El consumo acumuló una baja del 2,7% en los primeros siete meses del año. Según el relevamiento, la demanda adoptó una postura «defensiva», acotándose casi exclusivamente a la compra de bienes indispensables de la canasta básica y medicamentos.
El impacto de las tarifas invernales en el presupuesto de las familias y el fin de la liquidez que había aportado el aguinaldo fueron determinantes. En los mostradores, las ventas dependieron fuertemente de las promociones bancarias y descuentos.
¿Cuáles fueron los rubros más golpeados? Textil e indumentaria (-5,6%) y Bazar y decoración (-5,5%). El único sector que cerró en positivo fue el de Ferretería, con un leve incremento del 1%.
