A medida que se aproximan las elecciones provinciales del 9 de mayo de 2027, los movimientos de dirigentes y las nuevas alianzas comienzan a dejar al descubierto algunas contradicciones de la política tucumana. Una de las más llamativas se produce dentro de la propia Legislatura, donde el bloque Compromiso Tucumán reúne actualmente a representantes de La Libertad Avanza (LLA) y a legisladores que trabajan políticamente junto al gobernador Osvaldo Jaldo. Dos espacios que se preparan para competir electoralmente, pero que, por ahora, encuentran razones suficientes para mantenerse bajo un mismo techo parlamentario.
La situación plantea un interrogante que excede a los cinco protagonistas: ¿hasta qué punto las diferencias ideológicas importan cuando está en juego la conservación de posiciones políticas e institucionales?
De opositores a integrantes de proyectos enfrentados
Claudio Viña, Rolando Alfaro, Walter Berarducci, Rodolfo Ocaranza y Alfredo Toscano llegaron a la Legislatura en 2023 como integrantes de distintos acoples vinculados a Juntos por el Cambio, la coalición que impulsó la fórmula de Roberto Sánchez y Germán Alfaro para la Gobernación. En aquel momento compartían un objetivo político: constituirse como alternativa al peronismo que finalmente se impuso con Osvaldo Jaldo y Miguel Acevedo.
Tres años después, aquel proyecto opositor prácticamente ha desaparecido como referencia común entre los integrantes del bloque. Viña y Berarducci se incorporaron políticamente a La Libertad Avanza, el espacio que conduce en Tucumán Lisandro Catalán y que pretende disputar el poder provincial. Del otro lado quedaron Alfaro, Ocaranza y Toscano, quienes se muestran alineados con el oficialismo provincial y el frente Primero Tucumán.
Lo curioso es que, pese a la profundidad de esas diferencias, la bancada continúa formalmente integrada por los mismos cinco legisladores, con Viña como presidente y Alfaro como vicepresidente. En términos electorales representan intereses contrapuestos; en términos parlamentarios todavía comparten una estructura común.
Las ventajas de permanecer juntos
La explicación de esta convivencia parece encontrarse menos en las coincidencias programáticas que en los beneficios de conservar la unidad institucional. Compromiso Tucumán mantiene su condición de primera minoría en la Cámara, mientras que Alfredo Toscano ocupa la vicepresidencia segunda de la Legislatura. Se trata de posiciones que otorgan peso político y presencia institucional, y que forman parte de cualquier evaluación sobre una eventual ruptura.
Por supuesto, compartir un bloque no obliga a sus integrantes a votar siempre de la misma manera. El disenso es legítimo y forma parte del funcionamiento de cualquier cuerpo legislativo. Sin embargo, aquí la particularidad es otra: no se trata solamente de diferencias sobre determinados proyectos de ley, sino de legisladores que trabajan abiertamente para fuerzas que competirán entre sí por la conducción de la provincia.
Los protagonistas aseguran mantener una relación respetuosa y sostienen que las diferencias partidarias no afectan el vínculo personal. Es una explicación atendible para comprender la convivencia cotidiana, aunque no alcanza por sí sola para justificar políticamente la permanencia dentro de una misma bancada.
En ese contexto, la continuidad del bloque admite una lectura vinculada con el pragmatismo: mientras la separación puede significar una pérdida de peso colectivo, permanecer juntos permite conservar una estructura que todavía resulta funcional a sus integrantes. No hay elementos suficientes para afirmar que exista un acuerdo explícito de conveniencia, pero los beneficios institucionales de la unidad son evidentes.
La paradoja es que quienes en 2023 pidieron el voto para construir una alternativa al oficialismo hoy se encuentran distribuidos entre el espacio que busca suceder a Jaldo y sectores que acompañan su proyecto político. Y, pese a ello, siguen formando parte del mismo bloque.
El Presupuesto 2027, una prueba para la convivencia
La discusión del Presupuesto provincial para 2027 podría convertirse en el punto de inflexión de esta particular convivencia. Las diferencias ya quedaron expuestas durante el tratamiento de una ampliación presupuestaria solicitada por el Poder Ejecutivo, cuando Viña y Berarducci votaron en contra de la iniciativa, a diferencia de sus compañeros alineados con el oficialismo.
Los integrantes de Compromiso Tucumán tienen previsto reunirse esta semana para analizar el futuro de la bancada. Ocaranza anticipó que el tratamiento del Presupuesto será una instancia determinante para evaluar los próximos pasos.
La definición adquiere relevancia porque la discusión presupuestaria no es una votación menor: representa una de las principales herramientas de gestión del gobernador y pone a prueba la posición política de cada legislador frente al Ejecutivo.
En cualquier caso, el escenario vuelve a exhibir una característica recurrente de la política provincial: las alianzas pueden cambiar con una velocidad que difícilmente acompañan las explicaciones ideológicas. Dirigentes que ayer compartían un proyecto opositor hoy se preparan para militar candidaturas enfrentadas, aunque todavía conservan una estructura parlamentaria común.
Con las elecciones cada vez más cerca, la pregunta ya no parece ser únicamente cuánto tiempo podrá sobrevivir Compromiso Tucumán, sino qué razones justifican su continuidad y qué ocurrirá cuando esas razones dejen de resultar convenientes.
Porque una cosa es respetar las diferencias políticas dentro de un bloque y otra, bastante distinta, es sostener una unidad parlamentaria entre quienes ya eligieron competir desde veredas opuestas. En Tucumán, al menos por ahora, la conveniencia parece haber encontrado más puntos de acuerdo que la ideología.
