que Monteros no tenía “ninguna denuncia judicial ni penal” y que no tenía “absolutamente nada que ver” con el ataque ocurrido en La Madrid. Ese mensaje buscó ordenar filas en el oficialismo y rechazar la presión opositora para apartar al ministro. Pero pocas horas después, Apud respondió que esa afirmación era falsa y aseguró que él mismo presentó una denuncia en la Comisaría de Concepción, que deberá ser ratificada cuando lo convoque la Fiscalía.
La acusación de Apud elevó el costo político
El edil opositor no se limitó a cuestionar una frase del gobernador. También sostuvo que, durante el episodio en el sur tucumano, Monteros le respondió con una frase intimidante cuando le preguntaron si conocía al agresor. Según su versión, el ministro le dijo “a vos también te conozco”, en un tono que interpretó como amenazante. A eso sumó otra acusación política delicada: que la agresión a Pelli ocurrió a pocos metros de donde se encontraba el ministro y que el atacante estaba acompañado por personas del entorno cercano a Monteros.
Con esa intervención, Apud buscó correr la discusión del terreno institucional al terreno de la credibilidad. Ya no se trata sólo de si Jaldo tiene facultades para sostener a un ministro cuestionado, algo que nadie discute, sino de si el gobernador dijo toda la verdad cuando salió a blindarlo. Por eso el cruce escaló rápido: la oposición intenta convertir una defensa política en una posible contradicción fáctica del mandatario.
La causa judicial sigue y la tensión política crece
Mientras el oficialismo intenta despegar a Monteros del ataque, la causa judicial por la agresión a Pelli sigue avanzando por otro carril. Marcelo “Pichón” Segura, identificado como el autor del cabezazo contra el diputado libertario, continúa detenido en el penal de Benjamín Paz luego de que la Justicia confirmara la prisión preventiva por cuatro meses. Ese dato no cierra la discusión política; al contrario, la mantiene abierta, porque la oposición insiste en que el episodio no puede leerse como un hecho aislado.
En ese contexto, la denuncia invocada por Apud complica el intento de Jaldo de clausurar la polémica con una ratificación de autoridad. El gobernador quiso dar una señal de mando y terminar con las especulaciones sobre su gabinete, pero terminó quedando expuesto a una réplica que reavivó las sospechas. La crisis ya no gira sólo alrededor de la continuidad de Monteros: gira también alrededor de cuánto sabía Jaldo y de si habló con información completa cuando salió a defenderlo.
